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Biblioteca Digital de la Medicina Tradicional Mexicana
Universidad Nacional Autónoma de México
La Medicina Tradicional de los Pueblos Indígenas de México
Nahuas.
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Descripción de demandas
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Descripción de demandas

Michteme. Nubes

Entre los nahuas de la costa de Michoacán, el "ajuatero" es el médico tradicional especialista en atender las causas de demanda de atención de tipo oftalmológico. El nombre de la especialidad designa por sí mismo la clase de problemas que trata: quitar los "ajuates", término derivado de náhuatl ajuatl, así como basuras, "bagazos", astillas, arenas o chalí, "rebabas" de concha de ostión —que suelen dañar accidentalmente con cierta frecuencia a los trabajadores de las zonas de la costa—, insectos o muyul y, en general, cualquier materia extraña que entre a los ojos. Muchos de estos objetos producen las nubes (michteme, en náhuatl), afección que puede llegar a provocar la ceguera (panistololo) del sujeto afectado.

El tipo de ajuate que ocasiona la nube es, por lo general," una espinita fina como la de las tunas", la cual "se encarna en la vista produciendo inicialmente una especie de vejiguita", que al cabo de tres o cuatro días da origen a una "manchita blanca en la niña (pupila) del ojo, y que al crecer cubre todo el malacate (iris)".

Las nubes pueden también ser producidas si los ojos son sometidos a un fuerte contraste de temperatura, como el que ocurre cuando un sujeto tiene calentura y sale al aire frío. En este último caso, la dolencia se manifiesta con "ponzadas" (punzadas), una sensación de presión y dolor en los ojos, además de dolor de cabeza.

Por lo general, la espinita que origina la nube se encuentra dentro de la vejiguita que se ha formado en el lugar donde está encarnada. Según los informantes, si el ajuate se encuentra en la parte superior del ojo, está encarnado en el párpado, pero si se halla en la parte inferior del mismo, entonces está encarnado en el globo ocular. En cualquiera de los dos casos es necesario quitarlo. El procedimiento que ejecutan los ajuateros es el siguiente: enhebran un trozo de hilo de algodón en una aguja de coser de tamaño regular, y lo enrollan a su alrededor dejando libre sólo el extremo puntiagudo de la aguja; entonces levantan el párpado y proceden a "rascar" con mucho cuidado el sitio donde se encuentra enterrado el ajuate hasta desprenderlo y arrastrarlo fuera del ojo. Esta operación se realiza con la parte de la aguja protegida con el hilo. Después, el terapeuta aplica, en ambos ojos, unas gotitas de un preparado de cahuite o de mezquite. Del cahuite se utiliza la corteza hervida o remojada hasta que el líquido adquiera una coloración amarillenta; se ponen tres gotas, tres veces al día, "para quitar la nube y el ardor después de arrastrar el ajuate". Del mezquite se emplean los cogollos machacados y mezclados con cáscara de huevo, quemada y molida, además de un poco de leche de mujer; se mezcla bien y se cuela; se aplican unas gotas del preparado, tres veces al día, "para que desaparezca la nube".

Una segunda forma de hacer salir el ajuate del lugar en donde está enterrado, consiste en utilizar la "piedra de mar", caracol marino liso, de color blanco. El procedimiento empleado es el siguiente: se coloca un trocito del caracol en un plato junto con algunas gotas de limón, y "si se empieza a mover solito, entonces sirve"; si no se mueve, se desecha, y se prueba con otro pedazo de la piedra; se colocan algunas gotas del líquido resultante en el sitio donde se encuentra enterrado el ajuate, de preferencia antes de acostarse. Generalmente, al día siguiente, al despertar el paciente, "el ajuate sale solito arrastrado por la piedra de mar". Este tratamiento también se recomienda cuando la nube "es por ponzada"; en este último caso, además de la nube, "la piedra de mar quita el ardor porque es fresca". Todas estas terapias requieren de la observación de una dieta alimenticia que excluya el consumo de huevos, carne de gallina, chiles y grasas. El enfermo también debe procurar no exponerse al sol, a la luz intensa y al frío.