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Biblioteca Digital de la Medicina Tradicional Mexicana
Universidad Nacional Autónoma de México
La Medicina Tradicional de los Pueblos Indígenas de México
Mazatecos.
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Descripción de demandas
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Descripción de demandas

Cuan guni nizcun. Las limpias

Las limpias constituyen uno de los procedimientos de eficacia simbólica que forman parte de prácticamente todos los rituales de curación de la medicina tradicional mazateca. Como su nombre lo indica, las limpias tienen el propósito de quitar la suciedad, las impurezas, "del mal" que está generando la enfermedad. El concepto que subyace a esta práctica, tan común en la medicina de los grupos indígenas de México, está íntimamente relacionado con la noción de enfermedad y con las causas que la producen. La enfermedad es el efecto final de acciones generadas por agentes dañinos, invisibles, con voluntad propia o que pueden ser enviados por personas que desean hacer un mal a otros sujetos. El agente causal por naturaleza son los aires, entidades multifacéticas y nocivas, presentes por doquier en el mundo mazateco. Esta idea es, muchas veces, el complemento de otra causalidad mencionada por los terapeutas; sin embargo, en las terapias es posible detectar el conjunto de conceptos que explican la enfermedad, entre ellas, la idea de los aires. En el padecimiento llamado espanto o susto, por ejemplo, la causa expresada por la mayoría de los informantes alude a la pérdida de una entidad anímica del sujeto, entidad que es necesario recuperar para que el enfermo sane. Las limpias forman parte de todos los tratamientos consignados para su curación y, en muchos casos, constituyen toda la terapia.

En la práctica médica de los curanderos mazatecos, las limpias pueden ser empleadas en las distintas fases del proceso curativo, cumpliendo en cada una de ellas una función particular. De ahí resultan también las varias formas de limpias consignadas por los terapeutas.

  1. La limpia como forma de prevención. Esta forma de limpia constituye una de las causas recurrentes de demanda de atención de la población de las áreas mazatecas, quien solicita la ejecución del procedimiento, sobre todo, para alejar de su persona y entorno influencias malignas tales como la mala suerte. Es, además, una de las medidas preventivas más comunes de un gran número de padecimientos, principalmente de aquellos que conforman los denominados síndromes de filiación cultural, tales como el mal de ojo, el mal aire y el susto, entre otros. Un ritual de este tipo puede ser muy simple e incluir sólo una limpia con plantas olorosas, como la albahaca, y con flores de color rojo; o ser más complejo y comprender, además, otros elementos como la "rociada", que se efectúa, por lo general, con algún líquido perfumado, por ejemplo una loción. La capacidad de prevención de una limpia puede ser aumentada si se realiza en un lugar sagrado, como el altar del terapeuta, o si va acompañada de otras acciones ejecutadas con los mismos fines: depositar una ofrenda en la iglesia, o portar un amuleto.

    Debemos incluir aquí la limpia que el terapeuta hace al enfermo antes de iniciar una sesión de toma de hongos, limpia que tiene la finalidad de purificar al sujeto, y prepararlo para su entrada al mundo sagrado de los alucinógenos. En este caso, el procedimiento se hace con una vela, que el terapeuta pasa por todo el cuerpo del paciente, y que enseguida enciende frente al altar. También con una vela, la partera limpia a la parturienta al comenzar el parto, para propiciar un nacimiento exitoso.

  2. La limpia como forma de diagnóstico. Entre los procedimientos —limpias, "echar maíces o adivinar con granos de maíz" y "leer la baraja"—, empleados por los curanderos mazatecos para diagnosticar la enfermedad, la limpia con huevo ("blanquillo") es, sin lugar a dudas, el más frecuente. Esta forma de limpia constituye, además, el inicio del tratamiento, ya que el huevo tiene la capacidad de "chupar la enfermedad", la que a su vez modifica el contenido del huevo, propiedad en la que se basa su empleo como elemento de diagnóstico. Se utilizan huevos de rancho, es decir de gallina casera, o de gua-jolota ("totola"). El terapeuta ejecuta el procedimiento de la siguiente manera: persigna el huevo y, mientras recita oraciones en voz baja "pidiendo al santo padre y a los santos que salga el mal", lo va frotando sobre el cuerpo del enfermo comenzando por la cabeza, los brazos, la espalda, el abdomen, las piernas y, por último, los pies, especialmente en aquellas zonas donde el enfermo presenta algún dolor o ardor. Enseguida, lo rompe en un vaso de agua, e interpreta las formas que adquieren la yema y la clara. Esta forma de diagnóstico es particularmente útil en ciertas afecciones, tales como el susto, ya que permite al terapeuta conocer exactamente el elemento que dio origen a la enfermedad.

