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Biblioteca Digital de la Medicina Tradicional Mexicana
Universidad Nacional Autónoma de México
La Medicina Tradicional de los Pueblos Indígenas de México
Mixes (Ayuuk Jä’Äy).
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Descripción de demandas
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Descripción de demandas

Tsijki’ o tsoko’o mach. Susto

El susto, conocido entre los mixes también con los nombres de tsijki’o tsoko’o mach, constituye una causa de demanda de atención relativamente frecuente de los integrantes de este grupo, especialmente de la población joven. El terapeuta tradicionale que trata este síndrome de filiación cultural es, generalmente, el "adivino con granos de maíz", también conocido popularmente con el nombre de ximaby.

Varias son las causas que originan el padecimiento. Entre ellas, encontramos la intención maligna de un tercero "cuando algo malo le hace a una persona, en su casa o en su trabajo". Los accidentes, "asistir a una riña, una pelea o cuando saben una noticia mala", también son mencionados por los terapeutas como posibles causas del padecimiento; con excepción de la primera, todas las demás causas producen en la persona una fuerte impresión, que finalmente desarrolla el proceso mórbido. Asimismo, el contenido del ritual puesto en práctica por el terapeuta al momento de la curación, revela que el enojo de las divinidades, es también considerado causa de la enfermedad. Las manifestaciones del padecimiento se reflejan, principalmente, en el semblante del sujeto afectado, y en la actitud que éste tiene. Así, los terapeutas señalan que: "el enfermo de susto se ve triste, cansado porque ya no come y se va enflacando".

Las formas de diagnóstico empleadas por los adivinadores mixes son variadas. Como indica el nombre de la especialidad de algunos de ellos, "adivinador con granos de maíz", uno de los procedimientos empleados hace uso precisamente de los granos de esta planta, y consiste en "preguntar al maíz" acerca de lo que se desea saber. El terapeuta emplea 23 granos de maíz si el enfermo es una persona adulta, mientras que el número se reduce a 18 si se trata de un joven o de un niño; luego pide al paciente que ponga una prenda de vestir encima del "petate", generalmente una camisa, si es un hombre, o un rebozo, en el caso de una mujer. Posteriormente, el adivino sopla al enfermo y enseguida tira el maíz; "dependiendo de la forma en que caen, ve el problema y lo que va a pasar, y después le comenta al enfermo, quien debe comprender bien", refiere un terapeuta (V. adivinación con granos de maíz).

Una segunda manera de diagnosticar el susto consiste en "pedir la suerte del enfermo por medio de las barajas: se revuelven las cartas y se le hace la prueba, se pregunta su nombre y se repite tres veces, se golpean las cartas tres veces con el dedo anular y se reza para pedir a la madre naturaleza, a la madre tierra y al dios viento" su participación en la curación del enfermo. "Luego tiende las cartas en hileras de diez en diez, y otra vez se golpea con el dedo anular, sólo un golpe, y se va diciendo: ‘éste es el señor... te llaman dos ánimas que te piden...’; se tiran tres veces las cartas y se leen para saber la gravedad del mal"; así, dicha forma de diagnóstico también permite conocer la gravedad de la enfermedad que sufre el paciente.

El tratamiento aplicado en casos de susto es denominado por algunos informantes "hacer costumbres", esto es, cumplir con la serie de ofrendas a las divinidades —muchas veces deidades autóctonas ocultas bajo nombres de santos cristianos—, que el enfermo dejó de realizar en su debido momento. Se trata de una ceremonia que comienza en la iglesia, en donde el terapeuta recita diversas oraciones —el padrenuestro, señor mío Jesucristo y el avemaría—, pidiendo la ayuda de Dios para sanar al enfermo. Luego, se dirige a la casa del paciente para hacer la ofrenda, cuyo "tamaño", o sea el número de pollos o gallos sacrificados, depende de "lo grande del pecado"; a veces, con los animales sacrificados los enfermos preparan una comida acompañada de tamales, a menos que el enfermo no tenga el dinero suficiente para la compra de las aves, en cuyo caso se reemplazan los animales por huevos. El adivino tira la sangre del animal sacrificado en el panteón, a la vez que reza al dios del viento, pidiendo su ayuda para lograr la curación del enfermo, y toma mezcal, del que previamente ha "tirado" una cierta cantidad como ofrenda a la deidad. Enseguida, el rito vuelve a desarrollarse en la iglesia, lugar al que el terapeuta regresa para continuar rezando; al término de las oraciones, acompañado por los "invitados", se dirige a casa del enfermo para participar en la comida preparada con los animales sacrificados y con los tamales, cuidando de guardar una parte de los alimentos para "ofrendarlos a los santos del altar; así se cumple con la costumbre para que el enfermo sane". De acuerdo con los informantes, el tratamiento es tan efectivo que, si el paciente es atendido a tiempo, el padecimiento se presenta sin complicaciones.

Debido a que el susto es una enfermedad bastante frecuente entre los habitantes de la áreas mixes, los informantes recomiendan a sus pacientes mantener buenas relaciones con los vecinos y en el propio ambiente de trabajo, además de "cumplir con la costumbre".