Biblioteca Digital de la Medicina Tradicional Mexicana
Universidad Nacional Autónoma de México
Diccionario Enciclopédico de la Medicina Tradicional Mexicana
Dolor de cabeza

Sinónimo(s): jaqueca. Lengua Indígena: Chontal kúxpami (1). Pame m ’Ékganá o (2). Tzotzil k’ush jol (3).

Malestar reconocido como un padecimiento o como síntoma de diversas enfermedades.

Popularmente su origen se asocia a un mal viento o aire que penetra al organismo y se estaciona en la cabeza (2 a 7), o bien, a un desequilibrio en la temperatura corporal en que el calor se desplaza y/o concentra en dicha región anatómica; esto puede ocurrir por exponerse al frío cuando el cuerpo está caliente (5) (8), andar descalzo, mojarse los pies (6) o permanecer por un largo tiempo bajo el sol (3) (9) (V. frío-calor). Otras acciones que lo pueden provocar son: cargar en la cabeza objetos pesados (10 y 11), no cumplir con los horarios alimenticios, además de ciertos estados de ánimo como experimentar un coraje, "estar de mal humor" o sentirse deprimido (1) (10). Al igual que en muchos otros padecimientos, su origen puede estar relacionado con un castigo divino o con efectos de la brujería cuando el dolor es persistente y reacio a los tratamientos (3).

Cabe señalar que la gran mayoría de la literatura etnográfica y etnobotánica carece de aspectos descriptivos del mal, abundando mayormente sobre los tratamientos. Una excepción es la información que Reyes Gómez proporciona para los zoques de Tapalapa, Chiapas, quienes distinguen dos tipos de cefalalgia: el kobajk toya, un dolor momentáneo en la frente que se extiende a toda la cabeza, molestia que se exacerba al realizar movimientos bruscos y el kobajk met, que es un dolor punzante, agudo y prolongado (12). También entre los yaquis se identifica el corrimiento como un dolor intenso a la altura de las sienes y nuca, que se repite a diario y es más común en el invierno (7).

Como ya se ha dicho, existe una infinidad de tratamientos, fundamentalmente remedios herbolarios de aplicación externa, dirigidos a extraer el agente causal (llámese mal aire, brujería o calor acumulado) así como restablecer la distribución de la temperatura corporal. Destacan el uso de chiquiadores, cataplasmas y compresas preparados con un sinfín de recursos como hojas de albahaca (Ocimum basilicum), ruda (Ruta sp.), tabaco (Nicotiana sp.), rodajas de papa (Solanum tuberosum) o pepino (Cucumis sativus), etcétera (5) (13 a 17). Es frecuente también la aplicación local de macerados alcohólicos de plantas algunas de ellas urticantes como el laal (Urtica urens), popoox (Tragia yucatanensis) y tankasché (Zanthoxylum fagara o Pilocarpus racemosus) (9). Otro remedio común consiste en adherir a la zona de la dolencia, hojas de ciertas hierbas con una pomada mentolada o loción, y luego atar fuertemente un paño a la cabeza (15 y 16) (18). Asimismo, se acostumbran algunas maniobras como presionar o tallar la parte dolorida con hojas de ciertas plantas y lociones, o bien masajearla con el auxilio de pomadas y otras sustancias grasas (7) (15) (18 y 19) (V. corrimiento). Son habituales los baños locales y generales con cocciones o macerados acuosos o hidro-alcohólicos de diversas especies vegetales, entre las que destaca nuevamente la albahaca (1) (3) (9) (18) (20). Por último, cabe mencionar las limpias con plantas aromáticas (9) (21) y la celebración de ceremonias específicas cuando la causa se atribuye a agentes sobrenaturales (3).

Índice de Autores

(1) Pérez Salvador, A., 1987.

(2) Chemin Bässler, R., 1984.

(3) Holland, W. R., 1978.

(4) Aguirre Beltrán, G., 1980.

(5) Aguirre Beltrán, G., 1952.

(6) Foster, G., 1972.

(7) Zurroza Ceballos, O., 1985.

(8) Young, J., 1981.

(9) Mata Pinzón, S., 198788.

(10) Palacios de Westendarp, P., 1986.

(11) Mak, C., 1959.

(12) Reyes Gómez, L., 1988.

(13) Hernández y López, J. A., 1988.

(14) Loera, M., 1987.

(15) Moscoso Pastrana, P., 1981.

(16) Zavala Ramos, F., 1990.

(17) Magdaleno Mora, R., 1987.

(18) Garcés Medina, A. R., 1987.

(19) Weitlaner, R., 1962.

(20) Castro Guevara, C. A., 1986.

(21) García, A. M., 1979.

MM y SM