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Biblioteca Digital de la Medicina Tradicional Mexicana
Universidad Nacional Autónoma de México
La Medicina Tradicional de los Pueblos Indígenas de México
Huicholes (Wirraritari).
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Descripción de demandas
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Descripción de demandas

Kierírriyá o kierríya

Los huicholes, tarahumaras, coras, mazatecos y varios de los pueblos indígenas que habitan actualmente en el territorio nacional, mantienen en el marco de su cultura la centenaria tradición del consumo de sustancias psicotrópicas —particularmente de origen vegetal—, vinculada a procesos relativos a la religión, la salud y la enfermedad, la iniciación chamánica, el destino personal y, en general, la espiritualidad, tanto individual como social. Kierríya o kierírriyá constituye un típico padecimiento, mezcla de posesión y enfermedad, que remite al mundo mítico de las plantas. En efecto, kieri es un vegetal alucinógeno que en el mundo huichol disputa con jíkuri las preferencias de los hombres. El mara’akáme pueden usar una u otra, o combinarlas cuidadosamente para gozar de sus poderes. Los botánicos difieren respecto de la taxonomía del kieri. Según algunos, se trata de la "copa de oro" o "árbol del viento", al cual identifican como Solandra brevicalyx; otros, en cambio, la refieren como una Datura. Ambas especies pertenecen a la familia de las solanáceas, en la que se encuentran otros miembros con reconocidas propiedades psicotrópicas. La información de campo hace pensar que la enfermedad producida por kieri puede deberse a la ingestión voluntaria o a la posesión del sujeto por parte del vegetal, a resultas de la cual se observan manifestaciones histéricas y pérdida de la conciencia. Los huicholes señalan que es frecuente observar a las jóvenes afectadas por kieri, el cual, sin embargo, puede beneficiarlas comunicándoles sus dones para el bordado o el tejido. Otros afirman que es posible lograr este favor por el simple hecho de permanecer cerca de la planta.

Los huicholes aseguran que el enfermo de kierírriyá puede padecer durante tres meses e, incluso, no lograr nunca la recuperación. El mara’akáme advierte el efecto de kieri porque al poseído se le detecta un halo amarillento sobre su cabeza.

Los efectos intoxicantes de kieri pueden provocar estados de locura, lo que obliga a la intervención del mara’akáme, quien es el encargado de restituir en un plazo de cinco días, y mediante la aplicación de una serie de limpias, la normalidad al paciente.