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Biblioteca Digital de la Medicina Tradicional Mexicana
Universidad Nacional Autónoma de México
La Medicina Tradicional de los Pueblos Indígenas de México
Mayas.
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Descripción de demandas
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Descripción de demandas

Tip’te

La enfermedad conocida como tip’te constituye la séptima causa de demanda de atención en la medicina tradicional de la península de Yucatán. Se le conoce principalmente con el nombre maya de tip ’te, traducido al español como "latido umbilical", cirro y, en menor medida, como "pasmo del cirro", por los numerosos informantes que indican al padecimiento como un problema de salud importante para la población de sus zonas de influencia. En menor medida, recibe además otras denominaciones, tales como tip’te tuch ("latido umbilical") y "cirro ladeado". Sólo en algunas localidades se le nombra mediante expresiones en lengua maya que aluden a uno de sus principales síntomas —el dolor de "barriga"— aunque todas son también traducidas como "cirro".

Es un padecimiento atendido principalmente por parteras y sobadores, a veces por hierbateros y excepcional-mente, por sacerdotes tradicionales. En varios lugares de la península encontramos al tip ’te como la especialidad de ciertas parteras-sobadoras, lo que de alguna manera indica la importancia de esta dolencia.

El análisis de la información consignada permite deducir que los términos tip ’te o cirro designan tanto a la enfermedad como a la parte del cuerpo que afecta. Según los conceptos anatómicos de los terapeutas de la península, se trata de un órgano que desempeña una función fundamental para la articulación adecuada de todos los otros órganos que se encuentran en el interior del abdomen. Ubicado en el centro del ombligo —aunque ciertos informantes aseguran que se encuentra ligeramente debajo—, tiene la forma de una pequeña bolita, o de una "tripa", como la conciben algunos informantes de las zonas de Yucatán, y es posible detectarlo al tacto. Su presencia se puede, determinar por un "latido" de intensidad moderada que se aprecia mediante palpación y que, en un sujeto saludable, se ubica aproximadamente en el sitio de la cicatriz umbilical. Según la mayor parte de los informantes, cuando el tip ’te está alterado, se inflama o se desplaza hacia un lado ("se ladea"); también la intensidad del latido se ve afectada. Esta concepción acerca de la forma de alteración del cirro es algo diferente de la que tienen los terapeutas de Campeche, los cuales creen que la enfermedad se produce cuando el tip ’te "se suelta, se desamarra" o, al contrario, cuando se "aprieta". La diferencia en la concepción sobre el origen del padecimiento se ve reflejada en los tratamientos empleados por los distintos terapeutas para curar la enfermedad.

Las causas del tip ’te pueden ser de dos tipos: la primera de ellas está relacionada con la ingestión de alimentos; ingerir cosas frías después de haber comido alimentos calientes o si se está "caluroso", así como comer a deshoras, es decir, "pasarse el estómago", provocan, en ambos casos, un pasmo en el estómago, o en los intestinos según otros, que da origen a la enfermedad. Este tipo de conductas se presenta con frecuencia en aquellas personas que realizan labores en el campo, las cuales muchas veces se ven en la necesidad de tomar agua de "sartenejas" o comer sólo después de haber pasado largas horas sin alimentos. La segunda causa está relacionada con la ejecución de un esfuerzo físico excesivo, como el que se hace cuando se "alzan cosas pesadas, se hacen trabajos pesados o se trabaja mucho"; a este orden de causas pertenecen, además, los golpes y las caídas; estas últimas son, casi siempre, el origen de la enfermedad en los niños. Por otra parte, la realización de una labor que requiere una gran tensión es sobre todo peligrosa si se hace "cuando están llenos", es decir, inmediatamente después de haber acabado de comer.

Para aquellos terapeutas que distinguen dos formas de la enfermedad —la que surge de desamarrar el cirro y la que aparece por apretarlo—, el primer tipo de causas origina que el tip ’te se apriete, ya que "si no se come en su momento el cirro se debilita, y con la comida de golpe se puede contraer y apretar"; en cambio, el segundo tipo hace que el mismo "se suelte".

