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Biblioteca Digital de la Medicina Tradicional Mexicana
Universidad Nacional Autónoma de México
La Medicina Tradicional de los Pueblos Indígenas de México
Mayas.
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Descripción de demandas
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Descripción de demandas

K’axio o wach’k’ahal. Diarrea

Entre los mayas de la península, la diarrea es la enfermedad que constituye la primera causa de demanda de atención de las personas que solicitan los servicios de los terapeutas tradicionales del grupo. Es también una de las principales causas de muerte de la población de todas las edades, sobre todo de la infantil menor de cinco años. No es de extrañar entonces que el volumen más relevante de información recabado en el curso de este estudio corresponda precisamente a este padecimiento.

La diarrea es conocida por la población peninsular con distintas denominaciones. Las que se utilizan con más frecuencia son wach’k’ahal y k’axi, en los estados de Yucatán y Campeche, respectivamente. Los terapeutas también reconocen la enfermedad con las expresiones k’ak’as nak’, cursus, ak’ab ximbal, ta’-yah ta’, hunak y tankabi. Todas estos vocablos o expresiones fueron traducidos por los terapeutas consultados como "diarrea".

Cuando un sujeto con diarrea estima que requiere la intervención de un terapeuta tradicional, los habitantes de la península optan como primera elección por el hierbatero; lo siguen en orden de frecuencia la partera y, finalmente, el sacerdote tradicional (esto último, sobre todo en la región de Halachó, Yucatán).

La abundante información recopilada muestra que los informantes atribuyen la enfermedad a diversas causas, las cuales hemos agrupado como sigue, según un orden de mención decreciente:

  1. Calidad de los productos ingeridos. Los informantes mencionaron el consumo de:
    1. Alimentos descompuestos o a punto de descomponerse ("bajeados").
    2. Determinados productos como la leche cruda.
    3. Elotes, y frutas tales como ciruelas, mangos, tamarindos, guayas y "chinas" (naranjas) cuando están "tiernos" (verdes).
    4. Comidas "pesadas", condimentadas en exceso, con mucha grasa o que han sido preparadas en forma inadecuada. Un lactante puede enfermar de diarrea si su madre, antes de amamantarlo, ha consumido un alimento con estas características.
    5. Cualquier alimento ingerido en exceso, especialmente si esto ocurre de noche.
    6. Agua y productos sucios, comidas preparadas en forma poco higiénica o servida en platos sin lavar. El agua considerada más peligrosa es la estancada en las "aguadas", y la que se acumula en las "sartenejas" ("agua de sartenejas", esto es, el agua que se junta en las grietas, los hoyos o en las depresiones que dejan las aguas al evaporarse). Una causa frecuente de diarrea es, según los terapeutas, el empleo de biberones en los niños lactantes, ya que generalmente las madres desconocen las medidas higiénicas que su empleo requiere; esto obliga a los informantes a dar consejos tales como "lavar los biberones y taparlos para que las moscas no se paren en ellos"; condiciones tales como la falta de agua —de tiempo u otras— hacen que el biberón sea considerado un elemento pernicioso para la salud.
    7. Productos no comestibles e indigestos, como la tierra, los chicles, los plásticos u otros. Esta causalidad es importante sobre todo para los niños que se encuentran en la etapa en que aprenden a caminar y pasan gran cantidad de tiempo "gateando".
  2. Complicación o signo de otra enfermedad. La diarrea forma parte de la sintomatología de numerosos padecimientos, especialmente de aquellos que con frecuencia afectan a los niños: mal de ojo, empacho, aire, caída de la mollera y lombrices, entre tantos otros. En los adultos, en cambio, muchas veces surge como una complicación del tip’te tuch ("latido umbilical" o "cirro ladeado"), además de ser un signo de afecciones tales como: pasmo, infección y debilidad del estomago. Esta distensión es de utilidad al momento de elegir el tratamiento más adecuado, ya que ciertos terapeutas proponen terapias diferenciales dependiendo si la diarrea es una enfermedad independiente, una complicación o un signo de otro padecimiento.
  3. Ingestión de bebidas o comidas frías, principalmente si el individuo esta "caluroso", "tiene caluroso el estomago" o acaba de comer frutas agrias, ciruelas, grosellas o mangos verdes. Los lactantes pueden enfermar de diarrea si se les da agua fría inmediatamente después de haberlos amamantado. En ciertas regiones de la península, los terapeutas añaden a esta causalidad el consumo de alimentos fríos enseguida de la ingestión de alimentos calientes. El termino "caluroso" es empleado por los informantes mayas tanto para referirse al estado de calor que se siente, por ejemplo, durante la canícula o cuando se esta trabajando al sol, como al que se experimenta al momento de levantarse después de haber dormido toda la noche También se utiliza para describir el estado del estómago luego de haber consumido comida caliente, o de "calidad" caliente, en exceso. Según los terapeutas, estos alimentos o bebidas frías producen un "pasmo" en el estómago, es decir, un estado caracterizado por la interrupción del proceso digestivo, lo que acarrea una indigestión y a la postre, la aparición de diarrea (V. frío-calor).
  4. Por los aires o malos vientos, especialmente el xaman ka’an (viento del norte) y el chik’in ik’ (viento del poniente), considerados por la población como "vientos de agua y de lluvia". Todos los malos vientos provocan diarrea, sobre todo en la población infantil. Su acción se manifiesta cuando el niño se expone directamente a su influjo o es "batido por el viento de lluvia o de agua"; en este último caso, la diarrea es más peligrosa. Un lactante puede padecer una diarrea de este tipo si la madre ha estado expuesta a esos vientos y luego lo ha amamantado.
  5. Por tener los intestinos sucios, lo que ocurre cuando "se pega alguna cosa en la pared del estómago o en los intestinos".
  6. La diarrea puede ser un signo que acompaña, con frecuencia, a un proceso fisiológico normal, como es la aparición de la primera dentición; en este periodo es usual que los niños padezcan la enfermedad.
  7. En ciertos recién nacidos, la diarrea es originada por la ingestión de la leche materna. Según los informantes, estos niños nacen con ese tipo de intolerancia alimenticia.

