Biblioteca Digital de la Medicina Tradicional Mexicana
Universidad Nacional Autónoma de México
Atlas de las Plantas de la Medicina Tradicional Mexicana
Cedrón
Aloysia triphylla (L’ Herit.) Brett. — Verbenaceae


La imagen fué proporcionada por:
Luis Arias Chalico
Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas. Fototeca Nacho López
Sinonimia botánica.

Lippia triphylla (L Herit.) Kuntze; Aloysia citriodora Ort.; Lippia citriodora (L.) Ort.

Sinonimia popular.

Té cedrón.

Botánica y ecología.

Arbusto ramificado y aromático hasta de 3m de altura, con el tallo rojizo y aspeo, recorrido por rayas. Tiene las hojas verdes, aromáticas, alargadas y angostas, pegadas al tallo. Las flores blancas, se agrupan en espigas muy floreadas. Los frutos son dos nueces pequeñas.

Originaria de Argentina y Chile. Esta planta crece en áreas con climas cálido, semiseco y templado desde los 297 hasta los 2600msnm. Cultivada en huertos familiares y asociada a bosque tropical subperennifolio, matorral xerófilo, pastizal y bosque mixto de encino-pino.

Etnobotánica y antropología.

Las propiedades medicinales que se le atribuyen a esta planta son para resolver trastornos del aparato digestivo como diarrea, cólico biliar (V. bilis), vómito y gases, pero el uso medicinal más frecuente es para el dolor de estómago, principalmente en la zona centro del país (Distrito Federal y los estados de México, Hidalgo, Morelos, Puebla y Tlaxcala). En el tratamiento de estos padecimientos se emplean las hojas en cocimiento y se administran vía oral. Para el dolor de estómago se toma tres veces al día, hasta que ya no se sienta el dolor. Para el cólico biliar, a la infusión se le añade manzanilla e hinojo y se receta de la misma forma.

Entre los mixes, zapotecos y totonacas es una planta ampliamente popular para tratar enfermedades tan variadas como el empacho, la caída de mollera y, la disentería.

El empacho es una enfermedad del aparato digestivo que afecta principalmente a niños de 2 y 6 años. Dependiendo de la ausencia o presencia de diarrea, puede tratarse de un empacho seco o un empacho aguado; también se le clasifica por su gravedad en leve, ligero o fuerte, y según su origen el empacho da por: frío, calor, susto, coraje, ingestión de sustancias no alimenticias tales como el chicle, papel, basura, etc. o de sustancias alimenticias de difícil digestión como las frutas verdes, cáscaras, cuero de cerdo, tortillas crudas, alimentos descompuestos, y comer en exceso y a deshoras. Los signos y síntomas son variados, entre ellos está el dolor de estómago, sofocación, ojos hundidos, llanto, inflamación, vómito, fiebre, estómago duro y con sonido hueco al percutirlo.

El curandero para diagnosticar procede al interrogatorio y la percepción olfativa, lo cual le permite dar el tratamiento adecuado, administra infusiones de plantas purgantes, lejías o sustancias con altos contenidos de sales como el carbonato, tequezquite o cenizas) y ejecuta ciertas maniobras consideradas muy eficaces como sobadas, estimulación de plexo solar, tirar el cuerito a fin de quebrar o tronar el empacho, siendo este el procedimiento más usual donde el paciente es colocado boca abajo, el curandero presiona con la palma de su mano la piel que cubre la columna vertebral, desde el sacro al cuello, luego procede a levantar la piel de la misma zona repitiendo esta operación hasta que escuche un sonido característico que le indica que el empacho ha tronado, en la región lumbodorsal (cadera).

Si el empacho es de leche, entonces se coloca en una cáscara de huevo vacía cierta cantidad de leche materna, se calienta hasta condensar el contenido, luego se administra, mezclándola con té de hierbabuena y carbonato, 3 veces al día, luego se le da de al niño beber te de cedrón y unas palmadas en las plantas de los pies. Se puede extender el masaje hacia el vientre y las piernas con el fin, despegar el empacho.

Si el empacho es seco, se dan infusiones de hierbabuena y mirto, 3 lejías hechas de cenizas, tequezquite y carbonato y aceites que facilitan la digestión complementándose con las maniobras anteriores (V. agua de las tres lejías), la manzanilla puede reemplazar a la hierbabuena o complementarse con romero verde con canela y reemplazar la manteca de cerdo por aceite rosado.

Para el empacho aguado suelen darse plantas desparasitantes como tés, lejías sobadas y estimulaciones como "tirar el cuerito". Las infusiones de manzanilla o hierbanuena se acompañan de epazote, aceite de comer y semillas cruda de chilacayote molidas. En ocasiones administran medicamentos de patente como la terramicina y penprocilina.

