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Biblioteca Digital de la Medicina Tradicional Mexicana
Universidad Nacional Autónoma de México
La Medicina Tradicional de los Pueblos Indígenas de México
Papagos (Tono-Ooh’tam).
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Descripción de demandas
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Descripción de demandas

Úlcera varicosa

La "úlcera varicosa" es un padecimiento de carácter circulatorio que, según indican los curanderos, afecta frecuentemente a la población pápago: "es mucha la gente que tiene este problema pero no le da importancia", afirman. La frecuencia del mal es evidente si se considera el elevado número de pacientes —alrededor de cuatro— que atienden semanalmente estos terapeutas, quienes además, refieren que "es más común en las mujeres cuando ya tienen de 40 años en adelante".

Las causas de la úlcera varicosa residen en una mala circulación de la sangre, consecuencia de la falta de ejercicio físico, o de los "golpes sufridos en las venas". Ciertos estados fisiológicos, como el embarazo, también propician la aparición de esta afección.

El enfermo que sufre este tipo de úlceras presenta las venas de las piernas de una coloración particular: “muy azules o rojas; resaltan en la piel, están abultadas, hinchadas", señalan los terapeutas. La aparición de fístulas úlceras y llagas que no logran cicatrizar son otros de los signos propios de la enfermedad, además de los fuertes dolores que el paciente advierte en los pies y en las piernas; en estas condiciones el sujeto tiene dificultades para mantenerse en posición erecta, o para permanecer sentado por mucho tiempo, lo que le produce una fuerte sensación de cansancio.

El diagnóstico se establece mediante observación de las piernas del enfermo para constatar la presencia de 1os síntomas anteriormente mencionados; asimismo, el terapeuta observa su semblante, que aparece fatigado. El tratamiento aplicado tiene el propósito de mejorar la circulación sanguínea, para "desinflamar las venas y calmar el dolor". Para ello, los terapeutas recomiendan la ingestión de tes elaborados con plantas medicinales. Uno de los preparados se hace empleando la especie de nombre "císcate", del que se toman tres tazas diarias Simultáneamente, al paciente se le administra, como agua de uso y en cantidad de un litro diario, otro medicamento  preparado con la planta conocida como "cabeza de viejo": se le quitan las espinitas y, luego de cortarla en pequeños pedazos, se deja remojar y "fermentar" en un litro de agua por tres días; este preparado se puede tomar por tiempo indefinido porque "es muy buena medicina"; "el paciente no tiene problemas al tomarla; la puede tomar siempre " declaran los terapeutas.

Cuando las várices se han reventado y han formado llagas, los curanderos acostumbran aplicar al paciente compresas de jitomate, para lograr cicatrizar y desinflamar las heridas, las cuales se preparan moliendo y colando el jitomate: con el jugo se moja un lienzo que se coloca sobre la parte afectada; a continuación la compresa se cubre con un trapo y se deja por un lapso que puede variar entre 15 y 20 minutos. Aunque acostumbran aplicarla una vez al día, afirman que la operación puede repetirse según las necesidades del enfermo. Para lograr una mejor cicatrización, aconsejan evitar el consumo de alimentos como el aguacate y la carne de puerco, porque éstos "impiden que sanen las heridas"; además, para propiciar una buena circulación de la sangre, recomiendan al naciente permanecer con los pies levantados lo más frecuentemente que pueda.

En el curso del tratamiento es aconsejable evitar comer alimentos que contengan demasiada grasa, así como no abusar de la sal; la ingestión de una abundante cantidad de líquidos es considerada beneficiosa por los informantes. Los curanderos entrevistados alertan a sus pacientes contra la mala circulación en virtud de que, "si la persona no se atiende, cualquier golpe puede producirle una llaga que siempre está supurando", aumentando así los peligros le infección y las dificultades para lograr su curación.

A manera de prevención, los terapeutas aconsejan hacer ejercicio físico periódicamente, atenderse en cuando aparecen los primeros síntomas de la enfermedad y, en fin, evitar los golpes "si se tienen las várices inflamadas".