  3. Las limpias como forma de curación. Este procedimiento forma parte de los tratamientos de la mayoría de las enfermedades de la medicina tradicional mazateca. En algunas enfermedades, las limpias constituyen toda la curación, como en el caso del susto.

Varias son las formas de limpias empleadas con este propósito. Las más comunes son: limpias con ramas de plantas (ruda, sauco, albahaca), con huevo, con semillas de cacao, con plumas de guacamaya y con cáscara de higuera; las sahumadas con copal; las rociadas; las sopladas y las limpias con aire. Muchas veces, en el mismo tratamiento se emplean varias de estas formas de limpia, con el objeto de potenciar la curación y hacerla más efectiva. Si se trata de una afección grave, rebelde a los tratamientos, las limpias se deben realizar una vez cada tres días, alrededor de cuatro veces en el curso de un tratamiento. Por lo general, el procedimiento se realiza de frente a un altar, donde se encuentran las imágenes de los santos que el terapeuta venera —Jesucristo, virgen de la Soledad, la Guadalupana, san Antonio de Padua, san Antonio Abad, san Pedro, san Pabilo y san Martín, entre otros—; durante todo el ritual, el enfermo debe permanecer de pie; el curandero inicia pronunciando el nombre del paciente y, a continuación, mientras recita oraciones a sus santos devotos, va "barriendo", es decir, pasando por todo el cuerpo, de la cabeza a los pies, el o los elementos elegidos para la limpia. Muchas veces el procedimiento es ejecutado, al mismo tiempo, con plantas y con huevo, para lo cual el huevo es escondido entre las ramas de las plantas. En otros tratamientos, después de hacer la limpia con huevo y diagnosticar la enfermedad, el terapeuta procede a limpiar con hojas sahumadas en copal, las cuales, al finalizar el procedimiento, son colocadas sobre el vaso que contiene el huevo. Ciertos terapeutas aconsejan colocar bajo la cama el vaso con el huevo que ha servido para el diagnóstico; pasado este tiempo, se puede considerar que el huevo ha "chupado" ya toda la enfermedad y que, por lo tanto, el paciente está curado.

En las limpias con humo (sahumadas) se utiliza, generalmente, copal. Este tipo de limpia se emplea con frecuencia cuando se trata de hacer salir el aire o algún mal espíritu del cuerpo del enfermo o de su entorno. En el primer caso, mientras el paciente permanece de pie, el curandero enciende el copal y procede a caminar alrededor de éste, de modo que el humo impregne todo su cuerpo. En el segundo, sahuma totalmente el espacio dentro del cual se encuentra el sujeto; esta forma de purificación se emplea cuando el parto tarda en resolverse "porque el mal aire no deja que el nene nazca pronto"; el propósito de la limpia con humo es el de "espantar el mal aire" (V. sahumar).

La limpia con aire se utiliza para quitar "el mal" de la ropa del enfermo. Generalmente, se realiza al final de la sesión terapéutica. Una vez que ésta ha concluido, el curandero pide al paciente alguna prenda de vestir y, enseguida, "la lanza al techo varias veces, para que el viento se lleve la enfermedad".

La "soplada" es una forma de limpia que se emplea, casi siempre, después de una terapia en que se han utilizado elementos volátiles como el alcohol, o el macerado de alguna planta en aguardiente o alcohol. Ciertas afecciones caracterizadas por dolores musculares, u otras como el dolor "de barriga", son tratadas por los terapeutas mazatecos mediante sobadas, con un preparado hecho con "san Pedro" (nombre de un hongo alucinógeno), macerado en alcohol durante algún tiempo. Después de concluir la sobada, el curandero "sopla al paciente en dirección al Sol, para que éste se lleve el mal".

Para asegurar el completo éxito de la limpia, todos los elementos empleados en su ejecución, especialmente si aquélla ha sido de tipo curativo, deben ser alejados del lugar en donde se ha llevado a cabo el ritual. Se tiene la creencia de que estos elementos —huevo, plantas, velas, etcétera—, están contaminados con el mal para cuya curación fueron usados. Si la enfermedad que ha sido tratada es el susto, el paciente debe llevar los materiales utilizados al lugar mismo donde le ocurrió el accidente que le provocó la afección, y allí enterrarlos; en cambio, si la limpia ha sido ejecutada para tratar alguna otra enfermedad, sólo debe llevarlos a algún cruce de caminos, y dejarlos en ese lugar "para que la gente pisotee la enfermedad" (V. contagio).

Para dar tiempo a que la limpia haga todo su efecto, cualquiera que haya sido el motivo por el cual ha sido realizada, se le recomienda al enfermo que, durante algunos días, permanezca en su casa.