Biblioteca Digital de la Medicina Tradicional Mexicana
Universidad Nacional Autónoma de México
Diccionario Enciclopédico de la Medicina Tradicional Mexicana
Diarrea

Sinónimo(s): Cursera (1), curso (2), cursus (3), chorro (1), deposiciones (4 y 5), salidera (2). Lengua Indígena: Maya Peninsular chikindzonot (6). Mixe në tyë ënë (7) Pajshi, nopuennupun, yoóbrejim (8). Náhuatl estzompil, chichietix (8). Pame sá’aly, Popjí (SLP) (9). Totonaco Pasipatl (8).

Padecimiento digestivo cuyo signo principal es la deposición frecuente y líquida. // Signo que acompaña a diversas enfermedades.

Es una afección que se presenta sobre todo en la época de calor o de lluvias (10 y 11). Aparece súbita o lentamente, dura horas o días si es aguda, o bien, semanas o meses si es crónica (1). La puede padecer cualquier persona, pero es más frecuente y grave en los niños, sobre todo en los desnutridos y los menores de cuatro años (1) (4 y 5) (11 y 12). Puede ser ligera y con algunas evacuaciones, o fuerte, con deposiciones frecuentes y acompañada de otros síntomas (1). Las heces suelen ser pastosas o líquidas y de diferentes colores.

Son diversas las clasificaciones que dan cuenta de esta afección: por un lado, la etiología determina que se dividan en frías o calientes, dependiendo si es el frío o elcalor el elemento que se introduce dentro del organismo (V. diarrea de calor, diarrea de frío y frío-calor); sin embargo, en Santa Ana Tlacotenco, Distrito Federal, aseguran que es siempre de calidad caliente (13) y en Tamulté de la Sabana, Tabasco, que es fría (14). Por otro lado, la coloración de las heces también da su nombre al padecimiento; existen así la diarrea verde diarrea blanca, diarrea roja, diarrea amarilla y diarrea negra. También suele clasificarse, por el contenido de las heces, en diarrea simple, con sangre o disentería con moco y sangre (V. diarrea con sangre). Además, en algunas comunidades hacen una distinción entre diarrea y disentería; en Tabasco, reconocen como disentería a las deposiciones acompañadas de sangre y moco, y diarrea a las que carecen de estos signos (2). Asimismo, los pai pai diferencian entre la diarrea y las deposiciones con sangre (disentería) (15). En algunas localidades distinguen diversos tipos de diarrea, por ejemplo, en el Distrito Federal, aparecen reportados los siguientes: la diarrea, diarrea de calor, diarrea de frío, disentería, disentería de calor y disentería de frío (16); y en Mazatzongo de Guerrero, Puebla, son cinco los tipos reconocidos: diarrea blanca, con sangre, con moco y sangre, amarilla y verde (10).

Son variadas y de distintos órdenes las causas que provocan esta enfermedad, entre ellas cabe mencionar la ingestión de ciertos comestibles, determinados estados de ánimo como el enojo, grandes esfuerzos físicos y exposiciones al aire, el desplazamiento de los órganos internos (V. latido) y, por último, el castigo de los dioses.

En opinión de los pobladores de Santa Ana Tlacotenco, la diarrea se origina por comer en abundancia alimentos de calidad caliente o fría (13). Lo mismo para los coahuilenses, quienes aseguran que cuando se consumen viandas de calidad fría, como calabazas y naranjas, sobreviene la diarrea blanca; cuando aquéllas son de calidad caliente como las tortillas de harina de trigo y la panocha, se sufre la diarrea roja (17). Los huastecos reconocen como posible agente causal la ingestión de frutas como el bek (Psidium guajava), la lima dulce (Citrus limetta) y el thokob (Pouteria hypoglauca) (18), y en otras regiones se atribuye al consumo de "alimentos pasados de tiempo". Varias madres consideran que se debe al exceso en la ingestión de comestibles y a llevarse cosas sucias a la boca (19); por lo general reconocen la falta de higiene, la mala preparación de las comidas, o la ingestión de alimentos que "a uno no le caen bien" (5) (12). Además, lo atribuyen a la ingestión de comestibles descompuestos y frutas o verduras sin madurar con cáscara o "pellejo", ya que este último se pega en el estómago provocando la enfermedad (11) (V. empacho); también a comer alimentos desacostumbrados, como leche y carne de puerco (14).

