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Biblioteca Digital de la Medicina Tradicional Mexicana
Universidad Nacional Autónoma de México
La Medicina Tradicional de los Pueblos Indígenas de México
Huastecos (Teenek).
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Descripción de demandas
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Descripción de demandas

Esotlami. Anemia

Conocida popularmente entre los huastecos con el término esotlami, la anemia es un padecimiento que afecta sobre todo a las mujeres y a los niños de sus comunidades. Según los terapeutas consultados, en la mujer las causas más importantes son el embarazo y el parto, que la dejan en un estado de gran debilidad. En los niños, en cambio, la anemia es originada por mantener una alimentación deficiente durante un tiempo considerable.

Entre los síntomas de la enfermedad, los terapeutas señalan: inapetencia, palidez, somnolencia continua, dolor de cabeza en forma de punzadas, mareos, fatiga al caminar o al realizar cualquier actividad, y vista cansada (el paciente ve "estrellitas").

Los terapeutas diagnostican la anemia observando la conjuntiva, las manos y los labios del paciente, además de oprimirle uno de los dedos para determinar el color que adquiere: si se pone blanco y pálido significa que la sangre tarda en fluir, por lo que, con seguridad, el mal que aqueja al enfermo es la anemia.

Para combatir la anemia los terapeutas huastecos recomiendan el tratamiento siguiente: se prepara un jarabe con dos gramos de cáscara sagrada —corteza de color café y sabor amargo—, que se hierven en tres litros de agua, junto con 250 gramos de raíz de chilillo y la misma cantidad de cocolmeca. Se deja concentrar hasta que queden sólo tres litros, se cuela y se endulza con miel de colmena o "piloncillo blanco". El enfermo debe ingerir una taza del preparado antes de cada comida, tres veces al día. Si la anemia es fuerte y el paciente es un adulto, debe prolongar el tratamiento por un periodo no menor de tres meses (V. mohuite). Por el contrario, si se trata de un niño, se le administra sólo una cuarta parte de la dosis.

Este medicamento actúa como un regenerador de la sangre; así, se espera que después de tres días de iniciada la terapia el paciente recupere el apetito, y que a los ocho, ya tenga ánimo para trabajar, lo cual constituye un síntoma del "aumento de sangre".

Los terapeutas recomiendan al enfermo seguir el tratamiento de manera estricta, y evitar el consumo de carne de puerco, café y alcohol, al igual que el cigarro.

Si el enfermo no se atiende, su estado se agrava y puede sufrir desmayos, además de perder el apetito completamente; los informantes afirman que "aunque la persona siente mucha hambre, la presencia de comida le produce mucho asco".