Biblioteca Digital de la Medicina Tradicional Mexicana
Universidad Nacional Autónoma de México
La Medicina Tradicional de los Pueblos Indígenas de México
Chujes.
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Descripción de demandas
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Descripción de demandas

O’kaute turaid o tz’ael. Quemadura

Entre las afecciones más frecuentemente reportadas en la medicina tradicional chuj, se encuentra la quemadura, llamada en lengua local o’kaute turaid o tz’ael.

Según los terapeutas, este tipo de afección es ocasionada, en el caso de los niños, por instalar los fogones dentro de los dormitorios; en los adultos, las mujeres pueden quemarse al preparar los alimentos, o bien al caer en el fogón a consecuencia de un ataque, lo mismo ocurre con los hombres cuando llegan "bolos" (borrachos).

Los síntomas reconocidos son ardor, dolor en la parte afectada y, en ocasiones, calentura y dolor de cabeza; a veces se levantan ámpulas en la parte dañada: "en los adultos la carne se ve roja, y en los niños, blanca".

Para calmar el dolor, al mismo tiempo que el huesero reza en su lengua a "los principales", limpia la herida con agua caliente; enseguida, en la orilla de la quemadura aplica sal fina, y con algodón mojado en alcohol o Merthiolate, vuelve a limpiar la herida, a la vez que retira la sal. Con este tratamiento, el terapeuta espera que seque la quemadura y desaparezca el dolor y la calentura. La curación se repite tres veces al día, durante 10 a 30 días, según la gravedad de la quemadura; durante este periodo, se recomienda al enfermo no usar ropa gruesa que pueda "raspar la herida".

Otros terapeutas inician la curación de un paciente con quemaduras, rezando en lengua chuj la oración a santa Eulalia de Guatemala, cuya traducción al español es:

Un brazo (se repite N veces)
Un río "
Un humo "
Un hielo del cielo "
Aquí te encontré
Aquí te agarré
Aquí agarra tu boca
Aquí agarra tu cara.

Al mismo tiempo que reza, sopla (hace aire con la boca) y escupe sobre la quemadura para "calmar el dolor". Si la quemadura presenta ámpulas, las revienta con una aguja, y después aplica una pomada refrescante.

Otro tratamiento en el que resultan de trascendental importancia las oraciones, es el reportado por una partera-curandera; en éste, al igual que en el caso anterior, al tiempo que sopla y escupe sobre la lesión, la terapeuta reza varias veces la siguiente oración:

Un kac orsh, uniac, la virgen san Carmen deme usted la ayuda, un siquil machit, hun siquil machit hun siquil, hun siquil eche, asunt hum siquil ha’a

Con ella pretende "apagar el fuego que hay en la carne del enfermo" pues de no ser así, "el fuego va caminando en su carne", la quemadura se "pozolea" o se "encona", y "la carne se pone roja porque el fuego no se apaga y sigue quemando la piel", asegura la informante. Finalmente, para evitar que quede cicatriz, la terapeuta aplica un poco de azúcar, aceite comer y rodajas de cebolla. Esta curación se repite cuatro veces al día por cuatro días.