Biblioteca Digital de la Medicina Tradicional Mexicana
Universidad Nacional Autónoma de México
Diccionario Enciclopédico de la Medicina Tradicional Mexicana
H’men

(1 a 3). Maya. También h-men (4 a 7). Pl. h’menoob. Sinónimo(s): santiguador (2) (8).

Terapeuta maya cuyas funciones rebasan las concernientes a la atención médica, pues es también procurador de las ceremonias y rituales que atañen a la etnia, particularmente los relacionados con actividades agrícolas.

Para ser consagrado, el h’men no necesita pruebas y ceremonias especiales; su iniciación y aprendizaje se dan al lado de otro h’men experimentado, por lo común un familiar, del que es ayudante (4) (6). Se dice que una vez que ha madurado y completado su entrenamiento, le es enviada por los protectores de los pueblos o los dueños del monte (V. balam), una piedra o esfera de adivinación, zastun o xunan, para evocar imágenes que resultan fundamentales en el diagnóstico y tratamiento (6) (9).

Los mayas acuden al h’men por diversos padecimientos, particularmente los síndromes cuyo tratamiento requiere de una fuerte carga de eficacia simbólica, como aquéllos cuyo origen se atribuye a los malos vientos (V. mal aire), faltas a los protectores del monte, omisión de las obligaciones rituales, o los causados por hechicería, mal ojo, susto y aquéllos de diagnóstico dudoso. Es particular función del h’men conducir las distintas ceremonias relacionadas con las actividades agrícolas destinadas a propiciar las lluvias, agradecer y solicitar buenas cosechas, y proteger las viviendas y poblaciones enteras de posibles daños causados por las entidades sobrenaturales (7) (8).

Para el diagnóstico de las enfermedades, en especial de aquéllas difíciles de reconocer, el h’men debe adivinar su causa y naturaleza por medio del zastun. También lo hace por medio de un interrogatorio al paciente durante las sesiones rituales curativas, las cuales tienen una fuerte influencia católica manifestada en los rezos y parlamentos, en donde se mezclan el maya, el latín y el español, para invocar por la salud del enfermo a los dueños del monte, así como a los santos católicos y a Jesucristo. El h’men santigua al paciente con hierbas aromáticas, de aquí que se le llame también santiguador (V. santiguar y kex), practica punciones con un objeto preparado para este fin (V. took’), es diestro en la aplicación de masajes destinados a acomodar los distintos órganos del abdomen, basados en un conocimiento muy particular de la anatomía del cuerpo humano (V. tip té). La sangría, otra técnica que también domina, la practica para efectuar el diagnóstico de enfermedades graves y establecer el tratamiento indicado, así como para propiciar la salida de los malos aires. Se distingue por ser un gran conocedor de los remedios herbolarios regionales, y también prescribe medicamentos de origen animal y mineral. Aunque los poderes del h’men pueden trasladarse a la hechicería, se cuida de hacerlo ya que podría ir en detrimento de su capacidad y prestigio de curandero, y porque el hechicero (pul-ya) es considerado el enemigo número uno, al que se margina de la vida comunitaria (4) (8).

Los h’menoob de algunas poblaciones de Quintana Roo se someten cada dos años a una ceremonia especial llamada U-lohol-Ah-kin, "la redención o rescate del sacerdote", con el propósito de congraciarse con los dueños del monte, y eliminar de su cuerpo y casa impurezas o malas influencias que hubieren podido contraer en su trabajo (4).

La trascendencia de las funciones del h’men dentro de las comunidades mayas yucatecas ha ido en decadencia, siendo desplazada paulatinamente por el yerbatero en el terreno médico, y por los representantes de la Iglesia católica en lo relacionado con los rituales agrícolas (1). Sin embargo, en poblaciones mayas de Quintana Roo los h’men conservan un estatus especial: aún son reconocidos por sus poderes, conocimientos y habilidades para curar, así como para negociar la salud y las buenas cosechas con los seres sobrenaturales (8).

Índice de Autores

(1) Menéndez, E., 1984.

(2) Balam Pereira, G., 1987.

(3) Baqueiro López, O., 1983.

(4) Villa Rojas, A., 1978.

(5) Redfield, R., 1944.

(6) Arias García, J., 1987.

(7) Hansen, A. T. et. al, 1984.

(8) Mata Pinzón, S., 1987-88.

(9) Montoliú Villar, M., 1986.

SM