Biblioteca Digital de la Medicina Tradicional Mexicana
Universidad Nacional Autónoma de México
Diccionario Enciclopédico de la Medicina Tradicional Mexicana
Mal del pinto

Sinónimo(s): jiricua (Col) (Dgo) (Mich) (1), lepra mexicana (Oax) (2), pinto (Chis) (3) (Oax) (2) (Ver) (4), tina poti (Chis), tiña (Oax) (1). Lengua indígena: Tzotzil (Chis) xoh (5).

Para la medicina tradicional es una enfermedad contagiosa caracterizada por el cambio de color de la piel en determinadas partes del cuerpo.

Entre los tzotziles se considera que el mal del pinto se adquiere por bañarse en el agua contaminada por un enfermo de este mal (5), que causa una decoloración blanca u oscura en la piel, y que corresponde al grupo de enfermedades que ellos denominan ch’amb alal chamel, que incluye a los padecimientos dermatológicos contraídos en el agua (3). Para los chinantecos, el "pinto" marca primero el rostro con manchas negras que se extienden posteriormente a todo el cuerpo; en ocasiones, las manos y los pies adquieren un color blanco. Sin embargo, las personas enfermas no ven afectada ninguna de sus capacidades (2). Consideran que existen tres tipos de pinto: negro, blanco y colorado (6). Por su parte, Covarrubias hace notar que la piel morena de muchos mixes de Guichicovi y Mogoñé está moteada de manchas rosas, pardas y azul subido (2). A los que padecen este mal les llaman "jiricuentos", "manchados", "pintos", "carey" o "tiñosos" (7); este último término seguramente les es aplicado debido a que, en una de sus fases, aparecen lesiones cutáneas que se descaman y que son llamadas jiotes o empeines (8) (V. jiote), las cuales guardan cierta semejanza con la tiña.

El tratamiento para el mal del pinto en los Altos de Chiapas consiste en bañarse sesenta días seguidos, con agua en la que se remoja corteza de guayacán (Tabebuia guayacan) durante veinticuatro horas, además de tomar un té de la misma corteza (9). Por su parte, los chinantecos recomiendan el uso de la zarzaparrilla (Smilax sp.) o la aplicación local de un ungüento hecho de mercurio (6).

El mal del pinto despierta un gran temor entre la población debido a su supuesta índole contagiosa. Se ha observado que en algunas comunidades chinantecas en las que no existen personas afectadas por este mal, se impide a los "pintos" entrar al pueblo (2). En otros lugares, como en Sayula, Veracruz, se habla de una "raza de pintos", como si esta enfermedad fuera hereditaria, e inclusive, se culpa a los padres que antiguamente permitían a sus hijos casarse con pintos (4).

Padrón comenta atinadamente que esta afección se confunde frecuentemente con el vitíligo, pese a que su causalidad y manifestación son distintas (7).

Respecto de su origen, se tiene la certeza de que es una enfermedad americana; las primeras descripciones las realizaron algunos acompañantes de Cortés cuando encontraron enfermos con el "pinto tardío", que es su fase más conocida (8).

Desde el punto de vista de la medicina académica, este mal es originado por una espiroqueta (Treponema herrejoni), similar morfológicamente a la de la sífilis. Su trasmisión es por contacto directo; sin embargo, por sus características epidemiológicas, es casi seguro que puede ser trasmitida por insectos. No hay pinto prenatal ni por contacto sexual. Existe en las regiones tropicales de América y es desconocida en otros continentes; en México, ataca principalmente en los estados de la costa del Pacífico. Es un padecimiento benigno, pues no afecta partes vitales del cuerpo, y su tratamiento, cuando es oportuno, resulta sencillo y eficiente; no así cuando las lesiones tardías han dejado secuelas irreversibles (8).

Índice de Autores

(1) Secretaría de Economía, 1956.

(2) Covarrubias, M., 1980.

(3) Guiteras Holmes, C., 1965.

(4) Guiteras Holmes, C., 1952.

(5) Silver, D. B., 1980.

(6) Weitlaner, R. J. et al., 1973.

(7) Padrón Puyou, F., 1956.

(8) Saúl, A., 1974.

(9) Moscoso Pastrana, P., 1981.

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