Los síntomas que caracterizan al padecimiento y que fueron referidos con más frecuencia son: dolor, el cual aparece ya sea en la "barriga", en el estómago ("por el aire que no expulsa"), "alrededor del ombligo" o en el ombligo mismo, y que, según ciertos informantes, se intensifica al sentarse o al acostarse; falta de apetito, inflamación de la barriga —lo que hace que el enfermo se sienta "lleno de gases"—, vómitos, diarrea, agruras, debilidad, enflaquecimiento, dolor de cabeza, insomnio y náuseas. Asimismo, el enfermo "se queda sin fuerzas y aparenta más edad", "se empasma", "todo le cae mal como si no digiriera". La diarrea tiene en estos casos características muy particulares: en los niños es muy abundante, no así en los adultos, y es más frecuente durante la noche; además es aguada, con presencia de residuos de comida porque "el enfermo no digiere bien sus alimentos". Es necesario señalar que tanto la diarrea como los vómitos y el dolor de cabeza aparecen en la información de algunos terapeutas como indicios de la complicación del tip ’te. Otro síntoma del padecimiento que algunos informantes de Yucatán reconocen, es que el paciente "se reboque, se le entuma la pierna, ya sea la izquierda o la derecha, según el lugar donde esté ubicado el tip ’te con respecto al ombligo".

El diagnóstico se establece por interrogatorio, observación del aspecto del paciente y mediante una sobada que permite no sólo confirmar el diagnóstico —hasta ese momento presuntivo—, sino que es, en todos los casos, inicio del tratamiento. Durante el interrogatorio, el terapeuta trata de percatarse de los síntomas que presenta el paciente y de conocer si éste ha consultado a algún médico; "si ya fue y no tiene alivio, entonces lo soba, y si siente que el latido está al costado del ombligo, le dice que está mal del tip ’te". La sobada como procedimiento diagnóstico tiene el propósito de establecer la ubicación del cirro, así como de detectar la magnitud de su latido, ya que incluso puede no latir. Para ejecutarla, "se acuesta al paciente en una hamaca y se le soba lentamente la barriga, antes de profundizar la palpación con la que se descubre el latido". Según opinión de algunos terapeutas, al presionar el abdomen se siente una bolita que se mueve", aunque otros piensan que esto sólo ocurre si el tip ’te está inflamado. La mayoría de los informantes manifiestan que cuando existe la enfermedad, el latido está a un lado de la zona umbilical (está ladeado") "y brinca", es decir, late intensamente. En Campeche, el diagnóstico se hace "por palpación, tocando desde el ombligo hasta la boca del estómago y buscando si late el cirro. Si no se siente el latido, es que el cirro está apretado; si late muy fuerte, como desbocado, es que está suelto".

Todos los terapeutas consultados coinciden en afirmar que el tip ’te es una enfermedad que no pueden curar los médicos. La mayoría de los tratamientos consignados aconsejan el empleo de un procedimiento manual, la sobada acompañado de la ingestión de un preparado medicinal; pocos terapeutas aplican uno solo de estos métodos curativos.

La sobada tiene la finalidad de hacer regresar mecánicamente el tip ’te a su lugar de origen. Generalmente se hacen tres sobadas, una cada día o una cada tercer día. La información recopilada permitió detectar algunas variantes de este procedimiento. En gran parte del estado de Yucatán, la sobada que los curanderos realizan se describe como sigue: el terapeuta "soba, jalando el tip ’te hacia el centro del ombligo", o "aplica aceite Singer de coser y frota suavemente para calentar la parte dolorida, y poco a poco va frotando más fuerte hasta que, en el centro del ombligo, se palpe un latido débil"; al final, algunos colocan en el ombligo un preparado que hacen tostando y moliendo ajo, mezclándolo con sebo y miel, y cubren con una venda para fijar el medicamento; otros, en cambio, colocan un ajo en el centro del ombligo "para evitar que el tip’te siga avanzando". En todos los casos, los terapeutas fajan al paciente y le aconsejan que conserve este aditamento durante todo el curso del tratamiento.

En Campeche, la sobada puede ser un procedimiento más complejo, como el siguiente: "se sienta al paciente en el suelo y se le cruzan los brazos por el frente; el terapeuta le pone una rodilla en la espalda y cuando el paciente está descuidado, es decir, tiene todo el cuerpo flojo, le jala con fuerza los brazos para que truenen los huesos de la columna de arriba hacia abajo". De todos modos, la sobada que se aplica con más frecuencia es la siguiente: "con ayuda de aceite verde o Menen, el terapeuta empieza a tallar desde los lados hacia el medio del vientre del paciente, pasando los latidos al centro del ombligo; después introduce un dedo en el ombligo y lo gira, para amarrar las tripas". Aparece aquí, en forma práctica, el concepto expresado por los informantes de este estado, según el cual el cirro, al desamarrarse, ocasiona la enfermedad, por lo que es necesario "amarrarlo". Es así como, en ciertas localidades, los médicos tradicionales aplican dos tipos de sobada, según esté apretado o suelto el cirro. En el primer caso (cuando está apretado), "se le da una sobada en el vientre, en la región del ombligo, con el nudillo del dedo índice, oprimiendo y girando alrededor del ombligo en sentido inverso a las manecillas del reloj"; en el segundo caso, el procedimiento es el mismo, sólo que los movimientos se hacen en sentido inverso. Al final, amarran un trapo al vientre del paciente; hay quienes, incluso, colocan un palito en el nudo, "para que no se desamarre". El tratamiento se debe hacer dos o tres veces "hasta ubicar al tip ’te en su lugar".