La enfermedad puede instalarse en forma repentina, en cuyo caso los signos y síntomas que la caracterizan evolucionan rápidamente pasando a una forma aguda del padecimiento en el lapso de pocas horas, o bien, puede presentarse en forma paulatina. La primera de estas formas es la más peligrosa, especialmente para pacientes de corta edad. Aun así, la diarrea más temida por los terapeutas es la causada" por el mal ojo, ya que" ningún médico la puede curar; sólo la puede curar la persona que la ocasionó o la curandera".

Todos los informantes coinciden en declarar que el signo más importante que permite detectar la enfermedad, es el aumento del número de las evacuaciones. En un inicio, "empieza como una mala digestión o empacho, y como dolor por los gases que no se expulsan; después de esto pasa a deposiciones frecuentes". La "inflamación de la barriga, porque tiene aire en el estómago", es otro de los signos relevantes, útil además para el diagnóstico de la diarrea en los niños muy pequeños ("los niños se emposman", declaran los informantes). La sintomatología incluye: dolor de barriga debido a los "torzones provocados por el mismo aire", decaimiento, palidez y falta de apetito. Cuando la enfermedad inicia en su forma más peligrosa, o cuando no se ha logrado cambiar su curso en las primeras etapas de su evolución, aparece calentura y vómitos. En todos los casos, estos síntomas son percibidos como indicios de un proceso amenazador. En algunas áreas de Yucatán, los informantes refieren que la diarrea causada por pasmo en el estómago se caracteriza por ser "líquida, de color blanco, con moco y olor apestoso".

En los niños, las características de las heces fecales permiten afinar el diagnóstico; la diarrea empieza con deposiciones de color amarillo, las cuales luego adquieren una coloración verdosa, excepción hecha para la diarrea provocada por" el mal de ojo", en la que, desde un inicio, las evacuaciones son de este último color; llanto persistente, ojos sumidos y tristes, sed, piel seca o arrugada y "la mollera hundida", son otras de sus particularidades. Cuando la diarrea es provocada por lombrices, el paciente presenta "la barriga grande, los ojos pálidos" y las extremidades delgadas.

