Biblioteca Digital de la Medicina Tradicional Mexicana
Universidad Nacional Autónoma de México
Diccionario Enciclopédico de la Medicina Tradicional Mexicana
Mal de los ojos

Sinónimo(s): mal de ojos, mal de ojo. Lengua indígena: Huichol urricuinía (1). Mixe wiin pa’am, mal de ojo (2).

Padecimiento de los ojos, común en los menores de edad, caracterizado por dificultad para abrirlos, irritación, enrojecimiento, lagrimeo y secreción abundante de lagañas.

La principal causa atribuida a este mal es la "subida de calor" que se manifiesta en los ojos (3 a 5). También se atribuye a acciones de brujería (6), agentes sobrenaturales (7) y malos aires (8). Los síntomas visibles y comunes son inflamación o hinchazón de los ojos, lagrimeo abundante, enrojecimiento o irritación, secreción abundante de lagañas o chinguiñas que dificultan abrirlos, -sobre todo por las mañanas-, comezón, ardor y molestia ante la luz. Se cree muy comúnmente que las personas que lo padecen pueden ser causantes del síndrome conocido como mal de ojo. Los otomíes de Hidalgo suelen cubrirse los ojos con lentes oscuros cuando tienen los ojos enrojecidos, para no ser confundidos con brujos (4).

Existe una gran cantidad de recursos herbolarios para tratar este padecimiento, generalmente usados en lavados y aplicación local de gotas de la savia o jugo de diversas plantas como la uvilla cimarrona (Vitis sp.) (2) (9), la hierba dulce (Lippia dulcis) (9), la siempreviva (Sedum sp.) (8) (10), y el diente de león (Taraxacum officinale) (11). También se menciona con frecuencia la aplicación local de leche materna (7) (9) (12) y un colirio preparado con el muñón del cordón umbilical que se desprende de los recién nacidos (V. cordón umbilical). En el caso de que se sospeche de la acción de agentes sobrenaturales, se acude al curandero para ser atendido mediante limpias (7).

La sintomatología referida revela el mismo cuadro reportado por la medicina académica para diversos tipos de conjuntivitis. Se considera que el mal de ojos es producido por la entrada de humo, polvo y demás cuerpos extraños, así como por alcoholismo y consumo de alimentos irritantes; otras veces se debe a la acción de enfermedades infecciosas, como sarampión y escarlatina. Pueden desencadenarse verdaderas epidemias en el caso de conjuntivitis aguda, por lo que se recomienda aislar a los enfermos y mantener cuidados específicos. En el recién nacido, puede deberse a la infección producida por el gonococo que causa la blenorragia, adquirido de la madre al pasar por el cuello uterino en el momento del parto, o por contaminación después del nacimiento (13).

Índice de Autores

(1) Vázquez Castellanos, J. L., 1987.

(2) Albino, P. J. et al., 1985.

(3) Guiteras Holmes, C., 1952.

(4) Guerrero Guerrero, R., 1983.

(5) Aguirre Beltrán, G., 1952.

(6) Furbee, L. et al., 1983.

(7) Palacios de Westendarp, P., 1986.

(8) Ruiz Salazar, C. L., 1989.

(9) Reyes Antonio, A., 1982.

(10) Baytelman, B., s/f.

(11) Esquivel Romero, A. E., 1989.

(12) García Jiménez, S., 1984.

(13) Hammerly, M. A., 1978.

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