Biblioteca Digital de la Medicina Tradicional Mexicana
Universidad Nacional Autónoma de México
Diccionario Enciclopédico de la Medicina Tradicional Mexicana
Serpiente de agua

Lengua Indígena(s): Chol popol chan (1). Mixe tokchá (1). Náhuatl yehcacoatl (2). Tzeltal htzotzk’ab, xulub chan (1). Tzotzil popchon, xulub chon (1). Zoque nepiowturi, tzahuatzan (1).

Reptil mitológico que habita en los ojos de agua, cuevas y otros portales al inframundo (V. mundo). Su imagen guarda una estrecha relación con el agua, el dueño de la tierra, el rayo, la muerte y la canícula.

Los choles y tzeltales creen que la mayoría de las muertes por ahogamiento se deben a que esta culebra atrapa a sus víctimas mientras se bañan y las sumerge en las profundidades. Pero a pesar de sus actividades dañinas, también se encarga de traer la lluvia a la tierra. En efecto, los zoques suponen que las serpientes rayo, nepiowturi, se llenan de agua en los lagos y ríos, después ascienden al cielo, para convertirse en centellas y soltar la precipitación pluvial. Por su parte, en Veracruz, los popolucas de Sayula, Temistepec y Olutla, asocian al oriente con la diosa acuática, misma que adopta la forma de una inmensa víbora de cascabel. Idea similar tiene los mixes, pues para ellos los tornados son en realidad gigantescas culebras venidas del cielo (1).

Ahora bien, estos reptiles no actúan por cuenta propia: son las mascotas del señor de la tierra y por consiguiente ejecutan sus órdenes (V. Chaneco y yahval b’alamil). Puesto que bajo la tierra yace el inframundo, las serpientes también figuran como habitantes del país de los muertos. Según la mitología mixe, bajo la superficie terrestre existe una gran culebra con cuernos; sus movimientos ocasionan temblores y deslaves. Ajuicio de los tzeltales, las boas chijil chan, son las sirvientas de los difuntos (1). Para los popolucas, la víbora del oriente devora a los hombres en sus horas finales (1) (3).

La asociación entre la muerte y las culebras mitológicas aparece en diversos dinteles construidos durante el periodo Clásico maya. De Yaxilán, Chiapas, provienen ciertos grabados en piedra donde un señor noble se comunica con sus ancestros; la vía de contacto entre ellos está representada por una serpiente (4). Hoy en día, algunas etnias sostienen que el camino tomado por los muertos rumbo al inframundo figura en el firmamento: se trata de la Vía Láctea. En efecto, para los quichés de Momostenango, Guatemala, esta franja de estrellas es llamada la ruta a Xibalba, el lugar de los antepasados ya fallecidos (5). Para los antiguos mexicas, representaba al dios Mixcoatl, "nube-serpiente" (6). Un relato popoluca permite entablar vínculos entre el agua, la muerte, la culebra y la Vía Láctea:

...[la serpiente de cascabel] es la dueña de las siete puertas donde las almas de los muertos tienen que resolver los siete misterios... El 24 de junio a las 12 de la noche la serpiente sale bailando y se convierte en una bella mujer... (3:190).

Como ya se ha mencionado, la víbora a la que se hace alusión, es tanto la diosa acuática como el pasaje a la muerte. La fecha refuerza más estas ideas, pues el 24 de junio es el día de san Juan Bautista, el señor del agua, y además, marca el momento en que los días empiezan a hacerse más cortos y las noches -periodos asociados a la muerte-, más largas (3). A la media noche de este día, sucede un fenómeno astronómico interesante: la Vía Láctea y la trayectoria solar anual, la eclíptica (en el pensamiento occidental, se trata de una línea imaginaria que atraviesa todas las constelaciones del Zodíaco), forman una cruz inmensa en el cielo (7).

Un mes más tarde, el mismo cruce cósmico se observa al anochecer. Al respecto, Tichy reporta una creencia de los indígenas guatemaltecos:

Los sacerdotes astrónomos chortí observan el 25 de julio a la Vía Láctea... Notan sus cambios de posición con respecto al Sol. Para el 25 de julio, la trayectoria solar (la eclíptica) y la Vía Láctea forman una gigantesca cruz en el cielo. Este fenómeno astronómico señala el principio de la canícula ... (8:137).

Diversos grupos étnicos mexicanos, entre ellos los nahuas y totonacos, afirman que durante la canícula, una serpiente o dragón domina la Tierra y emana efluvios dañinos (2) (9). En la tradición oral de los mayas yucatecos, existe la leyenda de Colas, una inmensa boa que cada 15 de julio deja su cueva, sube al cielo y desciende en el mar (10). Por lo expuesto antes, posiblemente haya una relación entre dichas víboras y la Vía Láctea.

Índice de Autores

(1) Spero, J. M., 1987.

(2) Palacios de Westendarp, P., 1986.

(3) Münch Galindo, G., 1983.

(4) Schele, L. et al., 1990.

(5) Tedlock, B., 1992.

(6) González Torres, Y., 1979.

(7) Menzel, D. H. et al., 1983.

(8) Tichy, F., 1983.

(9) Ichon, A., 1973. (10) Burns, A. R, 1983.

(10) Burns, A. F., 1983.

DM