Varias son las formas de diagnóstico que los terapeutas ponen en práctica al momento de identificar la enfermedad. La consulta médica inicia, generalmente, con un interrogatorio durante el cual se trata de poner en evidencia la causa que originó la dolencia y los síntomas que aquejan al enfermo; las preguntas formuladas están dirigidas, principalmente, a conocer el tipo de alimentos que consumió el enfermo en las últimas horas, por ser la calidad de éstos la causa principal de las diarreas. Este sondeo es mucho más importante cuando se trata de niños muy pequeños, en cuyo caso, además, el sujeto interrogado es la madre.

La observación de las características de las evacuaciones (consistencia, color, olor, presencia de elementos sólidos, moco, sangre, etcétera) es la segunda forma de diagnóstico empleada por prácticamente todos los terapeutas; así, en los niños, las heces de color verde son indicadoras de diarrea por mal de ojo; las de un recién nacido que se presentan con "una semejanza a hierba molida, muy verdes y a veces se parecen al huevo frito", indican una intolerancia a la leche materna. La apreciación del aspecto físico del enfermo permite, asimismo, obtener elementos complementarios de interés.

Muchos terapeutas utilizan formas de diagnóstico exclusivas para determinar la naturaleza del padecimiento en niños de corta edad. El procedimiento empleado con más frecuencia es el siguiente: "palpan la barriga del enfermo mientras le dan pequeños golpes para oír el tipo de sonido que se produce; en caso de tratarse de diarrea, el sonido es como de una tambora con mucho aire"; muchas veces, al término de la manipulación, el terapeuta presiona "la barriga" para ver el tipo de evacuación del pequeño paciente. En otros casos, el especialista sólo "toca el vientre y siente las tripas inflamadas por el aire acumulado". Si los síntomas que presenta el enfermo permiten sospechar que la diarrea está provocada por la presencia de lombrices, algunos terapeutas corroboran el diagnóstico después de palpar la "barriga y la espalda" del sujeto.

En las regiones de la península donde la mayor parte de las diarreas son una consecuencia del síndrome de filiación cultural llamado tip’te tuch ("cirro ladeado" o "latido umbilical"), el diagnóstico incluye la aplicación de un procedimiento que permite no sólo determinar el estado de este órgano (tip’te), sino que, además, constituye una parte importante del tratamiento del padecimiento mismo y de la diarrea, una de sus complicaciones más probables. Esta operación se conoce como "sobada" y se ejecuta del modo siguiente: el terapeuta "acuesta al paciente en unos cobertores que tiende en el suelo; después agarra aceite Menen, lo calienta con sus manos y lo va aplicando, primero en la barriga y poco a poco va bajando hasta los pies, tallando todo el tiempo; luego talla la parte de arriba y, por último, agarra un bacal y se lo pone en el ombligo y le va dando vueltas para corregir el tip’te; con esto se debe calmar el dolor de barriga y la diarrea".

Los terapeutas del área de Calkiní, en Campeche, emplean algunas técnicas complementarias de diagnóstico, como son la de verificar los pulsos del paciente en los brazos, la cabeza y los pulmones; asimismo, controlan los pies del paciente, los cuales se presentan "tiesos y sin fuerzas" cuando exite la enfermedad (V. pulso).

Por último, cierto tipo de médico tradicional —los sacerdotes tradicionales mayas, h’menoob, plural de h’men— emplean la "santiguación" y la "adivinación mediante el zastún" como formas de diagnóstico, además de la observación, el interrogatorio y la palpación del vientre del enfermo, descritos anteriormente (V. santiguar y zastun).

La diarrea es no sólo la enfermedad acerca de la cual los informantes mayas de la península de Yucatán proporcionaron la información más abundante, sino que es, asimismo, la que ha permitido reunir el mayor número de tratamientos, notables por su diversidad, algunos de los cuales se exponen aquí.

