Biblioteca Digital de la Medicina Tradicional Mexicana
Universidad Nacional Autónoma de México
Diccionario Enciclopédico de la Medicina Tradicional Mexicana
Hikuli

Huichol.También hícuri(1 y 2), hícori, hicouri (1), jícore (3), yanajicurite (1). Náhuatl péyotl (3 y 4).

Denominación otorgada al peyote (Lophophora williamsii), cactus con propiedades alucinógenas de gran importancia ritual, al que se le confiere la facultad de fungir como protector e intermediario entre el mara’akáme y los dioses.

Dentro de la mitología huichola, hikuli es representado por un venado gigante, una divinidad, "el hermano mayor", quien aparece primeramente en su forma animal, convirtiéndose cada una de sus huellas en peyote; es a la vez un mensajero, pues cuando el mara’akáme canta y ora, aquél comunica sus deseos y súplicas a los dioses. El yanahikuli es el principal aliado del curandero, fundamental en su iniciación y proceso de formación; antagonista de kieri (Datura sp. o Solandra sp.), la planta que protege a los brujos, y con quien entabló en el tiempo mítico un duro combate del cual resultó vencedor (5).

Debido a que el peyote no es originario de la región huichola, para colectarlo se efectúa un viaje anual a Wirikúta, lugar donde moran los ancestros divinos, zona desértica cercana a Real de Catorce, San Luis Potosí. Es allí donde se manifiesta como el hermano mayor, cuya carne divina -que simboliza la carne del venado- permite, tanto al huichol elegido -iniciado- como al común, entrar en contacto con los dioses; el candidato a mara’akáme deberá contar con al menos cinco de estas experiencias. Para poder emprender la "cacería del peyote", los peregrinos deben encontrarse en un estado de pureza ritual, similar al de un recién nacido. Esta condición se logra mediante la confesión de las faltas -particularmente las de índole sexual-, e implica abstinencia sexual y alimenticia, así como reverencias y ofrendas al "abuelo fuego", Tatéwari. Sólo entonces se encontrarán los peregrinos preparados para asumir el papel de las deidades que, según la mitología huichola, participaron en la primera travesía dirigida por Tatéwari, encarnado por el jefe de los peyoteros, "el primer mara’akáme".

Llegados a Wirikúta, inician la búsqueda y la "cacería" simbólica, flechando el primer hikuli encontrado, en medio de una ceremonia con plegarias, cantos y ofrendas (tabaco, agua, maíz, ciertas hierbas, tamales, etcétera) del agrado del hermano mayor, quien lejos de morir, renace. En efecto, el cactus sólo es cortado de su parte aérea ("el botón") dejando parte de la raíz dentro para que "pueda crecer nuevamente de sus huesos" (6).

Durante la búsqueda, mitigan la sed y el hambre masticando la carne fresca del cactus, emprendiendo el regreso una vez llenas las canastas con la cantidad suficiente para consumir en un año.

Puesto que el peyote, el venado y el maíz forman una indisoluble trilogía, se preparan las tierras comunitarias para la siembra, a la vez que se lleva a cabo una cacería de venados. Celebran entonces una fiesta en honor de los tres elementos, destinada a la obtención de buenas cosechas, abundantes venados -en su forma animal y vegetal- y salud y prosperidad durante todo el año. Los botones colectados se secan, pulverizan y disuelven en agua, para ser ingeridos en la celebración de diversas ceremonias (5).

Lophophora williamsii es la identificación botánica de esta cactácea, aunque se han detectado otras especies de cactos que reciben el nombre de hikuli, jíkuli o jícuri, en la región tarahumara, donde también ocupan un lugar prestigiado en sus rituales (V. peyote). En el medio científico han sido distinguidos como "falsos peyotes". Entre ellos, se encuentran el hículi mulato (Epithelantha micromeris), del cual dicen "dilata tanto los ojos y aclara tanto la vista que quien lo usa puede ver brujos" (7); el hikuli sunami (), el hikuli deweame, "peyote cristiano" y el hikuli walúla saeliami, "peyote de gran autoridad", cuya identidad botánica se desconoce, los cuatro de reconocida potencia psicoactiva. El bakanawa (Coryphantha compacta) es otra especie considerada por los tarahumaras como la segunda más poderosa (8).

Índice de Autores

(1) Pérez de Barradas, J., 1957.

(2) Díaz, J. L., 1984.

(3) Lozoya, X. et. al, 1982.

(4) Díaz, J. L., 1984.

(5) González Torres, Y., 1991.

(6) Furst, P., 1980.

(7) Schultes, E. R., 1982.

(8) Schultes, E. R et. al, 1982.

MM y SM