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Biblioteca Digital de la Medicina Tradicional Mexicana
Universidad Nacional Autónoma de México
La Medicina Tradicional de los Pueblos Indígenas de México
Chichimeco-Jonaz (Ézar).
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Los recursos humanos
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Los recursos humanos

El material aquí expuesto sobre la medicina tradicional de los chichimecas, fue recogido mediante la consulta a diversos terapeutas del estado de Guanajuato, residentes en su totalidad en la Misión de Chichimecas en el municipio de San Luis de la Paz. El análisis cuantitativo de las particularidades del grupo confirma dos características que habían revelado algunos estudios anteriores: el predominio de las mujeres, dedicadas no solamente a las labores ginecoobstétricas, sino también a otros tipos de prácticas curanderiles, y la existencia de cuatro grupos principales de terapeutas —curanderos, hierberos, parteras y hueseros—, que dominan, además, alguna otra especialidad. En efecto, en el grupo de médicos tradicionales chichimecas —cuyo promedio de edad fue de 56 años—, el 65% eran mujeres y el 35% hombres; del total, el 70% declaró dedicarse primordialmente a las tareas del hogar, al trabajo agrícola y a oficios como el de quesero, y hacer de la práctica de la medicina tradicional una actividad complementaria y no la fuente principal de sus ingresos económicos.

Hurir tuderr, ka te’a es la expresión usada por los chichimecas para designar al curandero. Los hurir tuderr, ka te’a constituyen el contingente más numeroso entre los agentes tradicionales de salud chichimecas, y suelen poseer especialidades como las de hierbero, limpiador, adivinador, rezandero y chupador. La trasmisión oral de los conocimientos que llevan al aprendiz a convertirse en terapeuta socialmente reconocido, suele tener lugar en el ámbito de la unidad doméstica, en donde los saberes médicos se heredan con frecuencia de alguno de los abuelos, del padre o de la madre. Es común también que se adquieran de otro hurir tuderr, ka te’a más experimentado. En ambos casos, el pupilo acompaña a los mayores para observar las curaciones, indaga sobre los procedimientos diagnósticos, las propiedades de las hierbas y, en general, sobre la naturaleza de las enfermedades y sus tratamientos. Algunos informantes señalaron también haber adquirido conocimientos en libros de magia negra. Las causas de demanda de atención más importantes por las que son solicitados los servicios del curandero, son: enfermedades del aparato digestivo: úlcera, cólicos en el vientre (ninhñi), cólico en el intestino (ninhñi), infección estomacal (curi maga), dolores estomacales (curin maga), inflamación del vientre y amibas; síndromes de filiación cultural: espanto (quinba pame), mal de ojo (hura maga), (hura paja) y ojiados, hechizo (u zza pa ja), embrujados o mal de brujería (tarrgik es hagku), malignos (paja uhaagk), desterrados ubuo errazgk, mal aire (cuche cunee o cunhe curree) y latido; padecimientos respiratorios: angina de pecho (sindi sipgohokg), anginas (nighmogkg), tos (hikchghi), gripa, bronquitis y flemas; ginecoobstétricas: embarazo, parto y aborto (muri sita curi epogk); enfermedades que se manifiestan en la piel: ronchas (sipgohogkg) y sarna; y afecciones del sistema musculoesquelético: torceduras (cumbi hitur), principalmente. Se registró un grupo de padecimientos inespecíficos o difíciles de adscribir a un aparato o sistema: hinchazón de los pies (egu ma’pen), dolor de cabeza (casimo maga), dolor de vientre (ni bi maga), llagas, ardor al orinar (simic emef), sarampión, viruela (sifpo egiss), dolor (maga), alcoholismo (urghaag enongk urga sunkel), diabetes, aire en la cabeza, corazonadas (curi murato maga), granos enterrados (manigk ubvo i’hazgk), amor (hirrasgk), mal del corazón (curi maga) y uñas enterradas (canirimo uja ekigk). Los curanderos chichimecas son requeridos también para ejecutar ciertas artes de tipo adivinatorio: rifas (rifaratheug), suertes (suerte egkgarg), juegos a muerte (matug hirraghk), o aplicar determinadas maniobras, por ejemplo, para la compostura del embarazo (uba nande).