Los mayas yucatecos conciben que todos los órganos del cuerpo están vinculados al tip té o centro del organismo, y cuando los intestinos se desacomodan o desplazan en relación con éste, se origina el mal (20); también asocian la canícula con la aparición del mismo y consideran que la diarrea ligera se inicia por desórdenes en la alimentación, mientras que la diarrea complicada con fiebre y "aire" en el estómago, es resultado del castigo de los seres sobrenaturales y corresponde al mal de ojo (3). En Veracruz, también distinguen entre las deposiciones originadas por la ingestión de alimentos y aquéllas producto del enojo de las deidades por alguna falta cometida (21). En el municipio de Tlacotepec de Díaz, Puebla, consideran que las diarreas son más frecuentes en época de lluvias, ya que el agua arrastra la tierra y la suciedad de los cerros contaminando los ríos que proveen de agua a la población. En esta última comunidad, reconocen también como factor desencadenante, la ruptura del equilibrio frío-calor del organismo por realizar esfuerzos o ingerir bebidas alcohólicas (10). Los tabasqueños reconocen las parasitosis, el empacho, las infecciones intestinales, así como comer mal o en exceso, o hacer corajes, como motivos para su aparición (2) (V. muina). Al respecto, en Las Canoas, Michoacán, y en algunas regiones de Morelos, aseguran que se manifiesta cuando la madre amamanta a su hijo después de haber peleado con alguna persona (4) (11). Para los pai pai, es una enfermedad poco frecuente en su comunidad; la adquieren cuando se trasladan a otras localidades, especialmente a Mexicali. Además de reconocerla como un padecimiento, la ubican como signo de diversas enfermedades, como el empacho, el mal de ojo (22) o la caída de mollera (15).

Son muy variados los signos y síntomas presentes en esta afección: las deposiciones pueden ser de diversos colores, además de fétidas, y registrarse con o sin dolor abdominal, que puede ser de tipo cólico o retortijón, descrito como "el estómago se tuerce". Pueden existir ruidos intestinales o sea que "el estómago chilla", "abotigamiento" o distensión abdominal, vómito, falta de apetito, sed, y deseos de evacuar sin lograrlo por completo. Es frecuente que las manifestaciones digestivas se acompañen de un mal estado general en el que puede existir fiebre, cansancio, debilidad, adelgazamiento, ojos hundidos y depresión de la mollera. Es ampliamente reconocido el hecho que los casos graves conllevan a la muerte.

Por lo general, las diarreas simples son atendidas por los familiares; pero aquéllas en que presentan molestias fuertes, en algunos casos, son tratadas por el especialista. Al respecto, Campos-Navarro considera que para los habitantes de ciertas zonas del Distrito Federal, su atención se prescribe en la siguiente forma: 46% automedicación, 30% curandero y automedicación, 8% médico más automedicación, 6 % curandero, 4% terapeuta y médico, y 2% médico (23).

El terapeuta realiza el diagnóstico observando la consistencia, olor y color de las heces e interrogando al paciente sobre el tipo de alimentos que ingirió, las actividades que realizaba al enfermar y los síntomas que acompañan a la indisposición.

En los tratamientos tradicionales se recomiendan principalmente bebidas elaboradas con plantas medicinales, ciertas maniobras y rezos. Las primeras se preparan generalmente en forma de cocimientos y tés, empleando diferentes plantas que se administran, por lo general, como agua de tiempo. Se reporta gran variedad de vegetales locales usados para tal fin, sin embargo, existen plantas que se acostumbran en la mayoría de las poblaciones del país; tal es el caso de la manzanilla (Matricaria recutita), la hierbabuena (Mentha piperita), la canela (Cinnamomum zeylanicum) y la guayaba (Psidium guajava).

En Veracruz, recomiendan el té elaborado con guayaba, roble (Tabebuia pentaphylla) y vainilla (Vanilla planifolia); suelen aplicar un masaje en el abdomen con grasa de hueso de mamey para producir calor en el organismo y acompañan la curación con rezos y ofrendas destinados a las deidades ofendidas (21). Los pai pai aconsejan ingerir un té preparado con la raíz de choya (Opuntia parryi) y e’i chaxmi (Eriogonunn fasciculatum) (15). En Tabasco, recomiendan las infusiones de guayaba, guaco (Aristolochia sp.), calahuala (?), aguacate (Persea sp.) y ajenjo (?) (2), o un atole confeccionado con frutos de guayaba, pimienta de la tierra (?) y canela o jugo de limón (Citrus spp.) con pastillas de Tetraciclina; cuando a diarrea continúa, debe ingerirse pozol agrio ?bebida de maíz? con hielo (14). En Chiapas, las madres dan de beber a sus hijos atole, agua fresca, café, refresco, té de manzanilla y hierbabuena; pero también emplean medicamentos de patente o consultan al médico (19).