La mayor parte de los informantes consultados tratan la diarrea mediante la administración oral de diversos preparados de plantas medicinales. Un alto porcentaje de las recetas consignadas se emplean en el tratamiento tanto de niños como de adultos, indistintamente; sólo cambia la posología, según el tipo de paciente. La variación de la dosis se consigue de dos maneras: disminuyendo la cantidad de material vegetal empleado en la preparación del medicamento destinado a los niños (generalmente a la mitad, sin cambiar el volumen) o reduciendo la cantidad administrada del preparado, sin variar su concentración. Un número menor de preparaciones aparece recomendado en forma exclusiva para los niños que sufren la enfermedad, y únicamente algunas recetas están prescritas sólo para los adultos.

Las plantas medicinales empleadas en las preparaciones son numerosas y rara vez son empleadas solas; destaca el uso de las cáscaras de zapote (Manilkara zapota) y de granada, de la corteza y hojas de la naranja dulce, así como de las diferentes partes de la guayaba común y de la conocida como "guayaba de monte". Otras especies empleadas con asiduidad son: xkakaltum (Ocimum micranthum), pomol che’ (Jatropha gaumeri), ya’axche’, ortiga, mango, "engible" (Zingiber officinale), sak k’o’ch, pujos k’aak, si’isim, habin (Piscidia piscipula), chacaj (Bursera simaruba), naranja, lechuguilla, beek, saramuyo (Annona squamosa), pukim (Callicarpa acuminata), kibix, toronjil, poleo, menta, coco, chukum (Pithecellobium dulce), tokaban (Eupatorium odoratum), xnop che’, kok ke ak, flor de san Diego, x’kutinche, xkakaltum, nan ch’e, kok che’ (Croton glabellus), xkanbaja (Dorstenia contrajerva), ciruela de Tuxpana, canela, siina’an che’ (Zanthoxylum caribaeum), guaco, kan tip’te, chertoj, chi’chi’bej (Sida acuta y Corchorus siliquosus), tuerzo, xtu’ak’, xkabal xa’an (Elytraria imbricata), chi keej, anís, lima, keej, tongos che’, romero, alucema, chivo xiw, tinto eek’, p’oop’ox (Tragia nepetifolia y Tragia yucatanensis), paay che (Petiveria alliacea), orégano de monte, pimienta de Tabasco, xt’un che’ (Chiococca alba), chaikbil, uukik, xoolte’ xnuuk (Hyptis suaveolens) y nej ma’ak (V. también Stachytarpheta frantzii, Lantana camara, Malvaviscus arboreus y Petrea volubilis).

A diferencia de otras regiones del país —en donde la forma casi exclusiva de preparación de los medicamentos a base de plantas medicinales para administrar por vía oral es la de someter los vegetales a algún grado de cocción (las formas de macerado en alcohol, o serenado, ambas en frío, requieren un tiempo razonable para estar listas para su consumo)— en la península encontramos dos formas de preparación empleadas frecuentemente. El procedimiento más utilizado es el de "sancochar" la o las plantas medicinales aconsejadas. Es necesario destacar que todos los informantes emplean el término "sancochar" en la descripción de las preparaciones; no aparecen palabras o expresiones tales como hervir, cocer, hacer un cocimiento, hacer un té, hacer una infusión, utilizados generalmente para especificar una receta de este tipo. Este procedimiento (sancochar) consiste en poner el material vegetal en la cantidad de agua fría recomendada, llevar a ebullición, hervir sólo unos minutos y dejar enfriar, después de lo cual se administra al enfermo. La segunda forma de preparación consignada estriba en "mastrujar" el material vegetal es decir, restregarlo, estrujarlo o machacarlo dentro del agua fría; el líquido resultante se da a beber al paciente con diarrea. Conviene subrayar que determinadas plantas medicinales sólo se preparan según esta segunda forma de elaboración; entre ellas destacan: el siina’an che’, el xtokaban (Eupatorium odoratum), el xpu kin (Callicarpa acuminata), el xkakaítumyel tinto eek’, entre otras, El tinto eek’ generalmente forma parte de mezclas de plantas que se preparan sancochadas, por lo cual se agrega a la preparación después de haberla retirado del fuego. La decocción rara vez aparece como una forma de preparar el medicamento.

