Biblioteca Digital de la Medicina Tradicional Mexicana
Universidad Nacional Autónoma de México
La Medicina Tradicional de los Pueblos Indígenas de México
Tzotziles (Bats’il Winik).
[ ]  [ ]  [ ]  [
Descripción de demandas
]
Descripción de demandas

Il ko petik. Chismes y envidia

Los "chismes y las envidias" son también una causa de demanda de atención de la población de las comunidades tzotziles. Aun si no se presenta con mucha frecuencia, es una prueba más de que los denominados "síndromes de filiación cultural" representan el grupo más importante de padecimientos que impulsan a la población tzotzil a requerir los servicios de sus terapeutas tradicionales. Los chismes y las envidias, conocidos popularmente con la expresión il ko petik, son tratados por los curanderos-rezadores de los cerros.

Como su nombre lo indica, la causa de demanda de atención es originada por los chismes, es decir, por los comentarios mal intencionados, así como por las envidias que una persona puede suscitar en otras de la misma comunidad, cuando su posición socioeconómica alcanza un nivel más elevado del común; generalmente, esta situación se ve reflejada en la detención de mejores tierras, mayores cosechas, un trabajo mejor remunerado, una casa más linda, etcétera, todo lo cual estimula la envidia de los demás. Esta atmósfera de maledicencia que se genera alrededor del sujeto lo afecta negativamente, y finalmente repercute en su salud.

Es así como la persona envidiada puede presentar cualquier tipo de síntomas, generalmente dolores, siempre de manera repentina; los dolores aparecen sin causa aparente, de preferencia en los músculos, en el abdomen y en la cabeza. El terapeuta establece el diagnóstico mediante la pulsación de la arteria radial del enfermo (V. pulsar).

En caso de diagnosticar el padecimiento, se pone en acto una ceremonia de curación basada enteramente en la intervención de elementos de eficacia simbólica. El oficiante utiliza velas, "trago" (aguardiente), refresco, juncia (ramas de pino ocote) y flores; durante el ritual, reza y obsequia todos estos recursos a Dios, a manera de ofrenda, para propiciar la curación del paciente. El rito se realiza en el interior de la casa del enfermo y está destinado a alejar, tanto de la vivienda como de sus habitantes —incluyendo el enfermo—, todas las malas influencias. Enseguida, la misma ceremonia se realiza también en una iglesia.

Aun si el padecimiento no es considerado una causa de muerte, los terapeutas concuerdan en afirmar que si no se atiende a tiempo, las condiciones del paciente se agravan y su curación se hace más difícil.

Para prevenir los chismes y las envidias, se aconseja solicitar a los ilol, o a los "rezadores de cerros", que realicen periódicamente ayunos y oraciones en la iglesia y frente al altar de sus propias viviendas. La enfermedad puede afectar a cualquier persona, sin importar la época del año.