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Biblioteca Digital de la Medicina Tradicional Mexicana
Universidad Nacional Autónoma de México
La Medicina Tradicional de los Pueblos Indígenas de México
Tepehuas (Hamaispini, Kitndnkanmakalkaman).
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Los recursos humanos
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Los recursos humanos

La información sobre la medicina tradicional de los tepehuas, se obtuvo en el curso de varias entrevistas con terapeutas tradicionales residentes en los municipios veracruzanos de Tlachichilco e Ixhuatlán de Madero, y en los de Mecapalapa y Pantepec, en el estado de Puebla.

No pueden pasar inadvertidas dos características que revela el estudio: la primera, que la medicina tradicional de los tepehuas está, predominantemente, en manos de las mujeres (el 75% del total de terapeutas registrados lo eran); en segundo lugar, la elevada edad de ambos grupos: 76 años fue el promedio entre las mujeres, y 80 entre los hombres. Tres cuartas partes de los entrevistados eran monolingües de tepehua, mientras que el 25% restante era bilingüe de tepehua y español. Del total, el 50% declaró ser analfabeta, mientras que el resto poseía un conocimiento variable de la lectura y la escritura.

Los recursos humanos de la medicina tradicional tepehua aparecen distribuidos en dos grandes grupos —los curanderos y las parteras—, ambos numerosos, el segundo de los cuales está integrado casi exclusivamente por mujeres.

Para designar al primero, de ellos, curandero, los tepehuas utilizan las expresiones jalaka sakna’, jap’alh sakna’ y akuchunu, Que los propios informantes tradujeron como curandero. Las especialidades que los jalaka sakna’ suelen poseer son las de chupador (kaxan jalaka saknan), alumbrador (jala’ts’ijunun) y practicante de limpias (apathlana).

La cosmovisión religiosa y terapéutica del médico tradicional está sujeta a las representaciones más abstractas del pensamiento tepehua, relativas al hombre y a la naturaleza, las cuales rigen el comportamiento de aquellos que poseen el "don" para curar. Sin embargo, el descubrimiento de esta capacidad suele manifestarse en situaciones concretas: algunos de los terapeutas consultados sufrieron enfermedades o "enfrentaron muchos problemas" que los llevaron a acudir a un curandero; en el transcurso de largas sesiones terapéuticas, éste les explicó que tenían el don para curar y que debían prepararse para ejercer la profesión. En la tradición curanderil tepehua, la persona se inicia buscando a sus padrinos entre los mismos curanderos, con el objeto de que "los entreguen a Dios" y obtengan así el permiso para curar y ayudar a sus hermanos, aceptando el compromiso de no dañar a su paciente y no cobrar nada por sus servicios. En su práctica médica, los asisten los "santos auxiliadores" y Dios —afirman los jalaka sakna’, por lo que tienen que pagar (hacer una ofrenda) como compensación del poder que recibieron y por el cual han generado un compromiso. Dicha ofrenda consiste en llevar veladoras, aguardiente y comida durante las fiestas religiosas a los santos auxiliadores, o a lugares específicos como cuevas, cerros o ríos en donde el curandero recibió "su señal". Se establece así una relación basada en una ley de reciprocidad entre el curandero y los personajes divinos que lo ayudan. Muchas veces, la asistencia de un curandero a su enfermo suele ser selectiva (por ejemplo, cura al paciente, pero no a sus familiares cercanos), o pautada por elementos morales (atiende a un enfermo aun a sabiendas de que otro curandero de la comunidad, conocido por el propio terapeuta, pudo haberle ocasionado el daño).

Las causas de demanda de atención de los curanderos son numerosas y diversas. Predominan los síndromes de filiación cultural: espanto (tlatlanans), caída de mollera (akapi ch’a pana), empacho (paakajun), tlazol (tijatzin) y mal viento —en realidad, los informantes expresan la fórmula "topa (el curandero) el mal viento" (V. topar aire)—. El segundo grupo de causas en orden de importancia está integrado por enfermedades de la mujer: bajada de matriz (teel tajuis paamas atan), enfermedades por no respetar la sesentena (kaxan) y "aliviarlas del flujo" (pas chapais cha cha an). Le siguen a éstas los padecimientos respiratorios: bronquitis (ascinistay) y resfriado, y las solicitudes de maniobras o procedimientos terapéuticos especializados: sobadas ante la mala posición del feto y limpias (apathlana). Las afecciones gastrointestinales fueron escasamente mencionadas, y los informes se concentraron prácticamente en la caracterización y tratamiento de la disentería. Los curanderos tepehuas suelen también atender otros malestares, tales como la enfermedad de la fiebre (Tcr kai bas ke kat), quemados por mantener relaciones sexuales durante el puerperio (bashajut istakaat) (V. quemada), inflamación (lakakunta), dolor en cualquier parte del cuerpo, calentura, alcoholismo, dolor del corazón, granos y reumas.

El segundo grupo de terapeutas tepehuas es el formado por las parteras, que en la lengua del grupo se designan con el nombre de jat’akunu . La partera atiende no sólo a las mujeres en las distintas etapas de la preñez y al momento del parto, sino que se ocupa de padecimientos típicos de la infancia, como la caída de mollera o de la campanilla.