El tiempo durante el cual se debe administrar el preparado medicinal es, por lo general, de alrededor de tres días, Ciertas recetas se recomiendan para la diarrea ocasionada por determinadas causas. Por ejemplo, si la diarrea es provocada "por lombrices", la planta de elección es el epazote; los informantes señalan que "al día siguiente de iniciado el tratamiento el paciente comienza a expulsar las lombrices". También se emplea la raspadura del fruto de pica pica mezclada con atole de masa y azúcar, e ingerida fría en una sola dosis. Si la diarrea es consecuencia de una enfermedad de la infancia, la preparación generalmente está destinada sólo a los niños.

En la descripción de ciertas formulaciones los terapeutas mencionan algunas contraindicaciones; por ejemplo, señalan que las preparaciones en las que se emplea el epazote no se deben ingerir durante el embarazo, lo que concuerda con la recomendación que se hace con respecto a esta planta en la medicina tradicional de otras partes del país.

Ciertas recetas tienen la virtud de ser útiles para varios padecimientos, como la que fue consignada por un especialista de Hopelchén, Campeche, la cual cura la diarrea así como el cirro, el vómito, y los bichos"; debemos destacar que este conjunto de afecciones está estrechamente relacionado con la diarrea, ya sea que alguna de ellas constituya un signo de la enfermedad, ya sea que la origine.

En las regiones de la península donde los terapeutas consideran a la diarrea como una complicación del padecimiento tip’te tuch, el tratamiento es más complejo: además de la ingestión del preparado de plantas medicinales, incluyen un procedimiento destinado a "corregir el tip’te que está brincando, está de lado"; la práctica consiste en "sobar" el vientre del paciente con ayuda de aceite Menen o sebo, para devolver a su lugar el órgano desplazado. Este procedimiento es también una forma de diagnóstico y para ilustrarlo se ha descrito en el párrafo correspondiente.

Un tipo particular de tratamiento para curar la diarrea aparece consignado por casi todos los informantes del área de Sotuta, en Yucatán, y por algunos otros de diferentes lugares de la península. Se trata de lavados intestinales o de baños con empleo de preparados de plantas medicinales, además de la ingestión de un medicamento; en ciertas ocasiones se recomienda la adopción de ambos. Por lo general, se utilizan los lavados cuando la enfermedad se produce por "algo que se pega en los intestinos"; en estos casos, la terapia tiene la finalidad de "limpiar los intestinos del enfermo. Los baños se aconsejan, en cambio, cuando éste tiene calentura o fiebre intestinal. En ciertas ocasiones, la misma preparación que se ingiere se utiliza para darse los lavados o hacerse el baño.

Casi todos los tratamientos van acompañados de recomendaciones de orden dietético que el enfermo debe seguir incluso hasta algunos días después de haber terminado la cura. Entre los más frecuentes encontramos consejos tales como: "darle mucha agua al niño"; "tomar atoles de avena o de maizena"; "evitar los caldos con grasa, pican o con mucho recaudo, y tomar agua hervida" y "no comer carne de res ni aguacate". Los atoles de avena y maizena, al igual que el caldo de frijoles y "los huevos enterrados en la lumbre durante 12 días, si la diarrea es por lombrices", son especialmente recomendados, ya que, según el parecer de los informantes, alimentan mucho y lo que el enfermo necesita es, precisamente, alimentarse bien. Durante este periodo también está vedado el consumo alimentos de sabor agrio, al igual que las bebidas heladas ya que éstas últimas, pueden producir "pasmo del estómago".

