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Biblioteca Digital de la Medicina Tradicional Mexicana
Universidad Nacional Autónoma de México
La Medicina Tradicional de los Pueblos Indígenas de México
Chinantecos (Tsa ju jmi’).
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Las demandas de atención
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Las demandas de atención

Si se suman los diferentes motivos de atención que son de la competencia común o especializada de los terapeutas tradicionales chinantecos, se obtiene un total de 64, dentro de los cuales ocupan un lugar relevante (poco más de la quinta parte) las afecciones gastrointestinales: diarrea, diarrea roja, diarrea por empacho y diarrea blanca, vómito, dolor de estómago, disentería, "cólico que da a los nenes", lombrices e infección intestinal. Los síndromes de filiación cultural integran un grupo levemente menor al anterior, en el que destacan: susto, susto de rayo, susto durante el sueño, enfermedad del espíritu, enfermedad (en) que se hincha el dedo, mal de ojo, empacho, mal de aire, gente agarrada, enfermedad atacada (contraída) por medio del sueño y latido. Les siguen en importancia numérica los padecimientos vinculados al sistema musculoesquelético: quebradura de huesos en general, o quebraduras de costillas en particular, tronchadura de huesos, falseaduras, dolor de hueso, dolor de cuerdas, dolor de cuerpo, de brazos y de piernas, calambres, reumas y zafaduras. A continuación de éstas se agrupan las causas de demanda de atención relativas al periodo pre y posnatal, y, en general, las de carácter ginecoobstétrico: amenaza de aborto, mujeres que no pueden tener hijos (esterilidad), atención del parto, problemas de mujeres, dolor de menstruación, acomodar criaturas, hemorragia después del parto y placenta retenida; en seguida, los problemas dermatológicos: sarna de agua, sarna seca, jiotes, grano duro, grano nocturno y grano de la piel. Un porcentaje nada desdeñable (28%) forma un conjunto heterogéneo de causas que se mencionaron en número menor a las anteriormente consignadas: dolor de oído, picadura o mordedura de víbora, calentura, dolor de muelas, tos, dolor de garganta, bronquitis, irritación de los ojos, diabetes, "personas amarillentas", dolor de cabeza, tumor, mareos, "enfermedad del hombre" (es decir, el mal de orín, expresado también bajo las formas "se hincha el huevo o su parte" y "no puede orinar"), orinar sangre, hinchazón, dolor de pecho, "cuando la gente está débil", sordera y sarampión.

Cuando los médicos chinantecos aluden a la mortalidad, distinguen un grupo de causas importante —sobre todo, si se considera el elevado número de motivos que pueden provocar la muerte (41) y los que pueden ocasionar una enfermedad (64), y si la comparación se extiende a lo reportado en otros grupos indígenas—, en el que destacan, una vez más, las enfermedades gastrointestinales (22% del total): diarrea, diarrea y vómito, diarrea roja, diarrea blanca, diarrea por empacho, disentería, cólico que da a los nenes, lombrices y dolor de estómago. Inmediatamente después se encuentran los síndromes de filiación cultural: susto, susto de rayo, susto durante el sueño, gente agarrada, mal de ojo y enfermedad atacada (contraída) por medio del sueño. Luego de éstos se registran las causas de carácter musculoesquelético, especialmente las quebraduras de cadera, pies, piernas, brazos y costillas, ciertas afecciones cutáneas que pueden complicarse (sarna de agua, grano duro y grano nocturno) y las ginecoobstétricas (mujeres que no puede tener hijos y "mueren de tristeza", traducción de la expresión chinanteca: io dsa sa ka’jo kala li jo’dsa). El restante grupo (43% del total) contiene causas tan diferentes como picadura de culebra, calentura, alcoholismo (yain), pleitos (mag), diabetes, enfermedad del hombre, gripa muy fuerte (hmu pin), agotamiento (tia’hua’nh tsu), vejez (cun ñi’ma’ liei tsu), dolor de muela, dolor de oído, dolor de pecho, "cuando la gente está débil" (tsa’ saa pi’n), sarampión, ataques (sope jau), "por no curarse a tiempo", espinilla y tos (ju).

Enseguida, se expone al lector una serie de causas de demanda de atención muy importantes en la medicina tradicional chinanteca, las cuales destacaron por su alta frecuencia de mención, y por el detalle con que fueron descritas por los terapeutas de este grupo indígena.