Biblioteca Digital de la Medicina Tradicional Mexicana
Universidad Nacional Autónoma de México
Diccionario Enciclopédico de la Medicina Tradicional Mexicana
Aborto

Sinónimo(s): brote, cama chica, contrariedad, descarrilamiento, mala cama, mal parto, trastorno (1). Lengua Indígena: Tzotzil yal olol (2).

Interrupción del embarazo con la expulsión del producto, antes que éste pueda vivir sin necesidad del seno materno. La viabilidad se logra normalmente a las veintiocho semanas, cuando el feto tiene más de un kilogramo de peso.

Se reconocen dos tipos de aborto: el espontáneo o no deseado, atribuido a causas naturales y de orden sobrenatural; y el provocado, al cual se recurre sobre todo por situaciones conflictivas de la pareja o de la madre.

La expresión huave nahmiïk nine, "cayó el niño", hace referencia al aborto espontáneo; mientras alos tiït mikwal, "bota en tierra su hijo", se usa para el aborto voluntario (3).

Dentro de las causas naturales que pueden dar origen a un aborto espontáneo, en comunidades nahuas y popoluca de Veracruz se mencionan: el exceso de trabajo, los disgustos, la debilidad y las caídas (4). En la comunidad nahua de Santa Ana Tlacotenco, Distrito Federal, el aborto se atribuye a que la mujer tiene "la cintura o matriz débil", o a la falta de cuidados durante el embarazo. Asimismo, en Morelos se reconoce como causa de aquél el tener "suelta la cintura" (5), y en Zapotitlán de Méndez, Puebla, se dice que debido a una caída puede "aflojarse la cintura" con un consecuente aborto (V. aflojada de cintura), o bien éste se adjudica a que la mujer esté anémica o asustada, haya hecho corajes, o como resultado de la frialdad en la matriz (6). En Coahuila, se atribuye a la debilidad de la matriz, por haber tenido muchos hijos o por trabajar en demasía, cargar objetos pesados y realizar labores que requieren grandes esfuerzos (7).

En cuanto a las causas psicológicas, preternaturales o sobrenaturales, se menciona con frecuencia el deseo insatisfecho de cubrir un antojo (6) (8 a 12); incluso en Santiago Yancuictlalpan, Puebla, se asegura que el antojo no es de la mujer sino del hijo (6). También resulta frecuente hacer responsable del aborto al demonio o a la brujería. Según un informante tzotzil de Santiago Chalchihuitan, Chiapas, el aborto es un castigo del demonio (ve’el’uchjo’), quien hace los objetos que ha de levantar la mujer más pesados, o bien se transforma en mono y por las noches cambia un feto de una madre a otra, dejando en su lugar el de algún animal (perro, puerco, rana, serpiente, etcétera), o simplemente grandes cantidades de sangre (2) (V. embarazo falso).

Para los nahuas de Mecayapan, Veracruz, el aborto espontáneo está rodeado de toda una connotación mágica, es "cosa del diablo"; el producto de estos abortos es comparado con una rana, atarraya o fruta de chinin (fruto parecido al aguacate, pero más grande y alargado), y atribuido al hecho de que los padres hayan cambiado de religión o se hayan entregado a una religión que "dicen del diablo" (13). En Oxchuc, Chiapas, el aborto se explica como efecto de la brujería, o como resultado de trasgredir las obligaciones religiosas y las costumbres de la comunidad (14). También entre los nahuas y popolucas de Veracruz, se atribuye al hechizo provocado por un enemigo (4). Otra causa de orden sobrenatural reconocida en comunidades otomíes de Hidalgo, es el "mal del aire", provocado por pasar por un panteón sin tomar la precaución de ponerse una rama de pirú (V. Schinus molle) en la cintura, o la de comer un poco de sal o ceniza (15). Los tojolobales de Chiapas dicen que la gestante debe evitar asistir a entierros, ya que esto podría traer como consecuencia el aborto (9). Asimismo, los purépechas de Tepalcatepec, Michoacán, recomiendan que la pareja de la embarazada no se acerque a cadáveres, ya que "el cáncer puede pegarse" y provocar que la mujer aborte o dé a luz un niño muerto (8) (V. cáncer de muerto). Los cuicatecos de Oaxaca lo atribuyen a los efectos de un eclipse, cuando la mujer embarazada se expone a ellos (16). Los nahuas de Santa Ana Tlacotenco reconocen como una de las causas al arco iris macho, que persigue a las mujeres durante el embarazo para dañarlas (17) (V. embarazo falso). Para los huaves de Oaxaca, el aborto puede originarse a consecuencia de mal de ojo, susto o envidia (18).

