Biblioteca Digital de la Medicina Tradicional Mexicana
Universidad Nacional Autónoma de México
La Medicina Tradicional de los Pueblos Indígenas de México
Cochimi (M’ti-pa), Cucapá (Es-Pei), Kiliwa (Ko’lew, Koah, Kual), Kumiai (Ti’pai), Paipai (Akwa’ala). Pueblos Indígenas de Baja California.
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Descripción de demandas
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Descripción de demandas

Caída de la mollera

Esta enfermedad de la primera infancia, reportada por todos los informantes consultados, es un padecimiento muy frecuente que se produce por causas de orden mecánico, como "levantar a los niños cuando están todavía muy tiernitos", "sacudirlos" o por caídas (V. caída de mollera). Generalmente, los síntomas que permiten identificar esta afección aparecen inmediatamente después del accidente: el pequeño presenta la mollera sumida, los ojos llorosos y caídos y la lengua blanca; no puede abrir la boca "ni mamar, y no tiene fuerzas en las quijadas ni en la lengua". Al cabo de un corto tiempo le aparece calentura y diarrea, y se le hinchan los ganglios de varias partes del cuerpo. Por lo general, la observación de los signos que presenta el niño, así como el interrogatorio a la madre, permiten al terapeuta diagnosticar con rapidez la enfermedad.

El tratamiento comprende la aplicación de varias prácticas terapéuticas articuladas, todas ellas destinadas a subir la mollera a su nivel original (V. levantar la mollera). Se coloca al niño de cabeza y se le dan pequeños golpecitos en la planta de los pies. También se le "paladea", procedimiento que consiste en dar masajes en el paladar duro y en el blando, haciendo cierta presión con los dedos (V. paladear); o se le humedece la fontanela hundida, ya sea con la mano mojada o mediante la colocación de un emplasto preparado con clara de huevo, "para que chupe y levante la mollera". Otros terapeutas chupan la mollera directamente con la boca. Un último procedimiento consiste en la aplicación de una "sobada" que se hace de la siguiente manera: el curandero soba primero la nuca del pequeño, y enseguida proced a sobar las "bolas" que le han aparecido debajo del pabellón de los oídos, inmediatamente detrás de las quijadas; la "sobada" se hace de abajo hacia arriba, con el propósito "de subir las bolas". Posteriormente da masajes al "cerebro" —la parte posterior de la cabeza—, a toda la cabeza y la frente, comenzando siempre desde las quijadas; por último, soba los brazos, las piernas y la espalda, siempre en dirección ascendente.

Todos los informantes consultados destacan la necesidad de actuar con celeridad frente a un caso de caída de mollera, por las graves consecuencias que puede tener si no se atiende adecuadamente. Como forma de prevención, los terapeutas aconsejan cuidar a los niños pequeños, evitar "levantarlos si son muy chiquitos y que no brinquen si son más grandecitos".

La caída de mollera afecta principalmente a los niños menores de tres meses, y muy rara vez se presenta en adultos, quienes "son muy difíciles de curar".