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Biblioteca Digital de la Medicina Tradicional Mexicana
Universidad Nacional Autónoma de México
La Medicina Tradicional de los Pueblos Indígenas de México
Mazatecos.
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Descripción de demandas
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Descripción de demandas

Mordedura de víbora

La mordedura de víbora es un tipo de accidente frecuente en las zonas mazatecas, atendido principalmente por curanderos-chupadores y hierberos. Se presenta, sobre todo, en tiempo de lluvias cuando las víboras salen a asolearse y, por descuido, las personas "se topan con ellas y por eso los pican".

Los primeros síntomas que presenta el paciente son dolor intenso, hinchazón, calentura y ardor en la parte afectada; ojos enrojecidos y dolor de estómago. Si no recibe atención inmediata, el cuadro se complica; sus uñas se tornan moradas, y se presenta fiebre y sangrado por boca y oídos. Los terapeutas señalan que, inmediatamente después de un piquete de víbora, el paciente no puede hablar ni moverse.

Lo primero que debe hacerse frente a un caso de mordedura de víbora es "chupar inmediatamente la picadura, porque si el veneno llega al corazón y a la cabeza, el enfermo se muere", señalan los informantes. Este procedimiento surte efecto si se hace dentro de las primeras 12 horas del momento del accidente. Ciertos informantes chupan mientras mantienen en la boca un buche de aguardiente. A continuación, administran al afectado un preparado de hierba de la víbora, con el objeto "de cortar el veneno". Este se hace con medio kilo de la planta, molida y mezclada en 1/4 de litro de agua; si el enfermo es un adulto, debe tomar toda la preparación en una sola dosis; si es un niño, se le da en pequeñas cantidades. Al mismo tiempo, se prepara una cataplasma con hierba de la culebra, cuatro hojas de acoyo y cuatro dientes de ajo, macerados en alcohol, y ésta se coloca sobre la región lastimada "para que jale el veneno", hecho que se puede observar ya que en el lugar de la mordedura se forma una ampolla; ésta se revienta con la ayuda de un colmillo de culebra. Algunos terapeutas chupan el sitio de la mordedura y colocan una cataplasma nueva cada día durante siete días; al mismo tiempo, para quitar el dolor y la hinchazón, dan a tomar al paciente tres veces al día, un preparado hecho con hojas y frutos de guayaba de cerro, macerados en aguardiente; en opinión de los informantes, con esto el enfermo deja de arrojar sangre por la boca y comienza a sanar. Durante el tratamiento los médicos tradicionales recomiendan no comer alimentos picantes, frijol, huevo, carne de cerdo o comidas grasosas; se aconseja beber sólo agua hervida, y consumir atoles, pan tostado y totopos. El paciente debe evitar también las relaciones sexuales.

Para prevenir esta forma de accidente, los terapeutas recomiendan untarse polvo de tabaco o ajo en los pies, "para que la culebra se espante con el olor"; con el mismo fin, se puede fumar un cigarro o puro, "así queda el olor en el cuerpo y en la ropa". Algunos informantes consideran que si se entierran dos blanquillos, se encienden siete velas y se rezan oraciones a san Jorge, estos animales dejan de acercarse. A este santo se le atribuye el poder de alejar las culebras y víboras del camino de quienes lo veneran, en virtud de que, en sus imágenes, aparece luchando con un reptil.

La mordedura de víbora puede ser un padecimiento mortal si no se extrae el veneno a tiempo. Cuando el enfermo tarda en ser atendido, le puede "pegar cáncer; si el veneno llega al corazón y a la cabeza, la carne se le cae a pedazos y muere".

Los hombres son los más afectados por las picaduras de serpientes, debido a las actividades que, por lo general, desempeñan.