Son diversos los motivos que orillan a una mujer a abortar voluntariamente, siempre de manera clandestina. Éstos pueden estar enmarcados en un sistema moral y legal: desconocimiento del hijo por parte del padre, o que este último se niegue a casarse (13); estar situados en un contexto social: "tener una mala situación económica", "tener muchos hijos"; o finalmente, deberse a problemáticas particulares de la pareja (17).

Son pocas las fuentes que refieren información sobre los síntomas y signos reconocidos para un aborto espontáneo. Aguirre Beltrán señala que en la cuenca de Tepalcatepec, acontece con cierta frecuencia, aunque su ocurrencia no siempre es reconocida, sobre todo durante los primeros meses del embarazo, llegando a confundirse con una menstruación retrasada y excepcionalmente copiosa; no es raro saber de mujeres que sangran quince o más días sin darle importancia al hecho (8). Mientras que en otros grupos se le reconoce sólo por un fuerte dolor del vientre acompañado de un sangrado abundante, los nahuas de Santa Ana Tlacotenco identifican claramente los signos y síntomas de un aborto originado por tener la "cintura o matriz débil": dolor abdominal, fiebre, ojos llorosos, labios secos y sangre oscura, "cuajada" y mal oliente, con fragmentos de "carne" (17).

Tratándose de un aborto espontáneo, la atención se centra en proporcionar los cuidados necesarios para la pronta recuperación de la mujer, no habiendo ningún tipo de represalia de parte del marido ni de la comunidad. En cambio, si llega a descubrirse un aborto ilícito, tanto la mujer como quien lo haya practicado son fuertemente rechazados. Por ejemplo, tanto la mujer como quien lo haya practicado son fuertemente rechazados. Por ejemplo, en Oaxaca, los huaves califican a la mujer que aborta de prostituta, y son muy cautelosos al hablar sobre el aborto, dada la condena religiosa, las sanciones legales y la desaprobación de la opinión pública, sobre todo para las parteras que lo practican. Esta desaprobación se debe a la influencia secular de la doctrina católica y a la ideología tradicional huave según la cual una mujer "fuerte y valiente" acepta lo que Dios le manda, sin recriminación ni protesta; quien practica el aborto lo hace para esconder una relación inconfesable o incestuosa. El castigo vendrá de Dios, quien obligará a los culpables, después de muertos, a comerse el feto en su sede ultraterrena (3).

Pese a que se niega la vigencia de la práctica del aborto, a comerse el feto en su sede ultraterrena (3).

Pese a que se niega la vigencia de la práctica del aborto, existe una gran lista de recursos uteroevacuantes u oxitócicos, generalmente herbolarios, entre los que destacan por su frecuencia los utilizados para acelerar el parto, sólo que se administran en dosis mayores, y generalmente combinados entre sí y con otros elementos. Aquí se mencionan el zoapatle (Montanoa tomentosa), el orégano (Origanum vulgare), el perejil (Petroselinum crispum), la ruda (Ruta spp.), el barbasco (Dioscorea sp.), el epazote (Teloxys sp.), la gobernadora (Larrea tridentata), etcétera. También se reporta con gran frecuencia el uso de la cola de tlacuache (Didelphis virginiana) y una gran cantidad de medicamentos de patente tomados en sobredosis y acompañados de otros remedios, como quinina, magnesia, purgas de aceite y Mejorales. Otros recursos también utilizados son la aplicación en la vagina de sustancias como el permanganato, o la introducción de cuerpos extraños como sondas (19), e incluso, se reporta entre los chatinos de Oaxaca, que el único recurso conocido consiste en "picar la placenta" con un palo puntiagudo (20).