La diarrea es una enfermedad peligrosa, por lo que su tratamiento debe ser iniciado lo más pronto posible. Si así no ocurre, las complicaciones se manifiestan casi de inmediato, especialmente si la enfermedad evoluciona con rapidez o cuando el paciente es un niño. La aparición de vómitos y calentura es el signo mencionado con más frecuencia como indicador del empeoramiento de la diarrea, junto con el agravamiento de todos los otros signos y síntomas que caracterizan a la enfermedad. Así, encontramos referencias tales como "se produce debilidad por tanta diarrea, dificultad para caminar y la luz le produce dolor de cabeza al paciente". Los niños que no reciben el tratamiento a tiempo "se secan porque pierden toda el agua de la sangre, se debilitan por los vómitos y mueren a los tres días o antes", refieren los informantes. Incluso cuando un tratamiento no se completa o se prolonga con escasos resultados, el niño "detiene su crecimiento", enflaquece, "se le hincha el cuerpo y se le agua la sangre; su cuerpo pierde el color, le aparecen manchas en la cara y en el cuerpo y sufre desmayos"; por lo general, en este estado sobreviene la muerte.

En los lugares de la península, donde hay algún médico alópata, los terapeutas tradicionales del lugar aconsejan solicitar sus servicios a los enfermos que, encontrándose en un estado muy grave, llegan a su consulta.

A veces la diarrea se complica con alguna otra enfermedad, la más peligrosa de las cuales es la disentería —referida también como "infección intestinal"—, la cual se diagnostica a partir de la aparición de sangre en las evacuaciones del enfermo; otras afecciones mencionadas, producto de una diarrea, son el "pasmo de lombrices" y la caída de la mollera; esta última tiene la particularidad de ser tanto una causa de la enfermedad como una complicación de ella.

En algunas regiones de la península los médicos tradicionales tienen formas de tratamiento específicas para una diarrea que se ha complicado. En Sotuta, por ejemplo, los terapeutas recurren al empleo de enemas, para "lavar los intestinos"; en Tzucacab, en cambio, los terapeutas proceden a administrar otro preparado elaborado con un tallo de "engible" (Zingiber officinale), cebolla y la raíz de ix kaanbal jaw (Dorstenia contrajerva).

Las recomendaciones dadas por los numerosos informantes para prevenir esta enfermedad giran alrededor de la diversidad de causas que la originan. Así, encontramos recomendaciones tales como: "no comer cosas verdes" y cuidar que los niños no lo hagan; "hervir el agua que se toma y mantener limpia la casa"; otro de los consejos consignados con frecuencia es "limpiar los biberones", así como cuidar a los niños de los vientos, especialmente del xaman ka’an y del chik’in ik’.

En las regiones en que los brotes de la enfermedad están directamente relacionados con las parasitosis, especialmente en los niños, los informantes consideran que la prevención se logra si se "purga a los niños por lo menos cada tres meses". Una forma sencilla para evitar contraer la diarrea es la de comer frutos de guayaba y tomar limonadas con hielo", lo más frecuentemente que se pueda.

La diarrea es uno de los padecimientos que afectan con mayor frecuencia a toda la población, en cualquier época del año; sin embargo, la totalidad de los informantes consideran que el grupo con más alto riesgo de enfermar y morir por ella es la población infantil. Con respecto a la época del año en la cual los terapeutas atienden el mayor número de casos de diarrea, la información recopilada indica un periodo comprendido entre los meses de julio a noviembre, temporada caracterizada por la abundancia de frutos "tiernos" —el consumo de los cuales acarrea la aparición del padecimiento— y por el calor, ya que durante la canícula "hay vientos malos, que donde se dirigen, llevan la enfermedad". Es necesario además tener en cuenta que esos meses se distinguen por la abundancia de lluvias, las cuales también propician la aparición de la enfermedad; todas estas consideraciones están íntimamente relacionadas con la calidad del agua y el aumento de su ingestión durante los meses mencionados.

EI numero de pacientes con diarrea atendidos por la mayor parte de los informantes consultados es de alrededor de cinco a diez al mes; esta cifra aumenta a un máximo de 30 durante los meses considerados de mayor afluencia. En las regiones encuestadas, la diarrea es una de las causas de muerte más frecuentes, principalmente entre la población menor de cinco años. Según algunos informantes, en sus comunidades mueren de dos a tres niños al año por esta enfermedad.