Biblioteca Digital de la Medicina Tradicional Mexicana
Universidad Nacional Autónoma de México
La Medicina Tradicional de los Pueblos Indígenas de México
Tlapanecos (Mbo Me’phaa).
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Descripción de demandas
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Descripción de demandas

Cue’c be’endoyo’o. Encanto de la ciénaga

Con el nombre en lengua tlapaneca de cue ’c be ’endoyo ’o, es designada una forma particular de "encanto", producida por un "susto, por hacer coraje en donde hay una ciénaga, o en donde haya muerto una persona de espíritu fuerte", señalan los terapeutas (V. mundo). La causa desencadenante del padecimiento es el resultado de dos fenómenos: la pérdida del alma del sujeto y el ingreso de una emanación dañina a su interior (V.mal aire).

El paciente que sufre de encanto de la ciénaga presenta sueño pesado a cualquier hora del día, dolor de cabeza, "se distrae, habla solo, sueña pesadillas o sueña siempre el mismo lugar, y suspira mucho"; si la afectada es una mujer embarazada, además de estos síntomas "siente que va a dar a luz a cada rato".

Uno de los métodos empleados con mayor frecuencia para diagnosticar esta dolencia es la adivinación con granos de maíz. Se emplean "sesenta maíces seleccionados, los más grandes y bonitos; antes de contarlos se reza a san Agustín tres padrenuestros y tres avemarías, para luego preguntar qué enfermedad padece el enfermo, y si la enfermedad es buena o mala; también se invoca a difuntos de otras localidades, muy prestigiados"; en el curso del procedimiento, los santos responden a esas preguntas disponiendo los granos de maíz de una determinada manera, la cual es interpretada por el terapeuta. Generalmente, la forma de pago por este servicio es en especie, "una cajetilla de cigarros o un animal para comerlo", refieren los informantes.

Aun si la pérdida del alma aparece en forma explícita en la mayoría de los tratamientos, otros están sustentados sobre todo en la idea de que la afección es el resultado del ingreso de una entidad maligna al cuerpo del enfermo ("mal aire" o "sombra de muerto", entre otras).

Uno de los tratamientos consignados consiste en una ceremonia en la que se hace llamar al espíritu del lugar en donde el enfermo perdió su alma, con el objeto de "calmarlo y que suelte el alma del enfermo". Durante el ritual, el terapeuta hace una limpia al enfermo con dos huevos de guajolote, dos velas, flores amarillas y copal, después de frotarle todo el cuerpo con aguardiente mientras reza la oración a san Agustín —oración que se encuentra escrita al reverso de las imágenes del santo, de venta en los atrios de las iglesias-. Enseguida lo "ensoma" (V. sahumar) con copal, flor de pericon y hoja de borracho. Esta curación se realiza una vez al día, durante cuatro o cinco días, al término de los cuales "se espera que desaparezca el encanto". Si el enfermo no muestra alguna mejoría, se recomienda repetir el tratamiento cuantas veces sea necesario.

El procedimiento que se describe a continuación se emplea para tratar cualquier tipo de encanto, entre ellos el de la ciénaga, y tiene el propósito de quitar, mediante "chupadas" (V. chupar), la entidad maligna que ha ingresado al interior del enfermo. El rezandero reúne siete pequeñas piedrecitas de río, si el enfermo es una mujer o una niña, y ocho, si es un hombre o un niño. El día de la sesión terapéutica, a la hora que sale el Sol, el rezandero pone una de las piedrecitas en su boca, y va a traer agua; a su regreso, en presencia del enfermo y mientras reza en silencio, enciende una vela y prende copal en el incensario; enseguida quita la piedrecita de su boca, la coloca en una bandeja toma un sorbo de agua y comienza a chupar la mollera del paciente; luego chupa el pecho y los hombros, en cruz y por último las muñecas. Todos los objetos empleados en la curación se colocan en la bandeja y se "tiran lejos" (V. contagio). Al tercer día se repite la terapia empleando otra de las piedras, y así sucesivamente hasta utilizarlas todas.

El estado del enfermo se complica si no es atendido oportunamente, esto es, "si no se le reza a tiempo"; si se trata de una mujer embarazada, "su hijo puede nacer con cara de animal o deforme".

Como medida de prevención, los informantes recomiendan no caminar por lugares sombríos; si la persona debe pasar por parajes en donde se encuentra "un ídolo, lo debe venerar para que lo proteja". Una forma sencilla de evitar contraer la enfermedad consiste en "probar un poquito de tierra o ponerse en la boca una piedrecita del lugar" del espanto, inmediatamente después que éste ha ocurrido. Estos consejos van indicados especialmente a las mujeres embarazadas.