Biblioteca Digital de la Medicina Tradicional Mexicana
Universidad Nacional Autónoma de México
Diccionario Enciclopédico de la Medicina Tradicional Mexicana
Iwigála

Tarahumara. Del verbo iwí, respirar.

Alma ubicada en el corazón; se asocia con la función de respirar. Aparte de la ventilación, gobierna las facultades del habla y del canto.

Según la creencia rarámuri, todos los hombres y animales, salvo la serpiente de cascabel, poseen estas capacidades. Así, los gruñidos, silbidos, rebuznos y demás sonidos animales constituyen lenguajes. Por lo regular, los árboles carecen de iwigála, pues ni hablan ni respiran; pero sí la poseen el peyote y otras plantas rituales.

Dicho aliento participa de cualidades opuestas a las manifestadas por la carne. Por ejemplo, si un individuo siente frío, su alma está caliente. Al respecto, los tarahumaras afirman: "es por eso que al soplar nuestras manos, las calentamos".

A pesar de su reclusión en el cuerpo, el iwigála puede abandonarlo durante el sueño. De hecho, se atribuye la experiencia onírica a los vagabundeos del alma. Tales merodeos son comunes, pero encierran un peligro: el ente puede ser capturado por algún numen acuático o terrestre y, en consecuencia, la persona enferma. (V. pérdida del alma).

El iwigála es indestructible y trasciende las barreras de la muerte. Después del fallecimiento, viaja al mundo de los muertos, lugar donde continúa con una existencia similar a la humana: trabaja los campos, acarrea leña, se divierte, etcétera. No obstante, la dimensión del tiempo sufre una vuelco, puesto que se realizan las actividades mencionadas en la noche, el "día de la Luna" y de los difuntos (1).

Índice de Autores

(1) Bennett, W. et al., 1978.

DM