Biblioteca Digital de la Medicina Tradicional Mexicana
Universidad Nacional Autónoma de México
Diccionario Enciclopédico de la Medicina Tradicional Mexicana
Debilidad

Falta de vigor orgánico o anímico que hace a las personas más propensas a enfermarse y ser presa fácil del ataque de seres sobrenaturales. // Estado orgánico, por lo general transitorio, que se presenta como síntoma o secuela de diversos padecimientos.

Por lo común, el origen de la debilidad suele explicarse como el resultado de una dieta deficiente o desequilibrada, pero también se concibe como una cualidad innata de los individuos, determinada por una falta de fortaleza en sus centros y entidades anímicas (sangre, alma o corazón), estado que los hace susceptibles a la embestida de un sinfín de agentes enfermantes. Se considera que por su naturaleza, son los niños, las mujeres y unos cuantos hombres, quienes presentan esta cualidad. Se piensa que se nace con un determinado grado de debilidad o fuerza que permanece hasta la muerte, aunque también es común que se considere como un estado transitorio que evoluciona conforme se envejece. Esta idea se confirma cuando se recuerda que al recién nacido se le aísla y protege mediante ceremonias y amuletos para evitar contingencias malignas (V. mal de ojo y susto), y poco a poco se le va integrando a las relaciones cotidianas, al tiempo que se retiran las afanosas medidas preventivas. Al respecto, los huastecos aseguran que los niños en especial son susceptibles al ataque de los brujos, pues poseen un "corazón pequeño y débil" que se va fortaleciendo con las experiencias cotidianas; de hecho, consideran a los ancianos dentro del grupo de personas que poseen un "corazón fuerte", quienes, lejos de ser propensos, pueden ocasionar males (1).

Además de los ancianos y los brujos, las mujeres embarazadas, las menstruantes y las prostitutas, así como los ebrios y curanderos, son personas que, según las creencias populares, poseen una fuerza suficiente para arremeter contra los débiles y agravar su condición, provocándoles enfermedades (V. embarazo, cuarentena, regla, chipilez e ichich). Curiosamente, todos ellos son considerados emanadores o portadores de un calor fuera de lo normal, de aquí que exista una asociación entre la naturaleza fuerte con el calor, y la débil con el frío (V. frío-calor). Por otra parte, algunos entes sobrenaturales malignos también se aprovechan de las personas frágiles; tal el caso de los aires, los naguales y almas de ciertos hechiceros (V. vampiro). Por ejemplo, los brujos tzotziles se distinguen por tener un alma, ch’ulel, poderosa que les permite dominar a los individuos débiles y dañarlos a voluntad (2 y 3) (V. smantal ve’el uchjo y ak’chamel).

Pero la debilidad no sólo se manifiesta a través del alma o del corazón de los individuos; también recae en la sangre, pues se estima que en ella radica la fuerza vital, y su aspecto revela el grado de salud. La sangre de un débil siempre se califica como "escasa", "delgadita" o "dulce" y carente de vigor, ya sea por una alimentación deficiente (V. anemia) o por la pérdida de algún componente anímico que circula en su torrente (V. pérdida del alma y pulsar). Por ejemplo, en los Tuxtlas, Veracruz, se cree que cuando una persona se espanta, pierde su alma, y su sangre "se contrae" y "debilita", presentando un color rosado hasta parecer "delgadita", estado que conduce a la muerte si no se atiende al enfermo con prontitud (4). Hay quienes consideran que la sangre débil es un atributo innato y permanente, como se menciona en poblaciones de Morelos y del Estado de México, donde se afirma que las personas débiles tienen la "sangre dulce", por lo cual son más propensas a enfermarse, peculiaridad común en la gente de raza blanca, y de personalidad tímida, opacada y pusilánime (4).

Al igual que en la medicina académica, la medicina tradicional reconoce que la debilidad es un síntoma común a múltiples padecimientos, ya que suele quedar como secuela de muchos procesos patológicos graves o prolongados, además de constituir una condición desencadenante de ciertas anormalidades, particularmente aquéllas relacionadas con problemas en el aparato reproductor, tanto femenino como masculino (V. esterilidad femenina e impotencia).

Índice de Autores

(1) Alcorn, J. B., 1984.

(2) López-Gómez, R., s/f.

(3) Holland, W. R., 1978.

(4) Olavarrieta Marenco, M., 1977.

SM y MM