El preparado medicinal que recomiendan casi todos los informantes se hace con plantas medicinales entre las que destaca el tiibte’ ak’, sobre todo en las distintas zonas de Campeche, donde es empleado por prácticamente todos los terapeutas en una preparación en la que constituye el único ingrediente. En otras áreas de la península se utilizan, además, otras especies vegetales, como la guayaba, el taankas che’ (V. Zanthoxylum fagara), el ix kaanbaljaw y el, anís en grano, plantas usadas con frecuencia por los médicos tradicionales mayas para tratar padecimientos gastrointestinales, tales como diarrea, indigestión y parasitosis, entre otros. Todas las preparaciones se administran por vía oral y, por lo general, se deben ingerir por periodos de tiempo superiores a los tres días, es decir que esta parte del tratamiento se prolonga por más tiempo que la sobada. La ingestión del preparado medicinal debe iniciarse al concluir la primera sobada, con excepción de aquellos casos en que el diagnóstico ha confirmado la existencia de una inflamación del cirro; en esta situación, se debe comenzar a tomar antes.

La mayoría de las veces, los tratamientos empleados para curar la enfermedad van acompañados por recomendaciones de orden dietético y conductual que el paciente debe seguir mientras dure la terapia; en ellas se aconseja evitar tomar agua cruda, alcohol, comer alimentos muy condimentados, con mucha grasa —especialmente aquellos preparados con manteca de cerdo— o fríos, no hacer trabajos pesados ni tener relaciones sexuales. El tratamiento en su conjunto tiene la finalidad de ir eliminando, desde sus primeras aplicaciones, los síntomas que caracterizan la enfermedad; es así como el enfermo, "durante los dos primeros días del inicio del tratamiento, empieza a tener apetito y ganas de trabajar"; además "a la primera sobada y cuando ya ha tomado una botella de la medicina, los latidos del cirro disminuyen".

En muchas regiones de la península, los terapeutas refieren que el tip ’te puede ser una enfermedad mortal, especialmente si el afectado es un niño, ya que ocurre con frecuencia que, cuando es llevado al médico, "el doctor lo checa y dice que el niño tiene lombrices, pero en realidad no es sino su cirro que se ha ladeado y esto un doctor no lo puede detectar, y si no se cura a tiempo, el niño puede morir". El padecimiento puede complicarse con cólicos, diarrea, vómito y dolor de cabeza, aunque la mayoría de los informantes consideran que estos síntomas forman parte del cuadro clínico de la enfermedad. En ciertos casos, se considera que el tip ’te se ha agravado cuando el enfermo "presenta dificultad para caminar y tiene la sensación que algo se le va a reventar por dentro". Es también frecuente que la complicación sea otra enfermedad —como el mal de orina— la cual se presenta acompañada de inflamación y endurecimiento de la barriga. En todos los casos, si el paciente no recibe tratamiento los síntomas se exacerban, el sujeto enflaquece a tal punto que "se seca y puede morir". En ocasiones, la complicación que resulta de una falta de tratamiento afecta al órgano mismo, el tip ’te, el cual comienza a cambiar de lugar "varias veces, produciendo la muerte del enfermo". Cuando la afección se complica "es necesario sobar más veces", según algunos terapeutas, para lograr curar al paciente.

Para prevenir esta enfermedad se recomienda evitar incurrir en las causas que la generan. Los terapeutas aconsejan a sus pacientes comer en cantidad y a la hora adecuada, cuando tengan hambre; no comer "de golpe, sino de poquito en poquito"; "no tomar nada helado estando calurosos; no hacer esfuerzos después de comer y fajarse cuando tengan que levantar cosas pesadas". Sólo ciertos informantes consideran que este padecimiento no tiene prevención.

El tip’te es una enfermedad que afecta de preferencia a la población adulta, ya que la mayor parte de las causas consignadas, con excepción de "las caídas", están relacionadas con situaciones más cercanas al mundo del adulto que al del niño; por las condiciones de trabajo, es frecuente que las personas mayores, sobre todo los hombres, se vean en la necesidad de tener que efectuar grandes esfuerzos físicos, de no comer a las horas acostumbradas, de consumir agua de "sartenejas", consideradas por los informantes como "frías", además de los golpes y caídas que forman parte de la vida cotidiana del trabajador en las zonas rurales. No tiene variaciones estacionales.