Biblioteca Digital de la Medicina Tradicional Mexicana
Universidad Nacional Autónoma de México
Diccionario Enciclopédico de la Medicina Tradicional Mexicana
Chupar

Acción realizada por el chupador y otros terapeutas tradicionales para extraer del organismo todo aquello que causa enfermedad.

Se reporta su uso entre varios grupos indígenas del país: huicholes (1 y 2), zapotecos (2 a 5), huastecos (6), tarahumaras (2) (7), otomíes (8), mazatecos (9), totonacos (10 y 11), nahuas (2) (12 y 13), mixes (2) (14), cuicatecos, mixtecos, tepehuas y chinantecos (2).

Es un método empleado para curar enfermedades originadas por la brujería (3 y 4) (8) (13) (15), el castigo de Dios (1) (5) y el mal aire (9). Se trata de la intrusión mágica de objetos al organismo, por un castigo a la persona que trasgrede las normas sociales, un daño ocasionado generalmente por un brujo o la entrada de "aire" al cuerpo.

La técnica consiste en la extracción simbólica de objetos o elementos por medio de la succión y presenta diversas variantes regionales.

En algunos casos le antecede el diagnóstico del padecimiento; los mazatecos interrogan al paciente o le toman el pulso de la mano derecha (9), mientras que los huicholes reconocen el objeto origen del mal, palpando el estómago del enfermo (1).

El especialista realiza diversas maniobras para iniciar el procedimiento, así los huicholes escupen sobre sus manos y el abdomen del paciente, para lograr que el objeto que van a extraer "se enfríe y se aquiete" (1); los tarahumaras frotan la zona con tesgüino y después colocan la mano izquierda, con lo que atraen la "enfermedad" a dicho punto (7). El terapeuta otomí de San Pablito, Puebla, amasa el cuerpo del enfermo para aflojar el objeto implantado, y después lo atrae con un cristal que deja dicho objeto debajo de la piel (8). En Amixtlán, Puebla, la costumbre es tomar un sorbo de una mezcla de alcanfor y tabaco, con el que se rocía el cuerpo del paciente primero, soplándolo después (10).

Según el grupo de que se trate, varía la región corporal donde se practica la succión. En Ocota, Jalisco, se hace en la región del abdomen; en los Tuxtlas, Veracruzen los codos, muñecas, rodillas, cuello y plantas de los pies, donde se encuentran los pulsos (15); los espiritualistas de Jalapa, Veracruzsuccionan la nuca para extraer los "gases" (16). Los mazatecos y tarahumaras succionan la zona adolorida o afectada donde se encuentra el objeto causante del padecimiento (7) (17).

Comúnmente la succión del cuerpo se realiza colocando la boca sobre la piel, pero aquí también existen diversas modalidades. Así, los totonacos de Puebla chupan el puño (11); los huicholes de Jalisco no pegan los labios a la piel; los mixes y tarahumaras interponen un carrizo entre la boca y la piel para succionar el mal (7) (14) (V. bakáka’) y los mazatecos en ocasiones interponen la palma de la mano derecha (3) (9).

Los objetos extraídos son de diversa índole: granos de maíz, pelos, piedras, madera, diversos animales, etcétera (7) (9) (13) (17). Para los zapotecos del sur de Oaxaca, son abejones vivos, arañas, alacranes o vidrios que reciben el nombre de chaneques (5); en San Luis Potosí se trata de "aire" y en Jalapa, Veracruz, se sustraen los "gases" causantes de la enfermedad (16).

En algunos casos, el material succionado sirve para determinar la causa de la enfermedad. Así, entre los huicholes de Ocota, se extraen espinas cuando se trata de la enfermedad de mashashicame, o carbón en la enfermedad de Tatevari, la más peligrosa, pues los enfermos se queman por dentro (1).

La finalidad es chupar hasta lograr extraer todos los objetos del cuerpo del enfermo; de lo contrario, éste morirá. Al terminar de succionar, el especialista suele escupir cuando se trata de objetos, o eructar cuando son "gases" o "aire".

En cuanto al destino de los objetos extraídos, en Ocota, suelen ser entregados a los familiares, mientras que los tarahumaras y los totonacos de Amixtlán, los queman inmediatamente para evitar que el paciente recaiga o que otra persona enferme (V. contagio).

Al finalizar el procedimiento, algunas comunidades mazatecas acostumbran guardar dieta durante cuatro días y no aceptar alimentos de personas extrañas, ya que de lo contrario, volverían a enfermar; también se recomienda sahumar al paciente. Los tarahumaras acostumbran beber tesgüino durante cuatro días, para calmar las molestias causadas por el tratamiento.

Se chupa también para curar el susto, ya que la intrusión de objetos al organismo puede ocasionar la salida del alma, causando aquella enfermedad, y para lograr su retorno al cuerpo, se deben extraer los objetos introducidos (12) (15).

La técnica de la chupada difiere cuando se trata de curar la caída de mollera, ya que se busca emparejar o nivelar la depresión de la fontanela por medio de la succión. El curandero toma un sorbo de agua manteniéndola en la boca y luego coloca los labios sobre la fontanela y succiona hasta lograr su elevación (2) (18 y 19).

La chupada era empleada en épocas precolombinas; se mencionan casos en que los enfermos eran curados mediante esta técnica. Para los padecimientos del abdomen, primero se puncionaba éste con una aguja o vidrio, con la finalidad de juntar "el mal" en un punto. Se soplaba fuertemente, y después mediante un carrizo se succionaba el mal, sacando sabandijas, pellejos, etcétera, que debían ser quemados de inmediato con fuego y chile para evitar que otras personas se contagiaran. En la cabeza y los pies el mal se succionaban aplicando directamente la boca. Al parecer el acto de arrojar siempre estos objetos al fuego era una acción muy importante ya que se lograba la desaparición de la enfermedad por medio del fuego purificador (20).

Índice de Autores

(1) Benítez, F., 1976.

(2) Adams, R. N. et al., 1967.

(3) Butler, I. M., 1982.

(4) Parsons, E. C., 1966.

(5) Hernández Cuellar, R., 1982.

(6) Williams García, R., 1961a.

(7) Grinberg-Zylberbaum, J., 1977.

(8) Dow, J., 1986.

(9) Cortés, P. J., 1986.

(10) Castro, Guevara, C. A., 1986.

(11) Ichon, A., 1973.

(12) Álvarez Heydenreich, L., 1987.

(13) Reyes Antonio, A., 1982.

(14) Reyes Gómez, L., 1978.

(15) Arganis Juárez, E. N., 1984.

(16) Lagarriga Attias, I., 1977.

(17) Estrada, A., 1984.

(18) Padrón Puyou, F., 1956.

(19) Zolla, C. et al., 1988.

(20) Quezada Ramírez, N., 1989a.

YG y MZ