En Sicuicho, Michoacán, toman un cocimiento preparado con varias plantas, entre ellas, yerba del torzón (?), hierbabuena, tecata o cáscara de coco (Cocos nucifera), canela y hierba del cáncer (12). En varias poblaciones, al igual que en Mazatzongo de Guerrero, Tlacotepec de Díaz, y algunas comunidades rurales del Distrito Federal, los tratamientos varían dependiendo de la causa y los síntomas del padecimiento. Por la general, durante su tratamiento, el enfermo debe seguir una dieta en la cual se prohíbe la ingesta de irritantes, alimentos salados y frutas agrias o grasas (14) (21).

Como medida preventiva, en Tabasco recomiendan a los niños beber una infusión de yerba buena durante la época de calor (2); en otros estados, hacen hincapié en el cuidado y la limpieza en la preparación de los alimentos, evitando alimentos "pesados" y aquellos que se "pegan" en el estómago (11). También aconsejan observar un balance en la calidad frío-calor de la dieta; no realizar esfuerzos físicos excesivos y no tomar grandes cantidades de agua, ya que esto último causaría frialdad y, por consiguiente diarrea (10).

Aunque el concepto de diarrea es aparentemente claro en la medicina institucional, existen diferentes opiniones al respecto. Algunos autores la definen como evacuaciones frecuentes, abundantes y acuosas, mientras que otros toman solamente en cuenta su consistencia. Es más, los investigadores norteamericanos no diversifican el síndrome disentérico como entidad fisio-patológica diferente al concepto de diarrea. Por su parte, los estudiosos mexicanos sí discriminan entre diarrea y disentería, siendo esta última la evacuación mucosanguinolenta, precedida de dolor de tipo retortijón y acompañada de tenesmo (24). Al parecer, en la medicina popular sucede algo semejante; a pesar de que ambos términos se utilizan indistintamente en varias poblaciones, se observa una tendencia a emplear el segundo en los casos que cursan con sangre y moco en las heces, y el primero cuando carecen de estas manifestaciones.

En la medicina académica, se reconocen habitualmente en sus orígenes, razones de naturaleza infecciosa, tóxica, por variaciones nutricionales debidas al exceso de grasas o azúcares o falta de alimento, alérgicas en relación con la leche de vaca y otros alérgenos, síndromes de mala absorción o consecuencia de una intervención quirúrgica (25).

Es interesante notar que parte del tratamiento observado por la medicina popular, contempla la ingestión abundante de líquidos y el uso de plantas reconocidas por su acción antibiótica, como la guayaba y la manzanilla.

Índice de Autores

(1) Coordinadora Estatal del INI, 1986.

(2) Garcés Medina, A. R., 1989.

(3) Balam Pereira, G., 1987.

(4) Sassoon Lombardo, Y., 1980.

(5) Cervantes Escandón, M. T., 1982.

(6) Cárdena Vázquez, I., 1984.

(7) Albino, P.J., et al., 1985.

(8) Zolla, C., et al., 1988.

(9) Chemin Bässler, H., 1984.

(10) Pérez Hernández, A., et al., 1983.

(11) Vega-Franco, L., et al., 1979.

(12) Rangel, R., 1982.

(13) Palacios de Westendarp, P., 1986.

(14) Pérez Salvador, A., 1987.

(15) Owen, R. C., 1963.

(16) Ruiz Salazar, C.L., 1989.

(17) Kelly, I., 1965.

(18) Alcorn, J. B., 1984.

(19) Vázquez Resenos, C., 1987.

(20) Villa Rojas, A., 1980.

(21) Münch Galindo, G., 1983.

(22) Gómez López, J. M., 1990.

(23) Campos-Navarro, R., et al., 1979.

(24) Martín-Abreu, L., 1975.

(25) Calderón Jaimes, E., 1973.

MZ