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Biblioteca Digital de la Medicina Tradicional Mexicana
Universidad Nacional Autónoma de México
La Medicina Tradicional de los Pueblos Indígenas de México
Otomies (Nyühü’ o Hña’ñü).
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Las demandas de atención
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Las demandas de atención

Numerosas y variadas son las causas de demanda de atención clasificadas y tratadas por la medicina tradicional otomí; los datos recogidos permitieron la integración de una lista de 100, que se reportan a continuación en orden de frecuencia descendente. Las relativas al sistema musculoesquelético ocuparon el primer lugar, y representaron el 26% del total registrado: torcedura de huesos, huesos quebrados (quebraduras) y fracturas, desconcertados, dolor de coyunturas, descompostura de articulaciones, desviación de costilla, dolor de cadera, arreglo de cintura por caídas, cintura abierta, lumbago o ciático, caídas, lastimadura de cintura, dolor de caballero, dolor de cuerpo y de cintura, compostura de brazos, descompostura de cuello (o, simplemente, cuello), (afecciones en las) costillas, torcedura de manos, torcedura de pies, dolor de espalda, costilla quebrada, espinazo desviado, rótulas de rodillas, golpes y chispada del tejolote (fémur, cabeza del fémur). En segundo lugar, con un 16% del total de los padecimientos registrados, se ubican los síndromes de filiación cultural: espanto o susto, aire o mal aire, histérico (latido), empacho, caída de varillas, alferecía, dañados por la baba, cuadrilla de sol, ojo o mal de ojo, enlechados, envidias, caída de mollera, cocimiento para el aire, celo, dolor de cuerpo (por maldades y mal aire) y hético. A continuación de éstos, con un 13%, se consignaron padecimientos que afectan al sistema gastrointestinal: vómito, diarrea, dolor de estómago, estómago, bilis, lombrices en el cuerpo, estómago volteado, parasitosis, fruta verde, aventado del estómago, comer tierra, cólico o coraje y disentería roja. Las causas de demanda de atención de carácter ginecoobstétrico —ya sea que se trate de procesos normales, como el embarazo y el parto libres de complicaciones, ya sea que se refieran a enfermedades típicas de la mujer— ocuparon el cuarto lugar, con un 12%: parto, embarazo, "tener niños y no tenerlos", compostura de parto, niños pegados, criatura volteada, evitar (aborto), retención de placenta, dolores menstruales, inflamación de vientre, caída de ovarios y matriz caída. Con porcentajes del 4% y 3%, respectivamente, aparecieron las enfermedades de la piel (sarna, granos, llagas y erisipela) y las respiratorias: gripa, tos y anginas; también con un 3%, las afecciones inherentes al sistema renal-urinario: mal de orín, caída de riñón y riñón (esto es, afecciones renales, en general). Las limpias y sobadas fueron dos motivos específicos de demanda de atención, frecuentes en el área otomí. Finalmente, con un 21%, se integró un grupo de padecimientos inespecíficos o relativos a distintos aparatos y sistemas: dolor de cabeza, calentura, apéndice, infección de hemorragia, nervios, relajamiento de testículos, trastornos del cerebro, ataques, tomar vino (alcoholismo), desnutrición, mareos, falta de apetito, infección con temperatura, fumar, anemia, hinchazón, aseo, dolor de cuerpo, dolor de muela, salida de dientes e insomnio.

Los interrogatorios relativos a las causas de muerte, permitieron conformar un listado de 47 nombres; como se puede apreciar, aparecen varias causas que no fueron mencionadas como entidades mórbidas y para las cuales se entiende que no existe cura posible por parte de la medicina tradicional del grupo. Otras, en cambio, son consideradas causas graves, pero entran dentro de la esfera de atención que brindan los médicos otomíes. El primer lugar (20%) de las causas de mortalidad es ocupado por los síndromes de filiación cultural: espanto o susto, ojo o mal de ojo, alferecía, chupada de bruja (afección característica de los recién nacidos), cachán, histérico, aire o mal aire, cuadrilla de sol y caída de mollera. A diferencia de lo que mencionamos en párrafos anteriores —cuando abordamos las prácticas específicas de cada grupo de terapeutas—, las afecciones gastrointestinales son percibidas como un conjunto importante de afecciones (19% del total de menciones) que pueden ser mortales: diarrea, enfermedad del estómago, diarrea y vómito, estómago volteado, dolor de estómago, vómito, disentería, estreñimiento (juxi) y volteada de tripa. Con un porcentaje menor (11%), pero aún significativo, se registraron las causas de muerte relativas a la esfera ginecoobstétrica: parto, hemorragias (carunpenixancu untate), retención de placenta (no arroja la placenta o himbi dagi ra tóts hange bi moji ra mui ge’a bi hyu), niño muerto antes del parto y sangrado por no caerle la placenta (vido po que in bidagui). Los accidentes mortales representaron el 4% del total: rayo ("cuando un rayo de lluvia mata a una persona"), accidentes en general, golpes y ahogados en el bordo. Con un 3% se anotaron padecimientos respiratorios que pueden causar la muerte, especialmente en la población infantil: pulmonía, bronquitis y anginas. Un grupo amplio (36%) se configuró con diversas causas de muerte: borrachera (binti coyavino), diabetes (mbidi), ataques, infección por borracho (binti niuqui), cruda (tuzei), desnutrición, desnutrición en niños, fiebres, pasmado, anemia (jaty), sarampión (pasa ci), intoxicación (uncon), quebrado, quebradura de rodilla que se complica (bibuaquiñamú), convulsiones y lastimados. Se añadió a esta lista la muerte que sobreviene por falta de atención médica (paratheingama) y por el maltrato a los niños.

A continuación se describen, con cierto grado de detalle, algunas de las causas de demanda de atención importantes en la medicina tradicional otomí.