Además, se dan restricciones en la dieta que van desde la toma exclusiva de tés, el primer día de la cura, el cuidado en la cantidad de la leche materna al bebé, prescripción de atoles de maíz, evitar grasas y picante.

La hierbabuena, árnica, raíz de ciruelo y chirimoya suelen darse solas o en mezclas. Así se combinan plantas y sustancias inorgánicas como carbonato, ceniza y tequezquite, por ejemplo: la manzanilla, fresca o seca se combina con una ramita de laurel, las hojas de cedrón, 4 botones florales de zempazuchitl y una ramita de epazote de zorrillo. Hervidos en un litro de agua durante 15 minutos y se le agrega carbonato con hojas de hoja santa en la región del estómago. Antes de la ingestión del té se administra una cucharada de aceite de comer.

Los emplastos de plantas machacadas con manteca de cerdo o aceite de oliva se colocan ahí donde está el empacho en la región abdominal y en la región sacro lumbar, después de haber "tirado el cuerito" (hoja santa, floripondio, higuerilla). El cedrón se administrada en té.

También se emplea en casos de caída de la mollera, esta afecta a lactantes y adultos a consecuencia de caídas, golpes en el cráneo o por cargar objetos pesados en la cabeza, los síntomas son iguales, excepto que en los niños es muy evidente la depresión en la fontanela, esta se hunde cuando se les agita, "zangolotea", o cuando se caen o se les retira bruscamente de la "teta". Los signos y síntomas son: hundimiento de la mollera, vómito, diarrea, heces fétidas, ojos hundidos, fiebres, llanto sin lágrimas, boca seca, labios resecos, ronquidos al respirar o mamar, tristeza, ojos semiabiertos al dormir, inquietud en el sueño, piel seca y arrugada, no pasan alimento, caída de la campanilla debilidad y una pierna más corta que la otra.

El curandero interrogará a la madre, palpa la fontanela y ve la campanilla escucha la respiración, si está gangoso, o diarreico y si vomita.

Tres tipos de procedimientos se dan para elevar la fontanela (V. levantar la mollera).

  1. Chupar la mollera. Se limpia con agua o aguardiente la región, luego se enjuaga la boca con uno u otro líquido conservando en su boca un poco, y se succiona la mollera.
  2. Paladear, ésta acción consiste en presionar con uno o dos dedos, la zona del paladar para reacomodar la campanilla y elevar la fontanela.
  3. Cubrir la mollera. El objetivo es mantener húmeda la parte superior del cráneo, para lo cual se aplica preparados con: rodajas de tomate o jitomate, fresco o entibiando al comal; o maíz martajado, prensado y húmedo; o clara de huevo batida distribuida en un lienzo o papel de china.

Otros procedimientos son: colocar de cabeza al niño, sostenerlo por los tobillos y percutir sobre la planta de los pies; se soban las piernas para que se emparejen; se suele soplar sobre los orificios nasales para crear presión y suba la mollera; o bien, se soba la cabeza y el cuerpo con grasa o untos. Al adulto se le reacomoda sólo la campanilla y se le masajea en el cráneo.

Para la enfermedad llamada disentería, denominada en algunos lugares pujo, chinastenet (diarrea con moco) "a’jlnostenet" (diarrea de sangre), entre los totonacas; "etsompel" y "chichietix" en la Sierra de Puebla y paj shi", "nopuennupum" y "yoóbrejim" entre los mixes. Se le llama disentería roja si hay presencia de sangre, disentería blanca si no la hay; según su causa puede ser disentería de frío, o disentería de calor. Los curanderos reconocen una incidencia mayor en época de calor, meses de abril y mayo, y agosto y septiembre, durante la canícula.

Su causalidad es variada, va desde la ingestión de ciertos alimentos, como frutas verdes, ácidas, alimentos muy fríos, corajes o sustos. Los signos y síntomas más comunes son palidez extrema, inapetencia, desgano, decaimiento, tristeza, mareos, fiebre, dolor estomacal, cólicos, sed, resequedad en la piel, inflamación del estómago.

En la disentería blanca, aparece la diarrea del calor de suciedad natural pero con pellejo y moco blanco, babosa, sensación de querer obrar mucho, pujo.

La disentería roja presenta las mismas características, pero se acompaña de fiebre y sangre con mucosidad, sanguinolenta. Sin embargo la más peligrosas la disentería negra que se presenta como una fase avanzada de la disentería roja. El enfermo puede obrar hasta 15 veces al día y con dolores más intensos.

