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Biblioteca Digital de la Medicina Tradicional Mexicana
Universidad Nacional Autónoma de México
La Medicina Tradicional de los Pueblos Indígenas de México
Seri (Konkaak).
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Descripción de demandas
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Descripción de demandas

Isajkánij. Susto

El susto, designado en lengua con el término de yanaisajkánij, es una enfermedad que se presenta con cierta frecuencia entre la población seri, al igual que en la mayoría de los otros grupos indígenas de México. Es atendido, principalmente, por curanderos especialistas llamados "loti".

La causa que desencadena el padecimiento es la persecución de ciertos "espíritus malos, que espantan y que quieren adueñarse del cuerpo y del alma de la persona; si ésta es fuerte, aquéllos pueden tardar en lograr sus fines; si no, la víctima empieza a alocarse, y los espíritus la persiguen diariamente". Los espíritus provocan el mal depositando un hueso de muerto en casa de la víctima: mientras el hueso esté allí, el tecolote cantará todas las noches, circunstancia que indica la proximidad de una muerte.

Los informantes señalan que existen varias entidades anímicas que provocan estos sustos, las cuales viven en lugares muy particulares. Así shijkéneshin es un señor negro que brinca, vive en las montañas y se presenta bajo la forma de un remolino de humo; shijkípojkin es un espíritu que vive en el cerro y que, cuando golpea la tierra, hace un potente ruido como el de una tambora; shijkt sajín es un espíritu que acostumbra tomar forma de arco iris o de humo negro, y suele aparecer en la orilla del mar (mégano) como un remolino; antkoakosj es otro espíritu que canta bellamente como contrabajo, y cuyo canto es de muerte y provoca un gran susto; ijpakao es un espíritu sirena que canta en el mar, tiene todo el cuerpo cubierto de escamas, y, por las noches, canta para el pescador que está dormido en su panga.

Un sujeto puede contraer la enfermedad si frecuenta esos lugares, o si se encuentra con alguna de las formas mediante las cuales los espíritus se manifiestan; en ese momento, la entidad entra al interior del sujeto, desalojando al "espíritu bueno" que habita en su cuerpo. Al ocurrir esto, el paciente comienza a experimentar un miedo constante, a tal grado que "uno no se le puede acercar"; presenta insomnio, temblores, deseos de vomitar, "a veces se le apaga la vista, se le van los ojos para arriba, y siente subir calor o frío, de abajo para arriba"; sin embargo, los síntomas característicos del susto son las alucinaciones: el enfermo ve "animales grandes o aviones en el cielo, o ve llegar un espíritu bueno, pero en realidad es el espíritu malo que lo persigue".

El diagnóstico se establece mediante un interrogatorio, donde el terapeuta interpreta la descripción que el enfermo hace del "espíritu" que lo persigue, y "de las visiones que lo acosan; durante este proceso, el especialista reza todo el tiempo con los ojos cerrados.

El tratamiento consiste en realizar una limpia al asustado, con la finalidad de alejar al "espíritu malo" que se ha instalado dentro de él, y de esta manera eliminar la enfermedad. El procedimiento se debe llevar a cabo en el lugar donde el sujeto se "espantó"; si eso no es posible, se hace en la casa donde vive. Existen horas específicas para realizar la curación; así, "para shijkéneshin se va al mediodía, para shijkísajim se debe ir en la tarde, antes del atardecer y para shijkípojkin, se va a las tres de la tarde". Antes de iniciar la ejecución de la limpia, el curandero se pinta el mentón, los pómulos y la frente con pintura blanca; enseguida, "hace una oración al espíritu bueno, en forma oral y cantada, a la vez que realiza la limpia con una rama de copalquín, diciendo que todo está bien, que no puede prender al espíritu malo, que se va del cuerpo, que sólo el espíritu bueno se apodere de la persona". Los informantes revelan que, antes de cortar la rama del árbol de copalquín, "se debe pedir permiso al espíritu".

El enfermo que sufre de susto debe ser atendido por un especialista que sepa tratar esta afección; de lo contrario, se agrava "se aloca más, empeora su estado y muere desahuciado al cabo de algún tiempo". Los terapeutas señalan que el susto es un padecimiento que puede afectar tanto a los adultos como a los niños, sobre todo "si andan solos en el monte".