Biblioteca Digital de la Medicina Tradicional Mexicana
Universidad Nacional Autónoma de México
Diccionario Enciclopédico de la Medicina Tradicional Mexicana
Ichich

Huasteco, caída de corazón.

Enfermedad originada por personas que poseen "corazón fuerte"; afecta principalmente a los niños, así como a los adultos de "corazón débil".

Los huastecos creen que los niños tienen un corazón pequeño y débil, que se fortalece conforme crecen y alcanzan la adultez. Los individuos que poseen un corazón fuerte son los brujos, los curanderos y los ancianos que gozan de mucho respeto. Asimismo, se considera que cualquier enfermedad debilita al corazón y que, por el contrario, las preocupaciones y problemas de la vida cotidiana pueden fortalecerlo. De esta manera, el ichich se desencadena al verificarse un encuentro entre una persona de corazón fuerte y otra que lo tiene débil; se dice que la primera "chupa la energía" del corazón de la segunda, sin ningún esfuerzo o deseo premeditado. Inclusive, un individuo con un corazón excepcionalmente fuerte, puede afectar a cualquier adulto "normal".

Las manifestaciones varían de acuerdo con la edad. Los adultos presentan solamente mareos, mientras que en los niños hay aumento del pulso ("brinca mucho su corazón"), sufren dolor de estómago, diarrea y trastornos en la conducta que son reportados con la expresión "actúan como locos, como si fueran a morir".

El diagnóstico y la curación se realizan en forma paralela. Para ello, se procede a "barrer" al paciente con hojas de k’on k’ach (Cissampelos pareira) con la finalidad de remover la enfermedad (V. limpia). Posteriormente, las hojas se trituran con las manos utilizando un poco de agua; si se forma una sustancia gelatinosa, es prueba de que el diagnóstico es correcto.

Para su prevención, se aconseja evitar los encuentros con personas consideradas poseedoras de corazón fuerte, así como abstenerse de visitar a una recién parida para no afectar al bebé.

Cabe señalar que algunos huastecos bilingües traducen ichich como mal de ojo; esto se debe a que ambas enfermedades guardan similitudes en su sintomatología, no así en su causalidad y tratamiento (1).

Índice de Autores

(1) Alcorn, J. B., 1984.

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