El curandero apela al interrogatorio, a la palpación y a la observación de las heces, la valoración del factor causal como el frío o el calor y aparte de eso da un diagnóstico recetando algunos tés muy conocidos como el de guayaba, llantén, manzanilla, cedrón, hierbabuena, ya solos o combinados entre si o acompañados de remedios de patente como la terramicina, silfadiacina, o enterobioformo, o con otro producto como la cal, la coca cola y el alka-selzer. Se toman como agua de tiempo para reemplazar la deshidratación.

El tomar en cuenta la valoración de los factores causales como el frío o el calor, le lleva a emplear plantas de calidad conforme a la naturaleza de la causa: Así el té de romero con canela que es caliente se administra para la disenteria fría, en cambio el té de manzanilla con hierbabuena, (planta fría) se receta para la disentería caliente.

Otros usos medicinales que se le da al cedrón la incluyen en el tratamiento del resfriado, para los nervios y contra piquete de culebra y alacrán; pero si se trata de una mujer de cama que reciete haya concebido, siente dolor en los ojos y es de difícil curación.

Historia.

La única referencia encontrada corresponde a Maximino Martínez, que en el siglo XX relata su uso como antiespasmódico, antiparasitario y emenagogo.

Química.

Existe un reporte sobre A. trphylla en que se indica la presencia de un aceite esencial, de alcaloides y taninos en las hojas.

Farmacología.

A pesar de que esta planta ha sido muy poco evaluada experimentalmente en modelos con animales, para conocer sus verdaderas actividades biológicas, sí se ha evaluado en ensayos clínicos en humanos para conocer su actividad hipertensiva y ansiolítica. Los resultados para ambas actividades, empleando un extracto acuoso preparado de ramas y administrado a 40 voluntarios, fueron negativos.

Por otra parte, se comprobó la actividad antimutagénica de un extracto acuoso preparado con las partes aéreas de la planta y evaluado con el sistema de Ames, utilizando la cepa TA98 de Salmonella typhimurium. La actividad antimutagénica se comprobó frente a la mutagenicidad inducida por trp-p-2 y requirió de activación metabólica.

Comentarios.

El cedrón, Aloisia triphylla, es una planta medicinal originaria de América de la cual los antecedentes de uso, y los estudios farmacológicos detectados no corroboran la efectividad de la planta en relación a las aplicaciones terapéuticas tradicionales.

Herbarios.

CHAPA, CIB, ENCB, FCME, HUAT, HUMO, IBFFA, IMSSM, INIF, ÍZTA, MEXU, XOLO.

Literatura.

Botánica. Álvarez J. 1986; Antonio N. 1989; Barquín P. y Zamora L. 1991; Carracho J.R. 1985; Castillo P. 1990; Cedillo E. 1990; Chino S. y Jacques P. 1986; Esparza A. 1989; Estrada J. 1984; Evangelista V. y cols. 1991; Flores N. y Gutiérrez M. A. 1988; Flores N. y cols. 1989; Gómez L. y Chong I. 1985; Herrera R. y Gutiérrez M. A. 1989; Linares E. y cols. 1988; Martínez M. A. 1991; Mendoza B. 1983; Ruíz L. C. 1989; Velázquez F 1990; Zamora M. 1991.

Ecología. Bringas F. 1985; Castillo P. 1990; Estrada J. 1984; Instituto de Ecología 1991; Martínez M. A. 1991; Mendoza B. 1983; Reyes M. 1981; Ruíz L. C. 1989; Velázquez F. 1990. Ejemplares consultados: Díaz 1; Lainy P. MEXU.

Etnobotánica. Álvarez J. 1986; Antonio N. 1971; Barquín P. y Zamora L. 1991; Bringas F. 1985; Carracho J. R. 1985; Castillo P. 1990; Cedillo E. 1990; Chino S. y Jacques P. 1986; Estrada J. 1984; Evangelista V. y cols. 1991; Flores N. y Gutiérrez M. A. 1988b; Flores N. y cols. 1989; Gómez L. y Chong I. 1985; Gutiérrez M. A. 1985; Herrera R. y Gutiérrez M. A. 1989; Herrera R. y Gutiérrez M. A. 1989; Linares E. y cols. 1988; Martínez 1. 1980; Martínez M. A. 1991; Mendoza B. 1983; Reyes M. 1989; Ruíz L, C. 1989; Velázquez F. 1990. Zamora M. 1991a.

Historia. Martínez M. 1969 (1934)

Química. Bandini A. L. 1976; Martínez M., 1946.

Farmacología. Martínez M. 1946; Natake M. y cols. 1989; Wannmacher L. y cols. 1990.