Biblioteca Digital de la Medicina Tradicional Mexicana
Universidad Nacional Autónoma de México
La Medicina Tradicional de los Pueblos Indígenas de México
Matlatzincas y Ocuiltecos: Tlahuicas.
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Descripción de demandas
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Descripción de demandas

Hemorragias o calentura puerperal

Con el nombre de hemorragias o "calentura puerperal" se conoce una enfermedad del puerperio que se origina en las mujeres que no siguen las recomendaciones dadas por las parteras para este periodo tan particular de la vida reproductiva. La enfermedad se presenta a los pocos días del parto y se caracteriza por la intensa calentura que aqueja a la paciente, calentura que se acompaña de dolor de cuerpo, malestar general y la presencia de flujos sanguinolentos. Las terapeutas señalan que, además de los desarreglos durante la cuarentena, las hemorragias también pueden ser originadas por sustos y corajes, o por problemas de ovarios.

Los tratamientos recomendados para curar esta enfermedad tienen una doble finalidad: hacer sudar a la paciente para que de este modo disminuya la calentura, así como lograr "que baje bien la hemorragia", esto es, hacer que sean expulsados los restos de materia extraña que permanecen en el útero, para que quede limpio. Con este fin, los terapeutas tradicionales emplean tes de plantas medicinales. Varios son los preparados acostumbrados: uno de los más sencillos consiste en un té de raíz de epazote morado, al cual se le debe agregar un poco de mezcal al momento de tomarlo. Otro té recomendado con frecuencia es el que se elabora con algunos tronquitos de hierba de la fuerza, gobernadora, flor de pericón, romero y hierba blanca, plantas que se hierven junto con piloncillo y media copita de alcohol puro; la enferma debe tomar por las noches, diariamente durante 40 días, una cantidad mínima de medio litro "para que sude"; durante este tiempo, debe evitar entrar en contacto con agua fría. Como medida preventiva, muchas parteras recomiendan a las puérperas, aunque se sientan bien, iniciar este tratamiento al día siguiente del parto.

En ocasiones, la calentura puerperal surge después del parto y se acompaña de entuertos; según los terapeutas, esto ocurre cuando a la mujer "no se le ha bajado el parto bien"; la terapia indicada para estos casos consiste en tomar tres veces al día un té bien caliente de raíz de bretonia o bretónica con una pizca de sal tostada y una copita de mezcal; asimismo, se le aconseja a la mujer no bañarse durante unos dos o tres días. Por último, la hemorragia puede ser provocada por un problema de ovarios; en estos casos, las terapias descritas anteriormente no funcionan, ya que lo que la enferma necesita es una sobada, afirman las parteras. La curandera realiza el procedimiento, por la noche, al momento en que la puérpera se va a dormir. Con ayuda de alguna pomada de calidad "caliente", comienza a sobar a la enferma, "coyuntura por coyuntura", iniciando por los dedos de los pies y terminando en el ombligo; repite el masaje comenzando esta vez por los dedos de las manos y después por la cabeza, siempre en dirección al ombligo.

La calentura puerperal es frecuente en las mujeres que no se cuidan durante la cuarentena, no guardan reposo, hacen trabajos pesados, o se lavan con agua fría, todas conductas que las parteras recomiendan evitar para no contraer la enfermedad (V. cachán).