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Biblioteca Digital de la Medicina Tradicional Mexicana
Universidad Nacional Autónoma de México
La Medicina Tradicional de los Pueblos Indígenas de México
Chontales de Oaxaca o Tequistlatecos.
La población

En el nombre de este grupo étnico proviene del náhuatl chontalli, vocablo que aplicaron los nahuas a todos los grupos que no hablaban su lengua, designando así lo "extraño" o "extranjero". Con este término se conoce también a un grupo indígena de Tabasco, pese a que ambos no comparten ninguna semejanza cultural; por tal razón, algunos lingüistas prefieren llamar a los chontales de Oaxaca tequistlatecos, gentilicio que proviene de Tequisistlán, uno de sus pueblos principales en el pasado. Su idioma, el tequistlateco, del grupo Joca-Meridional y tronco Yumapacua, parece estar emparentado con algunas lenguas de Baja California Norte, del sureste de México, Honduras y/o Nicaragua; sin embargo, a la fecha su origen lingüístico aún resulta incierto. Se han detectado diferencias dialectales entre los hablantes de la sierra y los de la costa, mismas que dificultan su mutua comprensión.

Este grupo se asienta en el sureste del estado de Oaxaca, en dos regiones: la costeña, al este del Istmo de Tehuantepec, en los municipios de Santiago Astata y San Pedro Huamelula; y la serrana, ubicada al norte de la primera región, en los municipios de Santa María Ecatepec, San Carlos Yautepec y, con menor población, en Asunción Tlacolulita, San Miguel Ecatepec y Magdalena Tequisistlán. En el área habitada por la etnia, también existen núcleos de población mestiza y zapoteca; sólo Santa María Ecatepec es predominantemente tequistlateca.

De acuerdo con el XI Censo general de población y vivienda (1990), la población chontal de Oaxaca asciende a 6 930 individuos, de éstos, 1 381 pertenecen al grupo etario de cero a cuatro años de edad, y 5 549 son hablantes de esta lengua con cinco y más años.

En la llamada sierra chontal —que abarca prácticamente el distrito de Yautepec— el relieve es generalmente accidentado, con un rango altitudinal que va de los 2 440 msnm hasta descender a 175 msnm. Se distinguen tres zonas fisiográficas: las cordilleras con crestas ligeramente redondeadas, y pendientes de 15 a 40 grados en las laderas cortas; los valles, ubicados entre las montañas, algunos con pronunciada inclinación; y el área de transición del pie de montaña. El clima varía de acuerdo con la orografía: comprende desde el subtropical húmedo al seco cálido, predominando en la sierra los climas fríos y templados con variaciones térmicas notables a lo largo del día. Los suelos son en su mayoría de poca profundidad, bajos en nutrientes y propensos a la erosión. La hidrografía de la región se debe por una parte a la cuenca del río Tehuantepec en el noreste, en donde destacan los ríos Otate y Costoche, que juntos forman el río Tequistatlán, cuyo cauce desemboca en la presa Benito Juárez; y por otra, al sistema fluvial de ríos costeros con corrientes originadas por escurrimientos provenientes de la sierra, manantiales y ojos de agua, que desembocan en los distritos de Tehuantepec y Pochutla.

En las partes altas predominan dos tipos de vegetación: la selva baja de hojas caducas, donde los elementos dominantes son palo mulato, tepeguaje, pochote, bonete, amapola, colorín, algarroble, mezquite, huizache, coetle y coachipilín, en tanto que en altitudes mayores a los 1 000 msnm se encuentran los bosques de pino y encino. En los valles abundan los cactos y agaves mezclados con componentes arbustivos espinosos de mediana altura.

La fauna regional es variada: algunas de sus especies revisten una importancia particular por formar parte de la dieta chontal y, en algunos casos, de la preparación de remedios tradicionales. Son presas preferidas el venado cola blanca, jabalí de collar, armadillo, tejón, mapache, conejo, tlacuache, zorra, gato de monte, puma, paloma, chachalaca e iguana. A éstos hay que agregar algunos insectos comestibles, como la hormiga chicatana y los chapulines de la milpa, además de ciertas larvas de avispa.

El pueblo chontal es fundamentalmente agricultor mediante el sistema de roza, tumba y quema. Siembran con fines de autoconsumo maíz, frijol, calabaza, chícharo, cayote, haba, papa y cebolla, entre otros, así como algunos productos comerciales, tales como el ajonjolí y la caña de azúcar, además de frutales como plátano, mango, limón, anona, mamey, chicozapote, aguacate, guayaba y nanche. El mezcal, elaborado a partir del maguey, representa el principal producto comercial, motivo por el cual se han incrementado los magueyales, modificando así grandes extensiones de vegetación original.

Los bosques del territorio chontal son usados solamente para las actividades agropecuarias y productivas que satisfacen las necesidades del grupo, ya que no se han otorgado concesiones madereras a empresas privadas o estatales.

