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Biblioteca Digital de la Medicina Tradicional Mexicana
Universidad Nacional Autónoma de México
La Medicina Tradicional de los Pueblos Indígenas de México
Tzeltales (Winik Atel).
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Los recursos humanos
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Los recursos humanos

Poseedores de amplios y notables conocimientos en lo que a medicina tradicional y a herbolaria se refiere, los terapeutas tradicionales tzeltales difícilmente practican hoy de manera exclusiva la profesión médica. La mayoría de ellos —y, como se verá aquí, la casi totalidad de nuestros entrevistados— se dedica a las tareas agrícolas, artesanales o domésticas, dependiendo del sexo. Generalmente, se trata de adultos mayores de 40 años (53 y 49 fueron las edades promedio de mujeres y hombres encuestados, respectivamente). En el curso del estudio se pudo corroborar el alto porcentaje de monolingüismo de los médicos indígenas, siendo excepcionales los casos encontrados de hablantes del español. Dos terceras partes no conocían ni la lectura ni la escritura de su lengua o del español. Al momento de la investigación, los entrevistados habitaban en los municipios de Venustiano Carranza, Oxchuc, Ocosingo, Teopisca y Berriozábal, en el estado de Chiapas.

La mayoría de los terapeutas tradicionales afirmaron que llevaban más de 20 años tratando de aliviar los padecimientos que aquejan a la población, tanto de sus comunidades como de pueblos o parajes desde donde llegan pacientes a solicitar sus servicios. Un alto porcentaje de los entrevistados declararon pertenecer a una organización de médicos tradicionales (la Organización de Terapeutas Indígenas Tzeltales, ODETIT) con sede en Ocosingo.

En lo que toca a las profesiones médicas, casi todos los terapeutas tradicionales encuestados se declararon curanderos (poxtaywanej, jilem ch’lal); al momento del estudio, la edad promedio era de 51 años (para los hombres) y de 49 (para las mujeres). Dentro del grupo de curanderos existen ciertas especialidades, como la de hierbero (ak’ wamal, yo pen-lamal), curador de me’winik (sme’winik), cura espanto (ik’ xiwel) y, por último, huesero (u’ulbak, spis elbak). En general, los distintos tipos de curanderos tzeltales aprenden los secretos del conocimiento médico siguiendo las enseñanzas de otro curandero más experto, la mayoría de las veces perteneciente al mismo núcleo familiar del aprendiz (V. h’ilol, pulsador, rezandero, poshtawaneh). Otros afirman que su capacidad de curar es un don de nacimiento, aunque pueden incrementar su saber en el ámbito de la comunidad e, incluso, en cursos impartidos por alguna dependencia oficial. Las causas de demanda de atención tratadas por los curanderos abarcan un vasto campo de enfermedades, en el que las gastrointestinales ocupan un lugar destacado: diarrea (j’a ch’ut), vómito (xewel) y disentería (ch’ich’ tsa’nel). Atienden también causas ginecoobstétricas: embarazo, parto y amenaza de aborto (yax xk ’ax alal); musculoesqueléticas: fractura (bijel) y luxación (pijt ’el); respiratorias: tos (ohbal) y catarro (sihmal). Fueron mencionadas, además, el me’winik o me’ch’ut’ul, la fiebre o calentura (k’ajk’, yik’ats’wamal), los hongos (lo’ben lukum), el dolor de estómago (k’ux ch’ujtul), el frío en el cuerpo y en el estómago y el dolor de cabeza (k’ux jolal).

Estrechamente asociado al grupo de curanderos, destaca el de las parteras (tam alal, cash ul, pichom netom) y el de las hierberas. Las primeras, con una edad promedio de 66 años y especializadas también en la atención de padecimientos musculoesqueléticos, desarrollan esencialmente actividades médicas vinculadas al periodo de gestación y al parto (ts’inal chamel). El autoaprendizaje, la adquisición de conocimientos comunitarios tradicionales y la asistencia a cursos de capacitación brindados por instituciones oficiales presentes en la región, fueron los ámbitos en los que estas terapeutas se formaron como tales. La profesión de partera-hierbera fue adquirida también en su medio doméstico (al lado de la madre o de la abuela), junto a otra hierbera de la comunidad con mayor experiencia o como resultado de un sueño en el que se recibió el saber y la indicación de la vocación. Las causas de demanda de atención tratadas más frecuentemente son síndromes de filiación cultural, como el mal de ojo (kakal sitil), el espanto (xiwel), el control de dinero, la tristeza (melt’an), la caída de la mollera y el paladar caído; mencionaron también ser diestras en la práctica de algunos rituales terapéuticos, tales como las limpias y la curación del hogar.