1111
Biblioteca Digital de la Medicina Tradicional Mexicana
Universidad Nacional Autónoma de México
La Medicina Tradicional de los Pueblos Indígenas de México
Tarahumaras (Raramuris).
[ ]  [ ]  [ ]  [
Descripción de demandas
]
Descripción de demandas

Ela buni, puja, sinterría o witabú. Disentería

La disentería representa otra de las causas de demanda de atención que afectan con frecuencia a la población tarahumara. Los informantes la señalan también como una importante causa de mortalidad, en virtud de la celeridad con que se deteriora el estado del paciente si no es tratado en forma oportuna. Los terapeutas tradicionales solicitados para tratar la disentería, conocida popularmente también con los sinónimos de ela buni, sinterría, puja y witabú, son, curanderos-sobadores, médicos-hierberos, médicos-parteros y doctores-espiritistas.

Los informantes en general coinciden en destacar que el origen de la enfermedad se relaciona principalmente con la calidad de la comida: "la causa de la enfermedad está en la comida", comentan los informantes; así, comer "cosas ácidas cuando se tiene el estómago irritado" o "tener animalitos en la panza", causan directamente la disentería. Ciertos médicos tradicionales mencionan dos formas del padecimiento: "por calor" o "por frío", originadas por el desequilibrio térmico del organismo, como el que ocurre cuando se expone el cuerpo a un cambio brusco de temperatura (V. frío-calor). La enfermedad puede, finalmente, presentarse como una complicación de una diarrea mal curada.

El signo más peculiar y característico de la disentería es la aparición de sangre en las heces fecales del enfermo. El mal empieza a manifestarse con "torzones, la persona tiene diarrea con sangre y moco, además de calentura: luego deja de comer para no salir tanto; tiene pujo y, por la mucha fuerza que hace, a veces se le sale la tripa", es decir, sufre un prolapso del recto; además no duerme, se le inflaman los intestinos, y sufre escalofríos y fuertes dolores debido a "los cólicos en la panza, donde se le hacen gorgollones".

El diagnóstico está basado esencialmente en la observación del semblante del paciente y en un interrogatorio con el fin de conocer la situación en la que se ha venido desarrollando la enfermedad, el tipo y la calidad de la comida acostumbra consumir, así como las condiciones del medio donde vive. Ciertos terapeutas proceden a observar el aspecto de las heces fecales del paciente antes de determinar el diagnóstico.

Los tratamientos se basan principalmente en la administración de tés o decocciones a base de plantas medicinales, cuya finalidad es hacer desaparecer la inflamación y "cortar la disentería"; los más comunes se preparan con cáscara de arañada, goma de la hierba del indio y gotoco; pitorreal y mirta; flor y ramas de hierba anís con cempoal (cempasúchil) y canela. Los preparados se ingieren como agua de tiempo por un mínimo de tres días. Para curar la enfermedad, algunos terapeutas recomiendan tomar, por una sola vez, dos cápsulas de terramicina con un vaso de té de copalquín (V. calawuala, patita de perro). Muchas veces, la ingestión del preparado constituye sólo parte del tratamiento, el cual incluye sobadas en el vientre, que se hacen con ayuda de manteca de cerdo. Cuando el paciente tiene "salida la tripa", además de la sobada y de la toma del té medicinal, la terapia incluye un procedimiento destinado a hacer entrar "la tripa", el cual consiste en colocar trapos muy calientes en las nalgas del enfermo, y cambiarlos cada vez que se enfrían. Esta práctica se debe ejecutar durante todo un día. Ciertos terapeutas tratan la disentería recomendando comer "carne de cochino asada y pinole, hasta que se alivie". Los terapeutas aconsejan evitar mojarse y comer alimentos picantes durante el tratamiento.

La disentería es una enfermedad peligrosa que requiere ser atendida lo antes posible, para evitar complicaciones que pueden llevar al deceso del paciente. El agravamiento del estado del enfermo tiene lugar cuando deja de comer, "se le encierra la calentura y hace pura sangre"; esta última condición, que se presenta cuando la disentería ha llegado a una etapa avanzada, es la que provoca la muerte del sujeto. Todos los informantes destacan que si "no hay auxilio, la persona se va secando toda por tanta fuerza y soltura que tiene, se agrava pronto y se muere sin dar tiempo a curarla"; la rapidez con la cual el estado del enfermo se deteriora es otra de las características del padecimiento que obliga a solicitar la ayuda de un terapeuta. Los informantes concuerdan en reconocer la importancia de la disentería como causa de muerte, ya que "se mueren muchos al año, más niños que gente grande". Aun reconociendo a la población infantil como la más propensa a contraer la afección, algunos curanderos afirman que "se enferman todos parejo, porque les toca; cualquier tiempo es igual"; sin embargo, otros indican que es durante la época de lluvias cuando la enfermedad se presenta con una incidencia mayor. En esos periodos llegan a recibir hasta 15 pacientes al mes.