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Biblioteca Digital de la Medicina Tradicional Mexicana
Universidad Nacional Autónoma de México
La Medicina Tradicional de los Pueblos Indígenas de México
Mayas.
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Descripción de demandas
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Descripción de demandas

Sak mancha. Fluxión o Flujo vaginal

Con los nombres de sak mancha y "fluxión", se conoce un padecimiento del aparato reproductor femenino, cuya característica más importante es la aparición de flujo vaginal; de allí el origen del nombre. Podemos suponer que esta afección es bastante común entre la población de la península de Yucatán, con base en la frecuencia con la que aparece mencionada en los testimonios de los informantes que la atienden, casi en su totalidad parteras, hierbateras y sobadores. Aun si esta enfermedad puede ser contraída con facilidad, y las complicaciones que presenta puede ser definidas como graves —la aparición de cáncer, por ejemplo—, no está considerada como una causa de muerte por los terapeutas que la atienden.

Las causas que dan origen a los flujos vaginales pueden ser de diverso orden. Un primer grupo comprende las menciones relativas a la falta de higiene de las zonas genitales; así, la enfermedad puede aparecer por "no lavarse su parte, o por sudar mucho". Un segundo grupo de causas está vinculado a un desplazamiento de órganos (ovarios, matriz), problema que ocurre especialmente durante el posparto, cuando la mujer "no se cuida en la cuarentena, o tiene relaciones con el marido antes de terminados los 40 días de reposo"; también puede suceder si después del parto la paciente no es sobada como lo prescribe la tradición, por levantar cosas pesadas, "por haber tenido muchos partos, lo que debilita la matriz" y por caídas. Otro tipo de causas guarda relación con los problemas menstruales, originados generalmente "por algún retardo en la regla, que se ha pasmado cuando las mujeres toman cosas frías, se bañan con agua fría o comen cosas agrias y está por bajarles la regla", declaran los terapeutas. Una última causa consignada son los aires, los cuales afectan las zonas genitales de las mujeres, especialmente cuando "las bate el viento en el momento que van a orinar".

Los síntomas que se pueden observar en el desarrollo de la enfermedad son variados, y en la mayor parte de los casos el flujo vaginal es percibido como el más importante. Esta secreción va acompañada de "rasquera, dolor al orinar e inflamación" (V. flujo blanco, purgación). Cuando la enfermedad ha sido originada por un desplazamiento de ovarios o de la matriz, o por un problema en el ciclo menstrual, los primeros síntomas son "dolor de espalda y de cintura, inflamación del vientre que causa la sensación de tener el estómago lleno, pero, en este caso, de aire; el dolor de vientre es en forma de latidos fuertes que aceleran el pulso y hacen sudar a la persona, la que además siente dolor al caminar". Sólo en un segundo momento aparece el flujo, de color blanco. Cuando la afección es consecuencia de "desarreglos durante la cuarentena", por lo general las secreciones son sanguinolentas (V. flujo rojo). Muchas veces la enfermedad se manifiesta en un inicio mediante un intenso "dolor de ovarios", malestar que obliga a la mujer a solicitar los servicios del terapeuta, incluso antes de que aparezcan las secreciones.

Los síntomas que presenta la enferma permiten al terapeuta, después de un interrogatorio, sospechar la naturaleza del mal, el cual es confirmado enseguida de una revisión del vientre de la paciente, además de la observación de las características del flujo vaginal. Con excepción de aquellos casos en que la enfermedad ha surgido por falta de higiene, en todos los otros la mujer presenta los ovarios y la matriz inflamada; si los síntomas indican que ésta es la situación, el especialista soba a la enferma para detectar la hinchazón de esos órganos, lo que viene a confirmar el diagnóstico. En ciertos casos, la enferma primero va al médico de la clínica, quien hace el diagnóstico-"entonces ellas acuden al hierbatero para cerciorarse y para que les dé el tratamiento", señalan algunos informantes.

Todas las terapias indicadas para "hacer desaparecer las manchas y también la rasquera" comprenden la aplicación de lavados vaginales. En aquellos casos en que la enfermedad ha sido provocada por problemas menstruales o por caída de órganos, el tratamiento incluye sobadas destinadas a colocar nuevamente la matriz y los ovarios en su sitio y a desinflamar el vientre. Los preparados para los lavados se hacen con plantas medicinales hervidas, entre las que destaca el uso de la vicaria blanca (V. Lochnera rosea) y la claudiosa blanca (V. Capraria biflora), solas o mezcladas con otras especies vegetales, como el vel sinicche (Alvaradoa amorphoides), la flor de fluxión, el kakalche’ (Bourreria pulchra), el xontoloch, la hierbabuena xiw, el sk’ooch, y el chan’micol. Los lavados se aplican tibios, una o dos veces al día, por un periodo superior a tres días. Los terapeutas opinan que estos tratamientos funcionan, ya que ayudan a "disminuir poco a poco los flujos, el dolor y la hinchazón de los ovarios".

Los informantes coinciden en afirmar que una mala o tardía atención de la enfermedad puede llevar al paciente a padecer serias complicaciones. En una primera etapa del proceso pueden aparecer úlceras, quistes o "una infección a los ovarios". Si la mujer continúa sin recibir el tratamiento apropiado, puede llegar a padecer cáncer, señalaron algunos informantes.

Las recomendaciones acerca de la manera de prevenir los flujos vaginales tienden principalmente a convencer a las mujeres acerca de los beneficios de las buenas costumbres higiénicas: es recomendable "tener una buena limpieza", aseguran. Las indicaciones van desde "evitar tener relaciones con el marido los 40 días después del parto" (V. cuarentena), hasta "no alzar cosas pesadas y cuidar de no pasmarse, tomando cosas frías o acidas". En algunas zonas de Yucatán recomiendan "tener cuidado con el aire" (V. mal viento), para lo cual aconsejan poner bicarbonato y vainilla en agua tibia, en el interior de la vivienda. Los médicos tradicionales mayas señalan que los flujos vaginales afectan de preferencia a las mujeres que ya han tenido varios hijos.