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Biblioteca Digital de la Medicina Tradicional Mexicana
Universidad Nacional Autónoma de México
La Medicina Tradicional de los Pueblos Indígenas de México
Zapotecos (Bene Xon. Ben’zaa. Binniza).
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Descripción de demandas
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Descripción de demandas

Mal de ojo

Con este nombre se conoce en la mayor parte de las regiones zapotecas, un padecimiento que afecta sobre todo a la población infantil menor de cinco años. Es una dolencia que recibe, además, otras denominaciones según la localidad; así, por ejemplo, entre los habitantes de Guevea de Humboldt el mal de ojo en niños se conoce popularmente como biu losme le nonie comele, expresión que los informantes traducen como "ojo de niño". En otros lugares, como en San Andrés Ixtlahuaca, utilizan el término "ojeado" para referirse al niño afectado por el padecimiento, mientras que en Talea de Castro y Santa María Guienagati, se le designa como "ojo", término aplicado al mal en personas adultas.

Como señalan los informantes, se trata de una enfermedad causada por la mirada de una persona que posee "la vista fuerte", o que "tiene la vista caliente"; un sujeto con esas características tiene la capacidad de enfermar a otro "más débil", especialmente a los niños, con sólo mirarlos con un sentimiento de envidia o con intención de poseerlos. El agente que desencadena el mal de ojo es el "calor" de la mirada (V. mirada fuerte).

Los síntomas que caracterizan al padecimiento aparecen casi de inmediato. El niño presenta calentura, diarrea, basca como yema de huevo, ojos legañosos, semblante amarillento; "su vista se ve triste y sin brillo", pierde el apetito y, a veces, un ojo se le ve más pequeño que el otro. El niño afectado de mal de ojo "está muy chillón" y no "duerme bien, es decir, brinca cuando está dormido".

Además de observar el aspecto del enfermo y de interrogar al adulto que lo acompaña, los terapeutas confirman el diagnóstico mediante dos procedimientos. En el primero, "pulsan" al paciente, ya que en el mal de ojo el sujeto "no tiene sangre", "su sangre está débil", lo que se manifiesta en un pulso apagado y poco vigoroso (V. pulsar). En el segundo caso, ejecutan varias formas de limpia, una de las cuales tiene el propósito de reafirmar el diagnóstico, mientras que las otras son ya parte del tratamiento de la enfermedad. Al inicio de la terapia, el curandero se encomienda a Dios para que "le dé el remedio al enfermo", orando en silencio frente al altar; después, sienta al paciente en una silla y, sin dejar de rezar, procede a frotarle el cuerpo con ramas de albahaca, desde la cabeza hasta los pies; enseguida, repite el procedimiento con un huevo de gallina de rancho. Según señalan los informantes, al pasar el huevo por el cuerpo del enfermo, aquél absorbe el "aire malo"; en ocasiones, "el aire es mucho y casi rompe el huevo". Después de la limpia, el terapeuta quiebra el huevo y deja caer la clara y la yema en un vaso con agua; la figura que se forma dentro del recipiente ayuda al terapeuta a determinar el mal que aqueja al paciente; por ejemplo, en Zoogochi, si en la clara o la yema se advierte una cruz, quiere decir que el sujeto tiene mal de ojo. Muchas veces, además de la cruz, la yema muestra unas figuras en forma de ojos, elementos que confirman el diagnóstico.

Los tratamientos consignados consisten en limpias, las cuales muchas veces forman parte de terapias más complejas, como la que se describe a continuación: después de purgar al enfermo con aceite de comer, se le desnuda y se le hace una limpia con dos huevos; enseguida, se mezcla la clara de uno de ellos con siete botones de chihuite y siete cogollos de chamiso hediondo, molidos, y se le da a tomar al enfermo. Después se le frotan las manos con un rollito de las mismas hierbas y, por último, se baten las claras de dos huevos y se aplican en forma de baño "hasta lograr que el enfermo sude". Al siguiente día se vuelve a limpiar al enfermo, sólo que esta vez se hace por encima de la ropa que lleva puesta. Al tercer día se le da un baño con un cocimiento de ramas de eucalipto y cáscara de naranja. En otras terapias las plantas empleadas para la limpia son el pirul y la ruda, las cuales se bañan en mezcal. Los elementos utilizados en las limpias se deben "tirar en un lugar donde no los pueda tocar una persona, porque de lo contrario se contagia del mal" (V. contagio).

El mal de ojo es una enfermedad que puede causar la muerte si el paciente no recibe el tratamiento oportunamente. Muchas veces el niño no se cura "porque la gente que le causó el daño lo sigue viendo". El deceso sobreviene porque lo "mata la basca y la disentería lo seca", esto es, el pequeño se deshidrata.

En vista de que el mal de ojo es un padecimiento peligroso, por los riesgos que representa, la población zapoteca ha ideado varias formas de prevención, destinadas a salvaguardar sobre todo a los niños. La manera más común de protegerse de la mirada fuerte es portando un amuleto; entre los de uso más frecuente encontramos: la semilla de nombre "ojo de venado", "ajo preparado", listones y "bolsitas preparadas"; a los niños se les deben poner ramitos de ruda en las orejitas, o prendas de vestir de color rojo. Los adultos pueden prevenir el mal llevando puesto un anillo de oro o un collar negro de azabache, con el propósito de lograr que la atención de la persona poseedora de "vista caliente" se desvíe. En Ixtlahuaca, el mal de ojo puede ser prevenido tomando, como agua de tiempo, un té preparado con chamiso hediondo, un botón de chihuite, ocote, una palma bendita, tres cogollos de chamiso dulce, un pedacito de "espuma de mar" y siete piedrecitas recogidas en el cruce de dos caminos.