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Biblioteca Digital de la Medicina Tradicional Mexicana
Universidad Nacional Autónoma de México
La Medicina Tradicional de los Pueblos Indígenas de México
Pames (Xi’oi o Xiyoi).
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Los recursos humanos
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Los recursos humanos

La información proporcionada para elaborar el capítulo correspondiente a la medicina tradicional del pueblo pame, fue obtenida mediante la consulta a 30 terapeutas (19 hombres y 11 mujeres), con una edad promedio de 53 años, todos ellos residentes de los municipios potosinos de Santa Catarina, Rayón, Ciudad del Maíz, Alaquines y Tamasopo. La mayoría de los informantes declararon ser bilingües de pame y español y únicamente seis afirmaron ser monolingües de pame. No obstante el amplio uso de la lengua española, sólo el 50% declaró saber leer y escribir.

Al igual que para muchas otras etnias, la práctica curanderil entre los pames no es una actividad redituable que proporcione los ingresos necesarios para subsistir, de manera que todos los terapeutas entrevistados declararon dedicarse a otras actividades, dejando en segundo término la práctica médica. Entre los hombres, las labores del campo y de jornalero son las principales, y entre las mujeres lo son fundamentalmente las labores del hogar; sólo algunas terapeutas mencionaron ser empleadas domésticas en casas particulares.

La profesión de curandero (k’are, kode’e, bohen o sti’yoán) resultó ser la más numerosa, con un total de 14 personas: ocho hombres y seis mujeres con un promedio de edad de 55 y 64 años, respectivamente. Dos de ellos, dominaban paralelamente la especialidad de hierbero (shi’lle, hreichtichoan, ks’tillón, shille stquvión),y otros dos, la de partero (V. kadÉ y kaju).

La forma de aprendizaje referida con más frecuencia por este grupo de terapeutas, es la adquirida en el seno familiar a través de la transmisión oral, y reforzada con la observación misma de las prácticas de otros terapeutas. En menor medida se reportaron mecanismos de autoaprendizaje, en los cuales la ayuda de Dios es trascendental para llegar al conocimiento.

Fueron numerosas las causas de demanda de atención que declararon atender los curanderos pames, mismas que se refieren a continuación en orden de frecuencia decreciente. Afecciones gastrointestinales: diarrea (lodo’a, landunaá, dodua cojue, sa’áli, pupi, estiquí’i), vómito (lot sots, chuu), basca (choó), empacho (gots eits), disentería, diarrea de sangre (lo’hloa kohjéi) lombrices y bilis, corajes y entripados (nin ’yoam ngo’mao). Respiratorias: tos ferina (nikia talu, shin ’gle par matate), gripa (lukae), bronquitis (mék taóa), asma, anginas, tos (lupue, lui juek), catarro y gripa con catarro (nte’é). Síndromes de filiación cultural: espanto (lopoch, la’ain incompain, kinbie’i), mal aire (chichu’nimiau), maloreado, asombrado, trasolado, caída de mollera y mal de ojo (tansaa cute). Dermatológicas: granos (neauús, achíos), fiebre negra (di’i biem nambú), infección de la piel y hongos. Musculoesqueléticas: tronchadura de brazo (ma’a puts) y dolor de espalda. Renales: mal de orín (lomei, niptajo’o dapmiet). Además, se mencionaron otros padecimientos inespecíficos o de localización diversa: calentura o fiebre (stikioe, bak’an ka ’anam, estiquí’i), dolor de cabeza (guaem kanaun), sarampión (nikia talu), dolor de estómago (boaem kenjoi), dolor de cuerpo, calor encerrado (mapa di chioo), dolor de pecho, ataques (mannaja dannei), ataques del estómago (hue’ém kingxgoi), encefalitis, dolor de cuerpo, ojos llorosos, diabetes y alta presión.

El segundo grupo en importancia numérica de médicos tradicionales pames, fue el de los hierberos; de nueve, seis eran hombres —con una edad promedio de 53 años— y tres, mujeres —con una edad promedio de 60. Al igual que los curanderos, el proceso de iniciación y aprendizaje más común se da en el seno familiar, y sólo en un caso fue mencionado un proceso empírico de autoaprendizaje. Las causas de demanda de atención que tratan los hierberos son diversas y numerosas. Según el orden de frecuencia, la lista incluye: padecimientos gastrointestinales: diarrea, lombrices, vómito, bilis, corajes, entripados y empacho; padecimientos musculoesqueléticos: dolor muscular (guaem riñú), "huesos", reumas (rinquínán, em macoa), dolor de cuadril (gueni napech), terceduras (ndú quáuik), dolor muscular y dolor de piernas (ve ein macoa); afecciones de las vías respiratorias: tos ferina, tos y resfriado (ve ein negea); síndromes de filiación cultural: espanto y mal de ojo; atención del parto (mal’añah, snabai); además de otros motivos de atención de diversa índole como granos, calentura o fiebre, dolor de cabeza, dolor de muela (gueni naxei), alta presión, dolor de ojos (gueni natao), baja presión (puúp manajáe), dolor de cuerpo, nervios, tifoidea (indivieén), hepatitis, gastritis y diabetes

El grupo de hueseros pames, también conocidos como sobanderos, fue poco numeroso. Sólo se logró entrevistar a cuatro de ellos (tres hombres y una mujer), quienes declararon también que el inicio de su proceso de aprendizaje era resultado de la herencia y de la tradición familiar, y, sólo en un caso, de un proceso de autoaprendizaje. No obstante la especialización de este grupo de terapeutas, las causas de demanda de atención que refirieron tratar no se limitan al sistema musculoesquelético, sino que abarcan un conjunto más amplio de dolencias. Así, según el orden de frecuencia, se reportaron las siguientes: afecciones musculoesqueléticas: dolor de huesos (mbaem rinquínany), dolores musculares y terceduras; afecciones de las vías respiratorias: tos, gripa, anginas y bronquitis; gastrointestinales: diarrea, lombrices y vómito; además de calentura, dolor de cabeza, dolor de estómago y sarampión.

A diferencia de la mayoría de las etnias, el grupo numéricamente menos importante de médicos tradicionales pames entrevistados fue el de las parteras, con sólo dos mujeres y un hombre. En lo que concierne al aprendizaje, los tres refirieron haberse iniciado bajo la tutela de otro terapeuta —usualmente un familiar— experimentado. Las causas de demanda de atención por las que la población solicita los servicios de estos terapeutas, rebasa los linderos propios de la atención del embarazo, el parto y el puerperio. Sus servicios profesionales también son requeridos para tratar padecimientos gastrointestinales (diarrea, lombrices y vómito), musculoesqueléticos (dolor de huesos, dolor de pies y zafaduras), así como algunos otros de índole inespecífica (dolor de cabeza, fiebre, dolor de nuca y dolor de estómago).

La mayoría de los terapeutas entrevistados, dijo tener más de diez años de experiencia en su práctica médica. Afirmaron, además, que el número de pacientes que atienden a la semana no rebasa los cinco, y casi la mitad de los entrevistados dijo atender también a personas que no pertenecen a sus comunidades de residencia.