De acuerdo con el texto de Sahagún, en el México antiguo, el aborto espontáneo era atribuido a la ira de los dioses y a transgresiones al ritual religioso.

La partera aconsejaba a la recién preñada que "no trabajase mucho, ni presumiese de diligente ni hacendosa, ni tampoco levantase alguna cosa pesada y que no corriese ni temiese ni se espantase de nada, porque estas cosas causan aborto"… (19:230-231).

Aunado a esto, había que cumplir con todos los principios morales asociados al ritual religioso. Si la mujer abandonaba la actitud de humildad que guardaba frente a los dioses, la invadía la amenaza del castigo con un aborto o un nacimiento prematuro. Cuando se presentaban los primeros síntomas, se recurría a la partera, conocedora de plantas especiales de naturaleza fría y astringente, para evitar o detener el aborto, administrando lo que viniese al caso.

En cuanto al aborto provocado, Sahagún (19) habla de mujeres que daban hierbas para abortar, al igual que los tetlatlaxilique, médicos hechiceros (tetlaxiliqui, médico abortador según López Austin) (21), quienes proporcionaban bebedizos a las mujeres que quedaban preñadas sin desearlo. Al incurrir en este delito, ambos eran castigados con la pena de muerte. Los bebedizos utilizados para abortar eran de naturaleza caliente y de índole contraria a los recomendados para mantener el embarazo. Prescribían generalmente aquellos recursos usados para acelerar el parto, sólo que en dosis mayores, destacando por su uso la cola de tlacuache y el cihuapatli (Montanoa tomentosa) o medicina de la mujer (19). Sin embargo, el aborto no siempre fue un acto repudiado en todas las culturas prehispánicas; durante la época de la Conquista, los indios del norte de México, en la Baja California, lo practicaban deliberadamente durante el primer embarazo, en la creencia de que el primer hijo salía débil, o para no tener muchos hijos (22).

Entre las causas de aborto espontáneo reconocidas por la medicina académica, o para no tener muchos hijos (22).

Entre las causas de aborto espontáneo reconocidas por la medicina académica, están el ejercicio excesivo o algún percance eventual, como una caída; enfermedades infecciosas y trastornos hormonales; deficiencias nutricionales como la avitaminosis, especialmente de vitaminas E y K; así como ciertas anormalidades de constitución y desarrollo del útero; e, incluso, factores emocionales, como un susto o una impresión muy fuerte (23). Según Benson, entre 50 y 60 % de los abortos son debidos a defectos del óvulo, un 15 % a factores maternos (traumas, infecciones, deficiencias nutricionales, diabetes mellitus, hipotiroidismo, envenenamiento, malformaciones), y un 25 % a causas desconocidas. Además, señala que no existen pruebas contundentes de que el aborto pueda inducirse por estímulos psíquicos como sustos, aflicciones, angustias o enojos (24).

Índice de Autores

(1) Padrón Puyou, F., 1956.

(2) López Gómez, R., s/f.

(3) Signorini, I. et al., 1979.

(4) Münch Galindo, G., 1983.

(5) Avilés Flores, M., 1985.

(6) Cuerno Clavel, L. . Et al., 1989.

(7) Kelly, I., 1965.

(8) Aguirre Beltrán, G., 1952.

(9) Ruz, M. R., 1981.

(10) Sullivan, T. D., 1969.

(11) Leiter Ferrari, W., 1982.

(12) Montoya Briones, J. de J. et al., 1971.

(13) Sedeño, L. et al., 1985.

(14) Villa Rojas, A., 1990.

(15) Guerrero Guerrero, R., 1983.

(16) Basauri, C., 1940.

(17) Palacios de Westendarp, P., 1986.

(18) Ramírez Castañeda, E., 1987.

(19) Quezada Ramírez, N., 1975.

(20) Cicco, G. de, 1969.

(21) López Austin, A., 1990a.

(22) González, L. et al., 1984.

(23) Hammerly, M., 1978.

(24) Benson, R., 1985.

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