Biblioteca Digital de la Medicina Tradicional Mexicana
Universidad Nacional Autónoma de México
Diccionario Enciclopédico de la Medicina Tradicional Mexicana
Rezandero

Sinónimo: rezador (1 y 2), curandero rezandero (3). Lengua Indígena: Mochó po:mo:om(4). Tzotzil y Tzeltal h’ilol (5). Zoque pish’kat (2).

Designación que reciben algunos curanderos, en razón de utilizar oraciones, rezos, plegarias, etcétera, como parte de sus tratamientos y en las ceremonias dedicadas a la tierra, en los funerales, bendiciones y demás actos simbólicos. En algunas comunidades, dicha función implica toda una especialidad, por lo que en ellas existen individuos llamados rezanderos que atienden las necesidades del grupo.

Sus jerarquías, funciones precisas y arraigo cultural presentan cierta singularidad en las diferentes etnias en las que se encuentran reportes de su existencia, fundamentalmente en razón de la influencia de diversas sectas religiosas y de la Iglesia católica. Así, en la sierra Norte de Puebla, los rezanderos totonacos ocupan el nivel más bajo de los terapeutas reconocidos; su función es oficiar las ceremonias de enterramiento, siempre y cuando no se encuentre el cura de la localidad, ni las personas entrenadas por este último para tal fin (6). Por el contrario, en San Pablo Chalchihuitán, Chiapas, los rezanderos tzotziles obtienen su cargo por nombramiento de las autoridades políticas, ocupando un nivel importante dentro del conjunto de terapeutas (1) (V. h’ilol). En los barrios mixtecos de Jamiltepec, Oaxaca, los lugareños no acuden al servicio de la iglesia, ya que por lo común cuentan con un gran número de rezanderos. Pero si un barrio indígena carece de este especialista, solicitan los servicios de un curandero de otro barrio; entre los mestizos, a menudo son las mujeres las encargadas de dirigir los rosarios (7). En Zoogocho, Oaxaca, son personajes que cobran por rezar un "salve", un "miserere", un "rosario" o un "responso" en honor de los difuntos. Tienen su reclinatorio que les sirve de oficina dentro de los templos, y poseen una libreta donde anotan las peticiones de las personas que acuden los días de tianguis (8).

En poblaciones zoques de Chiapas, prestan sus servicios bajo tarifas establecidas, contratados para efectuar los rituales dedicados a agradar a la tierra cuando se construye una casa nueva, bendecir las velas destinadas a alejar al diablo durante los eclipses de sol y luna (V. eclipse), santificar el agua que ha de usarse en las curaciones y, ocasionalmente, rogar por las mujeres durante los partos difíciles. Su instrumento de oficio es una libreta llamada "Libro de bendición o libro de rezo", en el que se han recopilado las oraciones, y que puede incluir algunas para hacer brujería. Cuanto más oraciones conozcan los rezanderos, mayor será su poder (2).

El caso de los amuzgos de Guerrero resulta especial debido a sus particularidades, pues dichos terapeutas afirman auxiliarse de ciertos espíritus que no han abandonado la Tierra, y que originan muchas de las enfermedades que padecen las personas, en especial las que atraviesan por estados débiles. Estos espíritus están ávidos de satisfactores, condición que es aprovechada por los terapeutas para entablar un trato con ellos a cambio de la salud de los enfermos. Aseguran los rezanderos que sus conocimientos han sido legados por sus antepasados, en una ininterrumpida genealogía que se remonta a épocas prehispánicas. Realizan sus terapias en lugares especiales mediante ceremonias en las que se ofrendan diversos alimentos u objetos, así como sacrificios de animales, solicitando el favor de los espíritus en pro de la salud de sus pacientes. Sin embargo, dichos espíritus pueden no acceder al pedido de los rezanderos, si las ofrendas no son de su agrado. La noche posterior a la ceremonia, los rezanderos analizan con cuidado sus sueños, pues a través de su interpretación perciben si sus súplicas fueron aceptadas o, por el contrario, si la salud del individuo empeorará o sobrevendrá la muerte. Aunque su especialidad son los rezos y los procedimientos para entrar en contacto con los espíritus, algunos también se auxilian de la herbolaria, los masajes y las técnicas adivinatorias (9).

Resulta innegable que el recurso del poder de la palabra mediante rezos, ensalmos, oraciones, plegarias, cantos e invocaciones, es común a la gran mayoría de los terapeutas tradicionales, aun careciendo del nombramiento literal de rezandero o rezador. La importancia del rezandero radica en que conoce las vicisitudes del grupo, sabe de los peligros que existen, y "ve" a los seres que capturan y conducen el alma de los enfermos a lugares inaccesibles para las personas comunes. Su presencia en la comunidad resulta trascendental, pues su sabiduría se traduce en brindar seguridad frente a lo desconocido. Expresa su saber mediante un lenguaje cuyos códigos arquetípicos le permiten la comunicación con los seres sobrenaturales para conocer la procedencia y origen del mal, y así establecer los recursos que ha de necesitar, a fin de lograr que las fuerzas morbosas liberen al doliente. La oración constituye un factor importante en el tratamiento de las enfermedades dentro de los distintos pueblos, particularmente indígenas, que se consideran sujetos al capricho de sus dioses, a quienes hay que implorar por el bienestar de todos. Los elementos que aparecen en el discurso terapéutico y en los sueños del rezandero, son pues evocación clara e irrefutable del sincretismo entre el dogma religioso católico y el mundo mitológico prehispánico (3) (10).

Índice de Autores

(1) Guiteras Holmes, C., 1965.

(2) Thomas, N. D., 1974.

(3) Cifuentes, E. et al. 1989.

(4) García Ruiz, J., 1987.

(5) López Gómez, R., s/f.

(6) Ichon, A., 1973.

(7) Flanet, V., 1977.

(8) Ramírez, I. J., 1973.

(9) Grinberg-Zylberbaum, J., 1988.

(10) Viesca Treviño, C., 1984c.

MM y SM