Biblioteca Digital de la Medicina Tradicional Mexicana
Universidad Nacional Autónoma de México
Diccionario Enciclopédico de la Medicina Tradicional Mexicana
Hierbero

También yerbero. Sinónimo(s): botánico, herbolario, hierbatero o yerbatero.

Especialista de la medicina tradicional que usa plantas medicinales como recurso principal en sus terapias.

Al igual que la mayoría de los especialistas en este campo, los hierberos se inician y adquieren sus conocimientos por transmisión oral, por herencia familiar o como aprendices de un hierbatero experimentado. Hay quienes (como muchos de los que comercian plantas en las ciudades) mencionan haber adquirido su saber con los libros. Se han reportado casos, por ejemplo, en Oaxaca, en que la iniciación se efectúa por "revelación divina", por medio de los sueños o por inducción de éstos mediante la ingestión de psicotrópicos (1).

El universo cognoscitivo que domina el hierbero incluye distintas facetas. Posee un profundo conocimiento de las propiedades de cada planta; distingue perfectamente una planta benéfica de una dañina y una fría de una caliente (V. frío-calor); reconoce las características anatómicas del vegetal y las partes de uso medicinal. Por otro lado, domina todos los aspectos relacionados con las colectas, y con la conservación y preparación de los medicamentos herbolarios, ya que tiene un amplio saber acerca de la distribución y ciclo de vida de las especies; conoce las épocas, horarios, sitios y condiciones de colecta más apropiados; sabe cuáles de estas especies han de ser usadas frescas, y cuáles conservan sus propiedades medicinales, sometiéndolas a técnicas de conservación convenientes para que el material herbolario mantenga su mayor potencial. En el terreno terapéutico, conoce la dosis y vía de administración, así como las contraindicaciones y efectos secundarios no deseados.

Es común que lleve a cabo ceremonias, rezos, cantos, danzas y ofrendas encaminados a potenciar el efecto de las plantas medicinales durante las colectas y al momento de su uso.

Un caso que ilustra el dominio del universo cognoscitivo de estos especialistas, es el de los yerbateros nahuas y popolucas de los Tuxtlas, Veracruz. Su iniciación no siempre es producto de la herencia familiar; los viejos y experimentados yerbateros eligen a uno de sus aprendices como depositario total de sus conocimientos, y en ocasiones la iniciación se efectúa por medio de un sueño revelatorio. Las colectas las realizan una vez al año, el primer viernes de Cuaresma, cuando buena parte de las especies inician su floración o fructificación. Las cortezas, raíces, hojas, flores, frutos y semillas colectadas son sometidas a una técnica de conservación que consiste en el secado o deshidratación al sol. Posteriormente, el último viernes de la Cuaresma, estos elementos secos son pulverizados por una joven virgen elegida por el yerbatero (V. tiempo de figuras). Los medicamentos pulverizados quedan disponibles para cuando el caso lo requiera, y dependiendo de su composición pueden ser aplicados directamente, o prescritos para administrarse disueltos en agua o aguardiente. A lo largo de las colectas y preparación del medicamento, así como de las terapias, el yerbatero nahua y popoluca de los Tuxtlas se somete a abstinencia sexual y ayunos con el fin de encontrarse en un estado virtual de purificación y así concentrar toda su energía en esta actividad, y que "el polvo tenga más fuerza para curar" (2).

Entre los hierberos, hay quienes se limitan a vender hierbas y demás objetos utilizados en la medicina tradicional; los encontramos en los mercados de las ciudades y deambulando en otros lugares públicos. Aunque conocen los usos y efectos de las plantas, no las colectan; su función se limita a negociar con éstas, y suelen atender a personas que los consultan directamente en sus negocios.

La función terapéutica del hierbero incluye la atención de una amplia gama de padecimientos, trátese de enfermedades "naturales" o "sobrenaturales", e inclusive hay quienes tratan también padecimientos que requieren de técnicas y maniobras especializadas, como es el caso de quebraduras y zafaduras de huesos, desplazamientos de órganos, etcétera. Aunque el hierbero utiliza la herbolaria como recurso terapéutico primordial, es común que también recurra a procedimientos como la aplicación de ventosas, sangrías, masajes, limpias, etcétera, y prescriba animales y minerales reputados como medicinales, ampliando así las posibilidades de atención de la salud en sus comunidades. Esta situación permite el reconocimiento popular de los hierberos como curanderos especializados. Por otro lado, debido a que el recurso herbolario es el más comúnmente utilizado por casi todos los terapeutas tradicionales, a algunos de ellos se les suele llamar hierberos, por manejar y prescribir este valioso recurso natural: tal es el caso del h’ilol entre los tzeltales en Chiapas, y del h’men entre los mayas de la península de Yucatán; sin embargo, la función de éstos rebasa el ámbito terapéutico y se expresa también en el de las relaciones sociales y actividades agrícolas de sus comunidades.

Sin duda alguna, el reino vegetal ha sido y es el recurso más importante utilizado con fines terapéuticos. Gran parte del conocimiento adquirido desde tiempos prehispánicos ha perdurado hasta nuestros días y se ha enriquecido a lo largo del tiempo. Un ejemplo de aquel antiguo saber se encuentra en el Libellus de medicinalibus Indorum herbis (Códice de la Cruz-Badiano) y en la Historia natural de la Nueva España, obra escrita por el Protomédico Francisco Hernández.

Con base en las distintas fuentes históricas, particularmente a partir de la información ofrecida por los escritos de Sahagún, Cortés y Bernal Díaz del Castillo, Viesca menciona que:

... podemos inferir la existencia de herbolarios encargados de reconocer y hacer accesibles al público las plantas y otros elementos medicinales, y boticarios, cuya función consistía en preparar los medicamentos, y entre los cuales aún podemos diferenciar a aquellos que por estar involucrados en el manejo de medicamentos muy relacionados con divinidades específicas, tenían una posición especial, cuyas características detalladas desconocemos (3:229).

Acerca de la importancia que tenía el recurso herbolario en la terapéutica de la época prehispánica, y la aparente inexistencia de un terapeuta especializado en el uso de las hierbas, el mismo autor nos dice que:

Se ha mencionado la existencia de médicos que trataban las enfermedades internas mediante el empleo de hierbas o recursos físicos, los tlamatepatianime, aunque a nuestro juicio esta sería la esencia de la tíciotl -la actividad del médico- y no una especialidad. Otra personalidad interesante es la del tepatiani, el conocedor de las propiedades de las plantas, si seguimos la acepción dada por los historiadores médicos. Conocer los secretos del uso de las plantas era, como hemos visto, lo primero que debía aprender el médico, de modo que nos volvemos a encontrar no con un especialista, sino una vez más con el tícitl. Por otra parte, tenemos otro personaje conocedor de las plantas, el panamacanipanamacani, que sabía dónde, cuándo y cómo colectarlas, y las formas de prepararlas. Era quien las vendía en los mercados (3:223).

Índice de Autores

(1) Incháustegui, C., 1977.

(2) Mata Pinzón, S., 1981.

(3) Viesca Treviño, C, 1984a.

SM