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Biblioteca Digital de la Medicina Tradicional Mexicana
Universidad Nacional Autónoma de México
La Medicina Tradicional de los Pueblos Indígenas de México
Zoques de Chiapas (O’de Put).
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Descripción de demandas
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Descripción de demandas

Wui dongaui. Mal de ojo

Por la expresión "mal de ojo", se conocen en la medicina tradicional zoque dos padecimientos muy diferentes. El primero afecta directamente a los ojos, es decir, se trata de una dolencia oftalmológica; el segundo, en cambio, corresponde a uno de los síndromes de filiación cultural más frecuentes de la medicina tradicional de los pueblos indígenas de México.

El mal de ojo, como enfermedad de los ojos, se produce por la intrusión de cualquier elemento que provoca un daño mecánico al globo ocular, laceración que posteriormente puede infectarse; así, la dolencia puede ser provocada cuando entra "un mosco al ojo y lo infecta", declaran los informantes. Cierto estado corporal, como el "calor subido de la sangre", contribuye a generar la enfermedad. El paciente manifiesta dolor en los ojos y no puede dormir a causa del malestar; se le inflaman los párpados, "se cierra su ojo y no puede ver". Una característica importante de este tipo de mal de ojo, es que puede trasmitirse a otro sujeto sano, mediante la mirada. Esta afección se diagnostica con facilidad, teniendo en consideración los signos que presenta el sujeto afectado (V. mal de los ojos).

El tratamiento recomendado por los terapeutas zoques consiste en la aplicación local, sobre los párpados, de un preparado casero, que los terapeutas llaman "colirio", el cual se elabora de la manera siguiente: se cortan hojas de mezquite, se muelen y se les agrega clara de huevo; en este líquido se humedece un trapo, el cual "se coloca encima de los ojos".

Las afecciones de los ojos son consideradas como enfermedades muy peligrosas por los médicos tradicionales zoques, quienes afirman que el paciente "puede quedar ciego, o le cae nube". Por esta misma razón, recomiendan iniciar el tratamiento correspondiente a la brevedad posible. Para prevenir el surgimiento del mal de ojo se aconseja tomar baños cada día, especialmente en épocas de calor, con el propósito de "refrescar la sangre", así como "no ver a otra persona que tenga la enfermedad para que no se pegue". Este padecimiento afecta preferentemente a los jóvenes y niños, sobre todo en épocas de calor.

La segunda enfermedad conocida con este nombre, o con el de wui dongaui, es una dolencia provocada principalmente "por la vista fuerte de borrachos", por cuanto estas personas concentran calor en su cuerpo, calor que se ve reflejado en la fuerza de su vista (V. mirada fuerte, ojo de borracho). La mirada de estos sujetos puede afectar sobre todo a los niños "tiernitos" (lactantes) por ser los más "débiles" de la población, aunque están en riesgo de contraer la enfermedad los niños hasta los cinco años de edad (V. debilidad).

Una de las primeras manifestaciones de la enfermedad es el intenso malestar mostrado por el menor afectado; los terapeutas afirman que "empiezan de llorones los niños, no quieren nada"; después aparece la calentura, que se concentra principalmente en la cabeza, las palmas de las manos y el abdomen del niño. Los curanderos determinan la naturaleza del mal con base en la distribución de la calentura: si ésta se encuentra concentrada en la cabeza, con toda seguridad el pequeño padece mal de ojo.

El tratamiento consiste en una limpia con huevo, procedimiento que entre los zoques tiene una modalidad muy particular. La madre del enfermo trae a la consulta un "blanquillo" ("huevo colorado de gallina criolla"). El terapeuta coloca en un vaso el huevo, sin romperlo, junto con unas ramitas de hierbabuena; enseguida le agrega alcohol y "espíritu de romero" (un macerado alcohólico de la planta). A continuación, "talla" el cuerpo del paciente con el vaso, especialmente las zonas en las que el calor se ha concentrado. Con esta terapia "se espera que salga el ojo del niño", objetivo que se cumple si, al romper el huevo, "la yema sale recocida", aseguran los curanderos. La curación se debe hacer diariamente, hasta que la limpia revele que el calor que saca el huevo es cada vez menor. Esto también se advierte a través del estado del paciente, el cual mejora a medida que transcurren los días. En el curso del tratamiento el enfermo no "se debe ventear", esto es, no debe exponerse al aire fresco; de igual manera debe evitar salir al sol, tomar sereno, así como beber agua cruda.

La forma de prevenir el padecimiento es la de "no dejar que los borrachos vean al niño".