Biblioteca Digital de la Medicina Tradicional Mexicana
Universidad Nacional Autónoma de México
La Medicina Tradicional de los Pueblos Indígenas de México
Mazatecos.
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Descripción de demandas
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Descripción de demandas

Kuatimale tsa nditsitó. Toma de hongos

Entre los médicos tradicionales mazatecos, la "toma de hongos" es un procedimiento que se emplea con frecuencia para diferentes fines, entre ellos, algunos terapéuticos (V. shuta tshinea). Se trata de una ceremonia en la cual tanto el oficiante como el sujeto que ha solicitado sus servicios consumen hongos con propiedades alucinógenas. La ingestión de hongos con propósitos médicos se hace principalmente para diagnosticar el mal que aqueja al enfermo. En la cultura mazateca se tiene un respeto especial hacia los hongos alucinógenos, ya que, según ellos, éstos son "santitos", "niños sagrados", hijos divinos de la tierra. En algunas comunidades de la región mazateca se les conoce como "san Pedro o carne de Cristo". En la cosmovisión de este grupo indígena, ciertos hongos son oseedores de "poderes sobrenaturales", que guían al terapeuta y al paciente en la búsqueda del origen de la enfermedad, lo cual representa el inicio de la curación.

El ritual es complejo y, para que tenga éxito, se requieren una serie de preparativos. Por ser los hongos un material de propiedades sagradas, los actores principales del ceremonial deben encontrarse "limpios"; para esto, antes de participar en él, el paciente y el terapeuta observan una dieta sexual de cuatro días; con los mismos fines, al ritual el enfermo debe llegar "con el estómago vacío". La ceremonia se realiza de noche, de preferencia los días martes o jueves, por ser los más favorables para lograr su completo éxito. Ciertos informantes tienen un recinto especial donde se cumple el ritual. El enfermo puede estar acompañado de familiares y amigos. Los elementos que el terapeuta emplea, además de los hongos, son: copal, agua bendita, tabaco, velas y un huevo. El procedimiento se inicia frente al altar, donde están colocadas las imágenes sagradas que el terapeuta venera, y a las que dirige sus oraciones: "la virgen madre de Dios, María Magdalena, san José, san Pedro y san Pablo". Algunos informantes incluyen a san Ramón, san Donato y la virgen del Carmen. Mientras el terapeuta reza, con una vela encendida limpia al paciente, que se encuentra hincado sobre un petate; enseguida, enciende el copal y humedece los hongos con agua bendita. Los hongos empleados con mayor frecuencia por los curanderos mazatecos son: derrumbe, san Isidro y pajarito. La dosis consumida depende del tipo de hongo; si se emplea el derrumbe, se toman tres o cuatro pares; en cambio, si se usan pajarito o san Isidro, se comen cinco o seis pares. Se deben tomar uno a uno. El efecto puede tardar en manifestarse hasta cuatro o cinco horas, pero, por lo general, al cabo de una hora ya el curandero puede empezar a "enseñar lo que ellos quieren ver", es decir, la causa de la enfermedad. Al llegar a este momento, apaga la luz. Comenta una informante de Huautla de Jiménez: "rezo y rezo mucho; después empiezo a cantar para que el paciente siga derecho y contento el camino, porque vamos a encontrarnos con la verdad; ya que empieza a trabajar el honguito, empezamos a ver qué es lo que le está haciendo mal; rezo y rezo hasta que se está acabando la fuerza del honguito; echo más copal para que el humo huela bonito y le dé gusto al honguito; le agarro la cabeza al enfermo y le platico y le digo que vea conmigo; así seguimos hasta que termina la fuerza del honguito y nuestro corazón esta contento".

Si el efecto tarda en presentarse, el terapeuta unta piciete (tabaco) en los brazos y en el pecho del paciente, al mismo tiempo que pide a los acompañantes que recen "para que el hongo trabaje bien y le ayude el ser supremo a descubrir por qué se siente mal el enfermo".

Una vez que el terapeuta ha descubierto el origen del padecimiento, inicia el tratamiento, haciendo una limpia mediante una vela, mientras reza y pide a todos los santos que el mal desaparezca. Lo mismo pide a los cerro, principalmente al de la Adoración. Al término del ritual, prepara un amuleto de tabaco que el paciente debe carga en su bolsillo, para que lo proteja.

Durante los cuatro días siguientes al término de la ceremonia de curación, el enfermo debe tratar de permanecer en su casa; si tiene necesidad de salir, se le aconseja que lo haga acompañado por algún familiar.