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Biblioteca Digital de la Medicina Tradicional Mexicana
Universidad Nacional Autónoma de México
La Medicina Tradicional de los Pueblos Indígenas de México
Choles (Winikon ba lojon).
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Descripción de demandas
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Descripción de demandas

Brujería

Entre los choles, al igual que entre otros grupos indígenas del país, la brujería es uno de los síndromes de filiación cultural más frecuentes, reflejo de las dificultades que surgen en las relaciones entre los habitantes de las comunidades. Es así como los terapeutas refieren que la brujería es, casi siempre, el producto de envidias que aparecen cuando algunas personas del grupo adquieren cierta prosperidad económica; otras veces, es la consecuencia de problemas de posesión de la tierra, u otros conflictos que los integrantes del grupo resuelven mediante este mecanismo.

Las formas de lograr el objetivo de dañar a un tercero son variadas: rezar en el cementerio un novenario, a nombre del Señor de Tila, durante nueve días, es una de las maneras de conseguir que, en el curso de ese periodo, el afectado muera. Un segundo procedimiento, bastante común entre los choles, destinado al mismo propósito, consiste en enterrar, en el interior de determinadas cuevas, un papel con el nombre de la persona a quien se pretende causar daño. Otro método, practicado por los curanderos-espiritistas, consiste en depositar, dentro de un frasco pequeño, un papel con el nombre de la víctima señalada junto con cuatro listones de color negro, blanco, amarillo y rojo. Una vez preparado el frasco, éste se ofrenda a los Santos Reyes esperando que, al menos uno de ellos, propicie el mal: finalmente se deposita en algún lugar de la casa de la víctima, en donde debe permanecer oculto. Los terapeutas señalan que el efecto de este último procedimiento puede manifestarse después de un largo periodo de tiempo.

Al cabo de cierto tiempo, que puede ser de algunos días o de varios años de realizada la brujería, la persona afectada comienza a dar señales del mal. Se siente sin fuerzas, desea permanecer constantemente acostada, dormida, y si intenta levantarse, se cae como si sufriese de borrachera. Su estado le crea confusión mental, la cual le hace pensar que sufre varias enfermedades al mismo tiempo y que está enloqueciendo; esto, a su vez, la hace sospechar de estar embrujada. En ocasiones, los actos de brujería van dirigidos a todos los habitantes de una casa. Cuando esto sucede, los moradores escuchan ruidos durante la noche, los cuales son atribuidos a la presencia de entidades siniestras como, por ejemplo, el "chivo de noche", un espíritu que, según los choles, acostumbra pasar antes de las seis de la tarde y deja escuchar un ruido desagradable sobre la morada de las víctimas. Los efectos derivados de esta clase de hechicería se reflejan en una serie de acontecimientos desafortunados para los moradores de la vivienda, situación que a la larga los sumerge en un fatalismo capaz, incluso, de conducirlos a la muerte.

Cuando un embrujo es causado por el rezo de novenarios, el curandero ofrenda dos velas al Señor de Tila —santo venerado en esa región, cuya imagen se encuentra en el interior de la iglesia consagrada a su culto en la ciudad de Tila—, a quien solicita no aceptar el novenario mediante el cual le ha sido requerido el perjuicio de su paciente. Enseguida se dirige a la casa de este último; allí, frente a un crucifijo que representa al Señor de Tila, ordena en fila 12 velas, como si se tratase de un novenario, coloca dos cuartitos de aguardiente, y prepara luego un agua de baño con agua bendita, aguardiente, saúco, ruda y albahaca; a continuación enciende las velas y comienza a barrer al paciente con un ramo de plantas mientras reza continuamente. Pasados unos 10 minutos, durante los cuales ha estado rezando y rameando al paciente, apaga las velas, las quiebra y las introduce en el agua preparada para el baño, en donde sumerge al enfermo para aplicarle precisamente un baño. Para finalizar la terapia le prescribe un té preparado con zacate limón e hinojo, con la finalidad de que el paciente entre en calor.

Una vez concluido el baño, las plantas utilizadas en la barrida y en el baño, junto con los demás ingredientes del ritual, se van a dejar en algún arroyo lejano para evitar que otra persona adquiera el mal si los llega a encontrar tirados, por ejemplo, sobre el camino (V. contagio). Por lo general, al día siguiente de la curación el enfermo comienza a mostrar síntomas de mejoría.

Cuando la brujería es producto de las malas artes de un espiritista, su efecto se hace nulo si se extraen los elementos del frasco utilizado y se les rocía sal y agua bendita.

Cuando el daño ha sido dirigido a los habitantes de una casa el curandero chol coloca una vela en cada una de las esquinas de la vivienda y reza, a partir de las 10 de la noche, durante largas horas, invocando y solicitando la benevolencia de diversos santos del panteón católico, entre los que destacan el Señor de Tila y la virgen de Santa Marta. Si al dar las cuatro de la madrugada las velas aún se mantienen encendidas, ello significa que las divinidades invocadas escucharon las súplicas y, en consecuencia, el mal ha sido conjurado.