El segundo grupo en orden de importancia numérica lo constituye el de los hierberos, quienes señalan poseer una sola especialidad, la de hierbero-limpiador. Los conocimientos de este tipo de terapeuta con frecuencia son adquiridos mediante mecanismos de autoaprendizaje, "comparando el efecto de una planta con otra" en el curso de sus prácticas curativas, aunque simultáneamente muchos de los hierberos señalaron que se trata de un saber aprendido con terapeutas de la misma especialidad y de mayor experiencia. Entre las enfermedades más importantes que hacen necesaria, ajuicio de la población, la intervención del hierbero, destacan: soltura de estómago, empacho, empacho pegado, diarrea, dolor de estómago, deposiciones, cólico, dolor de estómago por corajes y parásitos, calenturas, constipados, sudores o escalofríos, pulmonía, frialdad, mal aire, espanto, rabia, nervios, bilis, problemas del hígado, problemas del corazón, riñones, mal de orina y piquete de araña. Los hierberos son requeridos también para la administración de purgas.

Hemos señalado antes que las mujeres predominan, numéricamente, en el grupo de los terapeutas tradicionales chichimecas. En el caso particular de las parteras —la tercera profesión en orden de importancia cuantitativa—, este predominio es absoluto: el oficio de la partería es, aquí, ocupación esencialmente femenina, y muchas veces se combina con el manejo de conocimientos de otras especialidades: curandera y sobandera o sobadora, principalmente.

Las parteras chichimecas logran la adquisición de sus conocimientos "por propia necesidad", cuando han tenido sus hijos, ya que muchas veces suelen atender solas sus propios partos, o bien cuando son asistidas por otras parteras, quienes les comunican los secretos del oficio, tanto los relativos al embarazo y el parto como aquellos que se refieren al cuidado de los niños. Aunque algunas de las parteras han acudido ocasionalmente a cursos en hospitales y centros de salud, señalan que, en general, ya no quieren atender los partos de las mujeres de sus comunidades, debido a los problemas que les ocasionan los médicos de las clínicas, quienes dudan de la eficacia de sus conocimientos, propiciando que las mujeres sólo acudan a ellas en casos de urgencia o cuando los doctores no brindan el servicio, lo que suele ocurrir en horas de la noche.

Las parteras chichimecas (en su doble o triple función de obstetra, curandera y sobadora) suelen atender con frecuencia las siguientes dolencias: espanto, mal de ojo, mal aire, diarreas, infecciones del estómago, dolor de muelas, reumatismo, bronquitis, quebraduras, fracturas, alcoholismo, enfermedades del hígado y del riñón, mal de orín, pulmonía o neumonía, y ataques epilépticos, además, naturalmente, del embarazo y el parto. Asimismo, suelen ser requeridas para sobar y dar lavados.

El cuarto grupo de terapeutas está constituido por los hueseros, quienes manifestaron no poseer otra especialidad y dedicarse exclusivamente al tratamiento de afecciones musculoesqueléticas. Adquirieron los conocimientos "por experiencias y prácticas vividas"; así, por ejemplo, uno de ellos señaló que comenzó su labor a causa de que, en la adolescencia, era chivero, y en más de una ocasión golpeó a los animales del rebaño con su honda, produciéndoles traumatismos. Cuando ello sucedía, su abuelo lo obligaba a curarlos, por lo que lentamente se fue dando cuenta de que poseía aptitudes como huesero, iniciándose así en la atención a las personas. En otros casos, se repitió el esquema señalado para los curanderos y los hierberos, esto es, el aprendizaje en el ámbito doméstico, herencia de padres y abuelos también hueseros. Algunos ampliaron sus conocimientos gracias a la lectura de libros sobre plantas medicinales. Los hueseros chichimecas se especializan en el tratamiento de fracturas, torceduras, luxaciones, desviaciones de columna y golpe.