La ganadería bovina se practica a muy baja escala y se destina casi por completo al comercio, en tanto que la cría de pollos, guajolotes y puercos, suele cubrir las necesidades domésticas, si bien ocasionalmente sus productos se destinan a la venta.

La pesca en los ríos —en la que se capturan mojarra, bagre y sardina— resulta una actividad complementaria importante para la dieta y economía familiar.

En época de secas, algunos integrantes del grupo migran, para buscar ingresos adicionales, a Salina Cruz, Tehuantepec, Minatitlán y Coatzacoalcos, donde se les contrata en las diferentes ramas industriales, o bien al Soconusco, donde van a trabajar temporalmente en las fincas cafetaleras.

El tipo de residencia patrilocal es la predominante en los asentamientos tequistlatecos. Las casas tradicionales son de forma rectangular, con paredes de varas con o sin enjarre, techo de dos aguas de zacate, hojas de pino o tejamanil, y piso de tierra apisonada. Casi todas cuentan con pequeñas enramadas que sirven como recibidor o para dar sombra a los animales, y un solar en el que se cultivan algunos frutales, plantas ornamentales y hortalizas, y además se encuentran los corrales donde se crían los animales domésticos. Actualmente existe la tendencia a construir las casas con paredes de tabique, ladrillo y adobe, con techos de teja o lámina de asbesto o metálicas, y pisos de cemento, pero siempre tratando de respetar el patrón original.

Todas las comunidades chontales cuentan con un servicio más o menos eficiente de energía eléctrica y agua entubada; no así con el drenaje, pues de 2 348 viviendas, sólo 548 disponen de algún tipo de instalación; además, únicamente 498 casas cuentan con los tres servicios básicos, según los Tabulados básicos del INEGI (Oaxaca, Hablantes de lengua indígena, 1993). En las poblaciones de San Carlos Yautepec y Nejapa hay telégrafo, y en Santa María Ecatepec servicio de telefonía rural y correo, mientras que en las comunidades más adentradas en la sierra el correo funciona mediante mensajeros. La principal vía de comunicación es un camino de terracería que parte de Santa María Ecatepec y llega a la carretera Panamericana Cristóbal Colón, la cual comunica a la ciudad de Oaxaca con el Istmo de Tehuantepec.

En relación con los servicios institucionales de salud, algunas localidades como Santa María Ecatepec y Chontecomatlán cuentan con unidades rurales del IMSS-Solidaridad, atendida por pasantes de medicina y auxiliares de enfermería; en ellas se dispone de camas para casos que requieran de hospitalización.

Por su parte, la Organización de Médicos Tradicionales Indígenas de la Chontal Alta (OMTICHA), Fane-Kansbini, fue creada en 1990 con la finalidad de ofrecer una alternativa a la problemática de la salud regional, dada la insuficiencia en el servicio médico institucional, además de interesarse por el rescate y aplicación de los valores de la medicina chontal. Su sede está en Santa María Ecatepec y agrupa a más de 30 médicos tradicionales de seis localidades de la región chontal alta.

La vida religiosa de los tequistlatecos interviene en diversos aspectos de su existir. Efectúan un sinnúmero de rituales para recibir los favores y la protección de las deidades, además de prevenir su enojo, pues esto podría acarrearles sequías, enfermedades y otras desgracias. A fin de asegurar el sustento, los chontales realizan diversos rituales: los relacionados con el ciclo agrícola, los destinados a asegurar una buena producción de mezcal, aquellos para proteger al ganado de las enfermedades y otros peligros, y los que se acostumbran para conseguir el permiso de las deidades en la cacería. Son importantes las ceremonias asociadas al ciclo vital, particularmente las del nacimiento, el matrimonio y las funerarias, así como las relativas al otorgamiento de cargos públicos y las que se efectúan con motivo de la construcción de una nueva casa.

Practican su religión tradicional con la incorporación de múltiples elementos católicos. Rezan y ofrendan con copal y sangre de gallina a la madre tierra; veneran al Sol —identificado con Jesucristo— y a la Luna —representada por la virgen María—; también rinden culto al torbellino, al viento, al terremoto, al agua, al hombre montaña y a la sequía, así como a un grupo de dioses menores que interceden por ellos ante las deidades mayores. Dentro de los festejos católicos destacan la Semana Santa y la Santa Cruz, fechas que los campesinos chontales de Chontecomatlán aprovechan para bendecir las semillas y de esta manera asegurar buenas cosechas; celebran la Navidad y otras fiestas decembrinas, además de los festejos al santo patrono de cada pueblo; de estos últimos, reviste especial importancia el que se celebra del 7 al 9 de enero en honor a la santísima virgen de Juquila, patrona de la región, a la que asocian con la deidad de la tierra.